Economía Naranja, Turismo naranja

En un sistema económico internacional donde no había cabida para pensar en modelos de negocio que apostaran por el valor de las ideas más allá de los números, era necesaria la implementación de una alternativa comercial.


La Economía Naranja nació bajo el principio de dar valor al contenido de propiedad intelectual, contemplando las actividades que permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales.



Dentro de esta economía se pueden distinguir ámbitos elementales para el ser humano como la cultura y las industrias creativas (arquitectura, cine, diseño, investigación, moda, etc.), sectores que basan sus propuestas en el emprendimiento, la sustentabilidad, la participación ciudadana y la innovación, siendo potenciales negocios exitosos a corto plazo.


Por ello, el color naranja se relaciona de manera directa con la cultura, la creatividad y la identidad; trata de simbolizar el talento y el dinero de manera integral con el ingenio y las habilidades personales y colectivas de quienes laboran en la industria, es por esto que Felipe Buitrago Restrepo, un gran economista moderno denominó a la economía naranja como “una oportunidad infinita”.


México representa una gran oportunidad para las industrias creativas debido al inmenso bagaje cultural que tiene y sus grandes posibilidades inherentes al turismo local. Cuestión que se relaciona directamente con el patrimonio y la cultura conectadas con la identidad, la educación, la industria popular, las comunidades y la internacionalización.


Esta alternativa representa una enorme oportunidad para activar el sector turístico, el turismo naranja va mucho más allá del turismo cultural. En las últimas décadas, los visitantes buscan la autenticidad y la experiencia, por tanto, se desarrollan nuevas formas de viajar, adaptarse y experimentar. Para lograr esta autenticidad, los visitantes buscan sentirse menos turistas y más locales.


Se trata de un turismo en el que ya no sólo se viaja hacia un destino definido, se busca experimentar en el mismo para “hacer algo” de valor experiencial, aunque se parece mucho al conocido turismo cultural y en cierto modo se solapa, esta rama se centra más en la creación y la actividad artística del lugar, además del desarrollo personal del individuo a través de tareas auténticas y sostenibles.


Creer en la economía naranja es crear una alternativa colectiva de desarrollo. Más allá de su impacto económico directo, se convierte en un motor constante de innovación para las economías circundantes.


Entonces, ¿cómo podemos fortalecer el emprendimiento creativo en nuestro país?


Se requiere la fundación de empresas culturales y creativas en todos los niveles que logren madurez en sus emprendimientos, superando las estadísticas con calidad y una constitución firme en sus valores e ideología para la generación de capital.


Un ejemplo de ello, han sido las iniciativas de bazares culturales, artísticos o artesanales, uno de ellos denominado ExpoVenta Emprendimeinto Creativo que se consolidó luego de sendos esfuerzos por 4 años consecutivos en la captación de productores y artistas locales, en una empresa formal denominada Creativity Boutique de Diseño Mexicano donde se hace posible el encuentro entre emprendedores y desarrolladores de habilidades, gestores y turistas o visitantes nacionales y extranjeros.


De modo que en un lugar como la ciudad de Toluca, de suyo compleja en el impulso tanto del turismo como de nuevos comercios, es posible que el sector artesanal, artístico y productor creativo desarrolle proyectos sólidos en un entorno propicio para el emprendimiento, la innovación y el desarrollo al tiempo que estimula el consumo de productos creativos como parte de una experiencia para el visitante y para el consumidor local.


Es acaso uno de los muchos ejercicios donde se reconoce en su labor diaria al emprendedor cultural como agente impulsor de esta economía, combinando recursos creativos para aportar valor monetario y elementos formales de los múltiples modelos de negocio disponibles para potencializar a los emprendedores en cualquiera de sus etapas de desarrollo.


Los modelos de negocio actuales deben contar con un diseño empresarial, cultural y creativo, anclado en el mercadeo, finanzas, innovación y diseño organizacional, con acciones para fortalecer el ecosistema creativo, social y de desarrollo local en los proyectos, a la vez de impulsar y promover la experiencia turística y la imagen atractiva de una ciudad o localidad hacia dentro o hacia afuera de sus límites.


Con herramientas adecuadas y un espíritu de renovación constante, esperamos que los emprendedores creativos puedan potenciar su rol de agentes de cambio en la economía y en la sociedad, particularmente, frente a crisis como la que se vive en el mundo derivado de la Pandemia conocida en el mundo latinoamericano como Coronavirus.


Por ello es importante que los escenarios de exhibición y venta de estos productos de los que dependen miles de familias mexicanas, sea fortalezcan día a día impulsando el consumo de productos locales, hechos a mano y hechos en México. Los retos que la economía naranja representa suelen tener una dificultad alta; resiliencia, cooperación, control y proyección serán los elementos complementarios y obligatorios para todo aquel que quiera sumarse a este modelo.


Paola Farías

Directora general de Cluster Creative Business.

paola@micluster.com.mx

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