La demagogia camina hacia el norte

06/03/2017

 

 

Si un hombre piensa con libertad, sueña con libertad e imagina con libertad, difícilmente le podrá parecer verdadero aquello que no lo es, y ni los gobernantes ni los reformadores obtusos podrán interferir de modo decisivo en su camino.

Henry David Thoreau. La desobediencia civil

 

 

¿Cómo fue que pasó?, ¿cómo nadie lo vio venir? El mundo creyó por un tiempo que su candidatura era una broma y que jamás podría llegar a “la grande”; de repente, el mundo se quedó mudo, él sería el candidato del partido republicano. Increíble!. 

 

El mundo volvió a especular, al pensar que una persona así, como él, tan políticamente incorrecta, con ninguna experiencia política que lo respaldara y con un discurso de odio, de discriminación y misógino, pudiera llegar al puesto más alto en un país, y cuál país.

 

Se habló mucho sobre el error de los demócratas al elegir a su candidata. Lo cierto es que el machismo jugó un papel central en dichas elecciones, independientemente si las acusaciones eran verdaderas o no, lo que más afectó a Hillary, fue su sexo, fue ser mujer en un mundo de hombres. 

 

Todas las encuestas se equivocaron, todo el mundo quedó en shock, un porcentaje importante de estadounidenses también. Ganó Trump. Trump el misógino, porque al parecer ahí no hay problema porque hable de las mujeres como si fueran objetos o porque las trate peor que eso. Trump el anti musulman-latino. Trump, el gran nacionalista que volverá a hacer a los Estados Unidos grandes de nuevo, quien pondrá al pueblo primero, quien, con la mano en la cintura, tergiversa los pros y contras de los tratados económicos trilaterales, el constructor de muros.

 

Pero, ¿cómo sucedió? La historia nos demuestra que cuando existe un malestar social derivado, por lo general, de cuestiones económicas, la gente tiende a creer en discursos demagogos y populistas como los que este sujeto utilizó. ¿Es peligroso?, muy peligroso. 

 

Este tipo de discursos se traducen en acciones, muchas veces violentas, contra lo que creen que les está haciendo daño. El demagogo sólo necesita tener un enemigo en común. Trump encontró varios: los mexicanos y los musulmanes, y basándose en eso, convenció al número necesario de estadounidenses para ponerlo en la silla más imponente del mundo entero. 

 

A nadie debe sorprender cómo es que en un país democrático, en el que hay elecciones, separación de poderes e instituciones sólidas, suceda esto. La Alemania de Hitler era una democracia, Venezuela también. Sólo hay que recordar a los antiguos filósofos, Platón y Aristóteles hablaron de las distintas formas de gobierno y de sus desviaciones. Este último mencionaba que la demagogia era la desviación de la democracia y que se caracterizaba por tomar en cuenta sólo el interés de los pobres.

 

Se preguntarán si eso fue lo que hizo Trump. Por supuesto. Como se mencionó anteriormente, el discurso central se basó en rescatar a aquella población blanca estadounidense que después de la crisis económica de 2008 no se pudo recuperar fácilmente y que, en el intento por hacerlo, vio con disgusto las “ayudas” gubernamentales que se daban a las minorías migrantes. No entendieron porque sucedía esto y hasta el día de hoy, creen que ellos tuvieron que ser ayudados primero. Lo anterior denota una evidente ignorancia sobre el trato a las minorías y las acciones afirmativas que deben tomar los gobiernos democráticos para evitar la discriminación por razón de nacionalidad, raza o género. Sin embargo, es justo lo que genera este malestar que posteriormente encuentra su nicho de salvación en los discursos de Trump. Por eso funciona tan bien el “America first”.

 

Así, podemos ver que también, colgándose de ese discurso y ahora con un enemigo en la mira, dice que el Tratado de Libre Comercio ha beneficiado más a México que a su país, e incluso dice que la población mexicana se ha aprovechado de ellos. Ahora México es un mal socio a ojos de Trump.

 

Todas las ordenes ejecutivas que ha firmado desde el día uno de su gobierno, asustan, son agresivas, no buscan de ningún modo la negociación ni la conciliación, las amenazas que han proferido hacia los empresarios, periodistas y ahora contra diplomáticos de Naciones Unidas, es verdaderamente alarmante.

 

El riesgo más latente es la pérdida de derechos. Estados Unidos no es el único país que pasa por estos cambios, apenas el año pasado el Brexit se hizo realidad, y en diversos países europeos, el coqueteo con la derecha es evidente, ahí están Francia, España, Grecia, Portugal, Holanda, Suecia.

 

Los analistas coinciden en que se debe a la economía, pero  no debemos perder de vista que hay otros tres elementos muy importantes en esta ecuación: la formación de grupos terroristas, la crisis de los refugiados y el discurso anti migratorio. El mundo se mueve, y eso no les gusta a quienes disfrutaban cómodamente de él. 

 

En el último reporte sobre libertad, se muestra que en 2016, 67 países padecieron el detrimento en sus libertades políticas y civiles, mientras que sólo 36 registraron una mejoría. 

 

 

Otro dato interesante que arrojan es que en este año, a diferencia de los anteriores, fueron los países con democracias establecidas y que son considerados como países libres, los que han dominado la lista de países que han tenido retrocesos en esta materia. 

 

En este estudio, los Estados Unidos obtuvieron una calificación de 89 puntos sobre 100, puntuación superada por los siguientes países: Andorra, 95; Australia, 98; Austria, 95; Bahamas, 91; Barbados, 97; Bélgica, 95; Canadá, 99; Cabo Verde, 90; Chile, 94; Costa Rica, 91; Chipre, 94; República Checa, 94; Dinamarca, 97; Dominica, 95; Estonia, 94; Finlandia, 100; Francia, 90; Islandia, 97; Irlanda, 96; Japón, 96; Kiribati, 92; Liechtenstein, 91; Lituania, 91; Luxemburgo, 98; Malta, 96; Islas Marshall, 92; Micronesia, 93; Países Bajos, 99; Nueva Zelanda, 98; Noruega, 100; Palau, 92; Portugal, 97; San Marino, 97; Eslovenia, 92; España, 94; Santa. Lucía, 92; San. Vicente y las Granadinas, 91; Suecia, 100; Suiza, 96; Taiwan, 91; Tuvalu, 94; Reino Unido, 95.

 

Ahora bien, si esto está sucediendo en distintas partes del mundo, ¿por qué Trump espanta tanto? La diferencia entre estos países que se mencionan y Estados Unidos, es el discurso cínico y violento de quien hoy es su presidente. Nadie se ha atrevido a hablar tanto y tan fuerte contra los gobiernos que no le gustan, las políticas que lastiman a sus votantes y los migrantes, a los cuales denosta por el simple hecho de ser diferentes. 

 

De seguir esto así, la libertad de expresión y la libertad de tránsito que ya hoy se han visto mermadas gracias a sus órdenes ejecutivas, se verán más afectadas todavía. Ya hoy podemos ver que incluso los derechos de las mujeres en diversas partes del mundo serán afectados porque han decidido quitar el apoyo económico por cuestiones más morales que jurídicas o humanitarias. La prensa es amenazada, siete nacionalidades tienen prohibido entrar a territorio estadounidense, e incluso el programa de ayuda a refugiados ha sido suspendido.

 

A esta disminución de libertades seguirían necesariamente otras, como la libertad de prensa, la libertad de culto y la libertad de asociación. Todas ellas, ejes fundamentales para un país democrático.

 

El mundo está atento a lo que siga y no será fácil para este gran demagogo hacer todo lo que quisiera. El mundo ha cambiado, la comunidad internacional en la que nos movemos es grande y fuerte, ya es casi imposible tomar todas estas medidas proteccionistas, la misma globalización no nos dejará. Lo que hace uno, afecta a todos y por eso es tan importante no dejar que personajes como estos adquieran más poder del debido. La historia misma nos lo ha enseñado.

 

Por ahora, estará en manos de los estadounidenses y de sus instituciones, poner los frenos necesarios para que esto no salga de control.

 

 

Fuentes:

 

Freedom of the world 2017. Populists and autocrats: The dual threat to global democracy. Freedom House, p.1 Ver en: www.freedomhouse.org/report/freedom-world/freedom-world-2017#anchor-two

 

 

Freedom of the world 2017. Populists and autocrats: The dual threat to global democracy.. Freedom House, p. 20-24 Ver en: www.freedomhouse.org/report/freedom-world/freedom-world-2017#anchor-two

 

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