¿Cómo va la investigación médica en México?

Sin duda alguna, en los tiempos políticos y económicos todos nos hacemos un sinnúmero de preguntas, en lo particular en la larga lista de cuestionamientos, surgió la pregunta que generó esta editorial: ¿Cómo va la investigación médica en México?; esto sin afán de compararla con otros países, simplemente como ha ido desarrollándose la investigación en nuestro país.

 

 

Para el desarrollo de esta pregunta es obligado tocar algunos puntos de la historia en nuestro país,  la investigación médica se institucionalizó en 1939 con la fundación del Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales, además entre 1943 y 1946 se crearon los primeros tres Institutos Nacionales pensados para realizar funciones de asistencia, docencia e investigación clínica, estos fueron el Hospital Infantil de México, el Instituto Nacional de Cardiología, por cierto, el primero del mundo en su género y el Hospital de Enfermedades de la Nutrición, hoy llamado Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición. La creación de estos institutos se llevó a cabo gracias al impulso de Federico Gómez, Ignacio Chávez y Salvador Zubirán, respectivamente y que actualmente llevan su nombre.

 

Pero la investigación no nace en los grandes institutos, nace en los sitios de formación de recursos humanos, las Universidades Públicas, han estimulado de manera vigorosa la investigación médica, en particular la básica, en Facultades e Institutos que actualmente gozan de un muy estimable prestigio. Asimismo, se crearon y se siguen creando departamentos de investigación médica en varias Universidades estatales.

 

Es por muchos conocido que existe el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), creado por Acuerdo Presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación el 26 de julio de 1984, que de alguna manera define a los que se dedican a estas tareas de tiempo completo, aunque existen destacados investigadores médicos que por múltiples razones no son miembros. Es una agrupación en la que están representadas todas las disciplinas científicas que se practican en el país y cubre a una gran mayoría de las instituciones de educación superior e institutos y centros de investigación que operan en México, además coadyuva a que la actividad científica se desarrolle de la mejor manera posible a lo largo del territorio, y a que se instalen grupos de investigación de alto nivel académico en todas las entidades federativas.

 

Actualmente en el padrón de beneficiarios del SNI se tienen registrados 27,186 investigadores, de los cuales un 5.8% pertenece al rubro de medicina y patología humana y un 5, al de ciencias de la salud. De este porcentaje, un 56.7% son investigadores nivel I, un 17% investigadores nivel II, 9.2% como investigadores nivel III y el 17.1% se encuentran aún como candidatos a investigadores; además, el 48.1% se concentra en la Ciudad de México. No hay dude de que contamos con una comunidad científica médica sólida, profesional y productiva, con un creciente impacto internacional, el único defecto es que en general está muy centralizada.

 

Lamentablemente siempre hay cosas que mencionar, a pesar de que la investigación médica en México ha tenido un buen desempeño, pero es importante que lo sigamos teniendo en un futuro. Para poder ello es necesario seguir apoyando a los grupos de productividad científica de excelencia, pero también el desarrollo de nuevos grupos en áreas que han quedado rezagadas y que tienen una estrecha relación con problemas epidemiológicos importantes de nuestro país. Si nosotros dejamos de lado la investigación médica, es posible que a largo plazo, los apremios económicos y la dependencia del extranjero se incrementen, teniendo efectos en la salud de la población. En lo personal quiero compartirles lo que Rodríguez-Perales en su artículo “La investigación médica en México” explica como las principales causas por las cuales la sociedad científica no publica, y lo hago porque coincido totalmente con el autor, nuestros principales obstáculos son:

 

  1. Falta de capacidad para escribir algo publicable, subestimación a escribir algo de calidad, temor a ser evaluados, o incluso, a que se rechacen sus artículos.

  2. Falta de tiempo.

  3. Escasez de recursos económicos.

  4. Falta de apoyo institucional.

  5. Relevo docente y de legado de líneas de investigación inexistente.

  6. Poca motivación y lidiar con colegas improductivos que sólo critican.

 

En estos tiempos de crisis política, económica y humanitaria, nosotros mismos debemos exaltar nuestra nación, y para esto necesitamos saber de dónde venimos, quienes somos y hacia dónde vamos. Para mejorar nuestro país no basta con tratar de generar un gran boicot, o con dejar de comprar productos de empresas de otros países, o dejar de frecuentar lugares de empresas extranjeras, aunque estos sean nuestros favoritos y además generen una gran cantidad de empleos para trabajadores en nuestro país; debemos de exaltar lo que se hace en México, ser críticos pero a la vez construir mejores redes de investigación y permitir que más mexicanos crezcan, sobre todo en pro de la salud de nuestra población.

 

“Aquel que no conoce la historia, está condenado a repetirla”

Napoleón Bonaparte.

 

 

 

Fuuentes

 

De la Fuente JR, Martuscelli J, Alarcón-Segovia D. “El futuro de la investigación médica en México”. Gaceta Médica de México. 2004; 140.

 

Martínez-Palomo A. “La investigación en salud”. Gaceta Médica de México. 2012; 148.

 

Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Sistema Nacional de Investigadores. [Online].; 2014 [cited 2016 febrero 3. Available from:  HYPERLINK "http://www.conacyt.gob.mx/index.php/el-conacyt/sistema-nacional-de-investigadores" www.conacyt.gob.mx/index.php/el-conacyt/sistema-nacional-de-investigadores.

 

 

 

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