Los servicios turísticos digitales y su impacto en las economías locales.

El turismo mundial se encuentra enfrentando una seria crisis a raíz del brote epidémico por el virus COVID-19.


Para nadie es ajeno a que este impacto se deriva principalmente de las reservas que tienen los viajeros tanto de placer como de negocios para programar y realizar un viaje, como de la capacidad de los establecimientos para proveer las condiciones necesarias en materia sanitaria para llevar a cabo de forma segura todas las estancias. No es difícil comprender que nadie en el mundo, ni el más pequeño establecimiento de hospedaje, hasta las grandes cadenas hoteleras, estaba capacitado para adaptar sus servicios de una manera inmediata para atender la realidad en la pandemia.


En este sentido, plataformas digitales que habían estado creciendo de manera significativa en los últimos años, sustituyendo a las tradicionales agencias de viajes, se han visto afectadas de forma muy seria, reportando pérdidas económicas importantísimas, al punto de casi desaparecer.


El caso de la plataforma Airbnb es uno de los más visibles: después de 12 años de trabajo y 3 en nuestro país, esta start-up enfrenta la mayor crisis de su historia; esto le ha llevado a despedir al 25% de su personal, un aproximado de 1,900 personas y disminuir drásticamente sus gastos de operación.


Este año la empresa tenía planeado salir a cotizar en la bolsa, sin embargo, en estas condiciones es imposible garantizar su participación. Pero ¿qué sucede a nivel local? Además del enorme reto que ya enfrentan estas plataformas internacionales, se encuentran las políticas locales, que, en algunos países como México, han sido poco benévolas con la contratación de servicios digitales. Recientemente el Servicio de Administración Tributaria (SAT), con la aprobación del congreso federal, ha dispuesto gravar las actividades de las plataformas digitales, entre ellas las dedicadas al turismo. A través del decreto publicado el 21 de agosto pasado en el Diario Oficial de la Federación se indica que las plataformas tecnológicas que ofrezcan servicios de hospedaje estarán sujetas al pago de Impuesto Sobre la Renta (ISR).


En ese sentido, esta reforma considera que los servicios ofrecidos por dueños de casas o apartamentos realizan actividades empresariales impactando a un sector ya de sí muy lastimado.


Y ¿cómo afectan estas condiciones al turismo local? En el lado desfavorable hay desconocimiento de la población general sobre el uso de plataformas digitales para la contratación de servicios de hospedaje y transportación, aunque las generaciones jóvenes hacen uso de ellas de manera natural, para la generación de adultos mayores resulta complicada su aplicación. Por otra parte, hay una creciente ola de denuncias por fraudes digitales, donde usuarios han manifestado de manera permanente cargos no reconocidos y fraudes en sus servicios bancarios, lo cual no excluye en manera alguna a los servicios de hospedaje.


En los aspectos positivos, contar con servicios turísticos a través de plataformas digitales ofrece muchas ventajas competitivas, entre las que se encuentran:


  • Ofrecer servicios de transportación y hospedaje en espacios locales, donde regularmente es poco el acceso a ellos.

  • Propiciar el crecimiento de la economía por medio del consumo local, mejorando ciertamente la economía familiar.

  • Lograr la capacitación de los anfitriones en materia sanitaria, para que puedan ofrecer sus servicios de forma segura. Esto a petición de los contratos o convenios que ellos realizan con las plataformas y que son verificados de forma regular.

  • Propiciar una oferta competitiva en relación precio-calidad para los viajeros de negocios o de placer.

  • El conocimiento que tienen los anfitriones sobre la cultura local y sus costumbres, propicia que el consumidor, además del servicio de hospedaje, haga uso de otros servicios de la comunidad donde se alberga, beneficiando indirectamente a otras unidades económicas.

  • La difusión y el alcance que tienen las plataformas digitales para la promoción de servicios turísticos, que sería imposible para muchos anfitriones a través de esfuerzos personales, dados los costos que implica.


Finalmente, podemos decir que todos tenemos la obligación de la reactivación económica responsable de nuestras comunidades. El consumo y promoción de productos locales nos debe llevar sin duda al fortalecimiento de las actividades. Las plataformas digitales deben ser una herramienta que se utilice a favor de las personas y el sector, entendiendo que éstas colaboran con las personas para ofrecer servicios en una multitud de espacios.

No olvidemos que viajar ha sido por excelencia, uno de los mayores placeres del ser humano y en esta realidad tendremos que hacerlo con la mayor seguridad por el bien de todos.

Lucía Zenil López

Licenciatura en Ciencias de la Educación (Instituto Cultural Paideia).

Gestora y promotora cultural.

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