¿Es la democracia el mejor sistema?

02/05/2017

A pesar de que la democracia se impuso en la Grecia antigua, esta forma de gobernar y de regir a las masas, ha permeado en nuestra cultura de una forma muy lenta. Las monarquías y los sistemas oligárquicos mantuvieron el poder durante siglos y no fue hasta que Occidente, específicamente Estados Unidos tuvo un gobierno democrático que provocó un efecto dominó, por lo que, durante los siguientes tres siglos, casi todos los países han cedido a este sistema de gobierno. Pero, ¿realmente es el mejor sistema para gobernar y regir a las masas? La lógica diría que si la democracia progresivamente se ha instaurado alrededor del globo es porque es el mejor sistema al que podemos aspirar, además de tener el ejemplo de otras formas de gobierno, por ejemplo las comunistas, que han fallado drásticamente. La estadística nos arroja datos que hacen pensar mucho en la veracidad de este sistema, además de que la ciencia y la tecnología aplicadas a la democracia abren nuevos paradigmas.

 

 

 

Empecemos por entender que la democracia es un sistema en el que las decisiones y los gobernantes se eligen por mayoría de votos. Pero aunque los votantes escojan algo o alguien, el sistema democrático, que pareciera ser el más justo, no garantiza que la decisión sea correcta. Si por ejemplo, se pone a votación la toma de una decisión económica y la mayoría de los votantes no tienen idea del tema o de las repercusiones de dicha decisión, no importa si eligen algo, puede ser totalmente contraproducente para la nación. Ahora imaginemos que en el grupo que representa la minoría se encuentran las personas que más saben de política y economía, no importa cuánto sepan, su voto será insuficiente y su conocimiento despreciado. Ejemplos de esto hay muchos, el más reciente es el de la salida de Inglaterra de la Unión Europea. Una mayoría de 51 por ciento, poco informada y con prácticamente nulo conocimiento de economía, votó para mantener la "autonomía" de su país, esto para muchos fue la mejor decisión, pero existen consecuencias que demuestran lo contrario.

 

En esta misma línea de pensamiento, vale la pena mencionar el uso de la tecnología por los gobiernos y los partidos políticos, para supuestamente, ofrecer mejores opciones, que las personas tomen mejores decisiones y que el sistema democrático sea mejor. Actualmente los gobiernos utilizan la información proporcionada por grandes compañías como Facebook y Google para saber lo que más le interesa a la población y a sus votantes, cuáles son sus preferencias y lo que buscan, es decir, cuáles son sus preocupaciones. Pero esto además del conflicto moral que genera, no necesariamente significa que la información dictará las políticas públicas necesarias o un aumento en la preferencia electoral. Por ejemplo, imaginemos que se obtiene información de cierta población estudiada en la cual urgen mejoras educativas y esta población enfrentará votaciones en algunos meses. Durante ese tiempo, surgen videos virales acerca de ciertos hechos violentos, y en las redes sociales, durante varias semanas, sólo se habla de eso. Los políticos que se postulan para cargos públicos reciben esta información y enfocan su campaña en políticas contra la violencia y la inseguridad, cuando lo importante era mejorar la educación. Al final de las votaciones, gana el político que prometió luchar con más ahínco contra la inseguridad, pero, ¿realmente la población obtuvo lo que necesitaba?

 

Enfrentar lo que la población quiere y lo que la población necesita son dos cosas muy diferentes. La mayoría de las veces la ignorancia de las masas provoca que ni siquiera ellos mismos sepan lo quieren y mucho menos lo que necesitan. Se podría argumentar, desde el punto de vista político, que si la población está preocupada por la inseguridad y esto es lo que se soluciona, entonces actuó democráticamente. Pero ¿quién le asegura a esa población que dejar de lado reformas educativas y poner en primer lugar reformas de seguridad, generará un cambio significativo para la sociedad?, ¿qué es más importante?, ¿que la población votante obtenga lo que quiere y se haga "democracia", o que la población, incluso la no votante, obtenga los máximos beneficios que un gobierno puede ofrecer y alcanzar?

 

No escribiré aquí una respuesta a esta pregunta, esto es algo que cada individuo debe contestarse a sí mismo. Pero si se toman en cuenta estos planteamientos, podemos analizar ciertas propuestas y puntos para que los votantes tomen decisiones con mejores fundamentos. En un artículo publicado en 2013 por una revista científica, se comentan varios puntos de conflicto entre la ciencia, la tecnología y la democracia. Está por demás, y fuera de lugar, hacer un resumen del artículo, pero vale la pena mencionar algunas de sus propuestas para mejorar la democracia. Por ejemplo, los autores mencionan que se ha demostrado que si los ciudadanos tienen mayor acceso a información científica confiable y se les ofrece mayor oportunidad para tomar decisiones, estas serán tomadas con mejores motivos y los resultados serán mucho más óptimos para la sociedad. Esto aunado a la integración de científicos en diversas áreas de los procesos políticos y democráticos, así como un aumento al presupuesto en investigación enfocada a las ciencias sociales, puede tener un resultado nunca antes visto. 

 

Estamos lejos de encontrar un sistema político y gubernamental que sea infalible, nunca existirá alguno que sea perfecto, y aunque la democracia parezca el mejor sistema, no podemos creer que sólo porque estamos inmersos en ella es la mejor forma de elegir. Se deben replantear los fundamentos e innovar sistemas dentro de la democracia para que sea más justa y mejor.

 

Dirk, Helbing; Evangelos, Pournaras. “Society: Build digital democracy”. Nature 527, pp 33, 2015. 

 

Rosenberg, A.; et al. “Reinvigorating the Role of Science in Democracy”. PLoS Biol, 11(5): e1001553, 2013. 

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