Música y cerebro: el poder musical

A lo largo de la historia, hemos sido testigos del “poder” de la música en diversos ámbitos, aunque desde la neurobiología es un proceso que no se logra comprender del todo.


Por ejemplo, en la mitología griega, existe el caso de Orfeo quien al tocar su lira era capaz de calmar fieras y también podía dar paz a las almas de los hombres abatidos por la melancolía. También usó su lira como medio para enamorar a Eurídice y después para dormir a Cerbero al bajar al inframundo para intentar devolver la vida a su amada.


¿Por qué la música puede tener un efecto relajante? En la actualidad, ¿qué se sabe de su ayuda como herramienta terapéutica en afectaciones mentales como la depresión, la demencia o la psicosis?


La Federación Mundial para la Músicoterapia define esta actividad como “el uso profesional de la música y sus elementos en una intervención en entornos médicos, educativos y cotidianos con individuos, grupos, familias o comunidades que buscan optimizar su calidad de vida y mejorar su bienestar. La investigación, la práctica, la educación y la capacitación clínica en músicoterapia están basadas en estándares profesionales según el contexto social, cultural y político”. (1)


Desde una perspectiva neurocientífica existen cinco factores básicos que se ven beneficiados por la músicoterapia: atención, emoción, cognición, conducta y comunicación. (1)


Por ejemplo, la música puede capturar fácilmente la atención y así distraerla de estímulos propensos a provocar experiencias negativas (como dolor, ansiedad, preocupación, tristeza, etc.). (1)


Además, se ha visto a través de estudios con neuroimágenes funcionales que los estímulos musicales regulan la activación de estructuras del sistema límbico, el cual está involucrado en la iniciación, generación, mantenimiento y modulación de las emociones. (1)


En lo que se refiere a la cognición, este factor incluye procesos de memoria (como codificación, almacenamiento y decodificación de información musical y de eventos asociados con experiencias musicales). Esto podría contribuir a los efectos de la músicoterapia para la facilitación de la adaptación de los pacientes con enfermedad de Alzheimer a residir en un centro de atención a largo plazo. (1)


En lo concerniente a la conducta, se observa que la música influye en la evocación y el condicionamiento del comportamiento (como los patrones de movimiento involucrados en caminar, hablar, agarrar, etc.). (1)


Finalmente, con respecto a la comunicación, debe decirse que al ser la música un medio de comunicación, particularmente, la músicoterapia activa (en la que los pacientes hacen música) puede usarse para entrenar habilidades de comunicación no verbal. (1)


El trastorno depresivo es la condición médica en la que la efectividad de la músicoterapia ha sido más estudiada. Se ha demostrado que la músicoterapia es efectiva combinada con la atención estándar en el tratamiento de la depresión en personas en edad laboral. (2)


En madres con depresión post parto moderada a severa, se ha observado que existe un beneficio de incluir actividades de canto en su tratamiento antidepresivo y además las ayuda a vincularse mejor con el recién nacido. (2)


En el caso de la esquizofrenia y la psicosis, se ha reportado que la músicoterapia y el ejercicio son útiles para el mejoramiento de los síntomas negativos. (2)


También se sabe que, en adultos mayores, la música mejora significativamente el sueño; el mismo resultado se ha visto en estudiantes. (2)


Para los pacientes con demencia, se ha sugerido que la músicoterapia receptiva, (es decir, escuchar música) podría reducir la agitación, problemas de comportamiento y ansiedad. Además, parece ser más efectiva que la músicoterapia interactiva. (2)


En conclusión, el canto parece ser un buen complemento para tratar todas estas condiciones y también parece que ayuda a establecer vínculos entre madres e hijos dentro de las familias. La música parece ser beneficiosa tanto para el individuo como para la mejora de la cohesión social. (2)


Las razones para esto deben residir en la naturaleza de la música, como una forma de arte que apoya las interacciones humanas dentro de la sociedad. (2)


Referencias bibliográficas


1. Koelsch S. A Neuroscientific Perspective on Music Therapy. Ann N Y Acad Sci. julio de 2009;1169(1):374–84.

2. Wang S, Agius M. The use of music therapy in the treatment of mental illness and the enhancement of societal wellbeing. 30:6.


Vicente Camacho Téllez

Médico por la Universidad La Salle, A.C.

Especialista en Neuropsicología Clínica por el ISEP, Barcelona, España.

Maestro en Ciencias (Neurobiología) por el INB, UNAM, Campus Juriquilla.

vicentct@hotmail.com, @VICATEL

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