La medicina social en la época nazi

06/03/2017

Cuando escuchamos hablar de los dictadores o de los regímenes que crearon, solemos espantarnos y hacemos un juicio mental reprobatorio por lo que sabemos de la historia que nos han enseñado. Sin duda el nazismo con el holocausto, el genocidio y todos los delitos que se cometieron en esa época son cuestiones completamente reprobables y aunque hubo muchos avances tecnológicos y científicos es inadmisible que se lograran al pasar por encima de principios morales y éticos; el desarrollo de la ciencia gracias a lo sufrido durante la guerra, no justifica a esta última por ningún motivo. Es por esto que he decidido dejar a un lado el tema de los avances científicos durante las dictaduras y escribir acerca de algo que poco se sabe y que vale la pena mencionar: el sistema de salud social en el régimen nazi. Sin duda, no todo en la historia es malo y específicamente durante la época que Alemania estuvo gobernada por Hitler, grandes sectores de la población contaban con una cobertura de salud muy adelantada a su época.

 

 

En los años treinta, una vez que Hitler se hizo del poder en Alemania, impuso un sistema de salud socialista en donde todos los alemanes considerados de raza pura, tenían atención médica de alto nivel y gratuita. Esto se logró gracias a varios factores que confluyeron en el mismo espacio temporal. En primera instancia, el progreso económico que tuvo la nación con los cambios gubernamentales y con la salida del Tratado de Versalles, en el cual Alemania estaba obligada a pagar a diversas naciones por los daños ocasionados en la primera guerra mundial; con ello el país tuvo suficiente dinero para poder aumentar el presupuesto destinado en salud. Aunado a esto, la obsesión nazi por tener una raza superior, impulsó a la sociedad a mantener buenos hábitos de vida, como hacer ejercicio y llevar una dieta adecuada por medio de la propaganda que el partido utilizaba. Esto logró que en poco tiempo, la mayoría de los alemanes estuvieran en óptimas condiciones de salud y como ya es sabido, no hay mejor forma para reducir los gastos en salud, que la prevención de enfermedades. Ahora, siguiendo la idea de la consecución de una raza superior y con la eliminación de un gran porcentaje de los habitantes del país, como extranjeros, judíos, enfermos mentales y discapacitados, entre otros, el gobierno nazi redujo la población a la cual debía otorgarle servicios de salud. De tal forma que con mayor presupuesto, una población más sana y reducida en número, se logró el primer sistema de salud público socialista eficaz en la historia de la humanidad.

 

Aquí quiero hacer una pausa para decir que evidentemente no apruebo muchas de las medidas tomadas para lograr esto, pero sí me sorprende ya que muchas de las cuestiones en salud pública que tenían los nazis hace más de 80 años, en nuestro país se implementaron apenas en las últimas dos décadas. Por ejemplo, desde el inicio del gobierno de Hitler, se impuso una ley en la que se prohibía fumar en lugares públicos y cerrados; también para mujeres en edad fértil y jóvenes menores de edad, así como miembros del partido, en permiso o a bordo de  aviones, trenes o autobuses, estaba prohibido fumar. Hubo un aumento en el precio del tabaco y en los impuestos para importarlo, en esa época Estados Unidos era el mayor productor, por lo que era más difícil conseguirlo; todo esto secundado por la propaganda nazi que reprobaba públicamente el consumo de tabaco. Esto suena muy lógico y normal, pero en esa época en Estados Unidos y en México, se fumaba en las oficinas, restaurantes e incluso en los hospitales. Los anuncios comerciales de las compañías de cigarros en Estados Unidos mostraban a los médicos fumando mientras daban consulta ya que otorgaba cierto estatus social y era bien visto.

 

En nuestro país, apenas hace quince años, fue que en la Ciudad de México se inició la reglamentación para prohibir fumar en lugares cerrados y pasaron muchos años más para que esto aplicara en otros estados de la República Mexicana. Aún hoy, en 2017, existen restaurantes con áreas para fumadores que están separadas por pocos metros de donde no se fuma. De tal forma que al comparar una simple medida que tenían los nazis en contra del cigarro, y tomando en cuenta que en esa época no había tanta evidencia del daño tan grave que producen el tabaco y otros químicos, llama la atención lo adelantados que estaban los alemanes o lo atrasados que seguimos nosotros.

 

Otra medida sorprendente que no se instauró en otros países hasta décadas después de la segunda guerra mundial, fue la detección oportuna de varios tipos de cáncer. Dentro de la propaganda más fuerte que hizo el gobierno nazi en estas cuestiones fue la de detección oportuna de cáncer de mama, en la cual se animaba a las mujeres a realizarse autoexploraciones frecuentes y acudir al médico de forma temprana. Asimismo, ante cualquier problema con la menstruación, la mujer debía acudir al médico y ser revisada minuciosamente. 

 

Mientras escribo esto y consulto un libro de historia de la medicina, contemplo la imagen de una mujer explorándose la mama en un anuncio en alemán que habla de lo que deben buscar. La explicación y la imagen no es muy diferente de las que se utilizan actualmente y aunque ahora tenemos muchos más métodos diagnósticos y terapéuticos, apenas estamos entendiendo el asunto de la prevención. En México, el cáncer de mama es la primera causa de muerte en mujeres por procesos malignos, y nuestra población femenina sigue sin llevar medidas preventivas adecuadas. Ya sea por falta de conocimiento o por tabú, se calcula que menos del 60 por ciento de las mujeres mexicanas se realizan una mastografía anual. Imagino que si hubiera habido mastografías  diagnósticas en la época de Hitler, todas las mujeres alemanas habrían estado al día en sus estudios de mama. 

 

Podría escribir mucho más acerca de todas las medidas preventivas que impusieron los nazis, como la disminución a la exposición de productos petroquímicos, mercurio y rayos X; o cómo implementaron un sistema de remuneración económica a los empleados de fábricas que hacían ejercicio. Insisto que podría seguir escribiendo mucho más de esto, pero por espacio no puedo y por otro lado no entiendo que es mayor, si mi asombro por el avance en salud del régimen nazi, a pesar de todo lo negativo que realizaron, o mí decepción del atraso que tiene nuestro sistema de salud actual comparativamente con el nazi.

Referencias

 

Granados García, M. “Manual de Oncología”. McGrawHill, cuarta edición, México, 2010.

 

Riquelme U, Horacio. “La medicina nacionalsocialista. Ruptura de cánones éticos en una perspectiva histórico-cultural”. 2005. 

 

Vergara E., Jorge. “Las doctrinas de seguridad nacional, en enciclopedia de paz y los conflictos”, tomo II, dirigida por Mario López, y editada por la Universidad de Granada. 2004

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