La Música como lenguaje de identidad

Desde la antigua Grecia la música se consideraba un lenguaje que establecía un vínculo entre lo terrenal y lo divino, prueba de ello es su misma etimología que hace referencia a las Musas del Helicón protectoras del arte y la ciencia, de los sentimientos, pensamientos y las emociones, como una fuente de inspiración de los artistas y los pensadores. En aquellos tiempos se creía que ellas deleitaban a los dioses del Olimpo con su música y, en ocasiones, descendían a la Tierra para proveer a los hombres del conocimiento. El poeta Hesíodo fue el primero en mencionar sus nombres en su obra Teogonía; el cual es un poema que describe el origen del cosmos y el linaje de los dioses de la mitología Griega. 

 

Entre las nueve Musas de Hesíodo se encuentra Euterpe quien era considerada como la musa de la música, se le solía llamar como la dadora de placer y, en las representaciones artísticas, se identifica por llevar una corona de laurel y una doble flauta; Clío era la musa de la historia, es dibujada con un libro y una trompeta en su mano derecha para proclamar los actos ejemplares; Erato la musa la poesía amorosa, era la protectora del matrimonio y en las pinturas siempre lleva consigo una lira o un instrumento de cuerdas; mientras que las musas protectoras del teatro eran Melpómene para la tragedia y Talía para la comedia, Melpómene era símbolo del triunfo del espíritu humano que supera un camino de infortunios, actuando como una guía para las personas a sobrellevar la tormenta, mientras que Talía era la musa de la alegría decente, ambas se identifican en esculturas por sostener una máscara de una expresión melancólica o sonriente; Polimnia la musa de los himnos sagrados que son cantados a los dioses y héroes, suele dibujarse con una expresión en el rostro muy seria y reflexiva, inmersa en un pensamiento profundo; Terpsícore era la musa de la danza, suele verse en obras con una corona de laurel, sosteniendo con su antebrazo una arpa y bailando alegremente mientras que sus pies apenas tocan el suelo; Urania la musa de la astronomía y la astrología, comúnmente ilustrada con una corona de estrellas, con un vestido azul sosteniendo con su mano derecha un globo celeste; y, por último, la musa más importante por ser la acompañante de los reyes fue Calíope inspiradora de la poesía épica y la elocuencia, con su invocación se comienzan las epopeyas homéricas. Como se percibe, los símbolos musicales están presentes en cada una de sus representaciones artísticas, conforman su propia visión de cómo está formado su universo y, que con el tiempo, definieron el arquetipo de la cultura griega, dejando un gran legado de cantos, himnos e historias que influyeron en el florecimiento y la diversificación de otras culturas.

 

Así, la música como un elemento de expresión de identidad, no sólo se ha observado en aquella región del Mediterráneo, también es representativa de otras culturas del Mundo. Esto mismo sucede en el continente africano, exactamente en Zimbawe en donde habita el grupo étnico Bantu, conocidos como los Shona, una comunidad que aún mantiene entre sus costumbres a la música como un vínculo con lo divino. En ejemplo de ello son los festivales bira, en donde los participantes bailan y cantan toda la noche buscando establecer un contacto con sus antepasados para traer buena salud, protección, o una guía en el camino de la vida y la muerte. En estos festivales es relevante la presencia de un instrumento musical conocido como Mbira o “piano de pulgar”, es de un sonido dulce, elaborado con láminas de metal o bambú, unidas a un resonador de madera de caoba. Este instrumento musical se ha extendido por varias regiones de África, y suele estar presente en bodas, funerales o actos religiosos (Berliner,1993, p.9-30).

 

Se sabe que estas expresiones son parte de lo que se conoce como patrimonio cultural que la UNESCO define como: “Aquellas tradiciones del pasado, que aún continúan en el presente, y son trasmitidas a las generaciones presentes”. Es de rescatar que el patrimonio cultural no solo se limita a la arquitectura, o los vestigios antiguos; también forman parte los elementos inmateriales que comprende a las expresiones vivas que fueron heredadas por nuestros antepasados y son trasmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y técnicas. 

 

Entonces esto que es conocido como el patrimonio cultural inmaterial. Se caracteriza por contener expresiones tradicionales, contemporáneas y vivientes a un mismo tiempo; además suelen ser integradoras debido a que pueden ser adaptadas a un diferente entorno, sea por la migración de comunidades, creando un sentimiento de identidad de esa nueva comunidad, eso explica porque en algunas culturas se comparten expresiones artísticas parecidas o similares; también es representativo y suele ser necesario el reconocimiento de la comunidad, ya que estos deciden qué expresión es parte de su patrimonio (Sector de Cultura UNESCO,2018, UNESCO).

 

Por ejemplo el teatro de las sombras es un arte bastante popular no solo al sur de la India, también en Indonesia, Tailandia, Malasia y China, este se caracteriza por crean la ilusión de imágenes en movimiento al proyectar en una tela traslucida, la silueta de marionetas de papel o cuero. Esta obra teatral de las sombras de marionetas suele ser acompañada de música y cantos representativos de la región; es por ello que la música también es un factor esencial para su interpretación y cada cultura tiene sus rasgos característicos. En Indonesia suele incluirse una agrupación musical conocida como gamelan, que se caracteriza por contener instrumentos de percusión como metalófonos, xilófonos, gongs, y flautas de bambú, en ocasiones está presente un vocalista llamado pesindhèn; en China el ensamble de instrumentos que se utiliza como los timbales, tamborines y flautas, es el mismo, con la diferencia que un solo hombre toca varios de estos instrumentos. El teatro de las sombras lo pueden ejecutar grandes compañías teatrales de siete a nueve marionetistas o compañías más pequeñas de dos a cinco artistas, sus representaciones tienen lugar fundamentalmente con motivos de espectáculo, celebraciones de rituales religiosos, bodas y funerales. Este arte suele transmitirse en el seno de las familias, o en las compañías teatrales de maestros a discípulos (Orr, 1974, p.72).

 

Entonces la música como patrimonio cultural inmaterial puede decirse que es la expresión que contribuye a la diversidad cultural, frente a la tendencia de una forma de pensar homogénea correspondiente a un mundo globalizado, su preservación enriquece el dialogo entre culturas y promueve la apreciación y el respeto a otros estilos de vida. La UNECO ha hecho un esfuerzo monumental por salvaguardar diferentes patrimonios culturales de varias regiones del mundo, al digitalizar en audio y video estas expresiones culturales, incluyendo las de algunas regiones de México.

 

Como conclusión, en diferentes regiones del mundo la música ha constituído un pasaporte para viajar y conocer otras formas de pensar, que busca trasmitir en el presente un mensaje de esperanza, una guía espiritual, o un legado histórico. Es la herencia de nuestros antepasados que no debemos olvidar, es el tesoro que se nos ha heredado y que revela nuestra identidad.

 

Víctor Enrique Ramírez Aguirre

Licenciatura en Biología Molecular en la Universidad Autónoma Metropolitana.

kikeadomicilio@gmail.com

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