La música y sus efectos positivos para superar la cuarentena

Para todos es cercano el hecho de que la cuarentena que estamos experimentando, por el virus de SARS-CoV2, en este año 2020 ha causado estragos emocionales en mayor o menor medida en las personas.


Es por ello que todos nos encontramos en una búsqueda constante de restablecer el equilibrio con los recursos que tengamos al alcance: hay quienes estudian, otros mantienen sus empleos a distancia, hay quienes dedican tiempo a ejercitarse y a su alimentación, algunos más a leer y también hay quienes dedican tiempo a sus redes sociales para seguir interactuando con otras personas. Sin embargo, el factor común de todos alrededor del planeta es recurrir a la música como un medio para calmar las emociones y transformar el estado de ánimo en uno positivo.



La Academia Británica de Terapia del Sonido (BAST), realizó un estudio a 7581 pacientes y logró un hallazgo fascinante descrito en su artículo denominado Music as Medicine: escuchar música durante nueve minutos ayuda a elevar el estado de ánimo de las personas y durante 13 minutos, tiene la habilidad de “disminuir la tensión muscular, los pensamientos negativos, aportar una mayor sensación de tranquilidad, alegría y hasta conciliar mejor el sueño”.


Después de escuchar música por 13 minutos la gente puede sentirse suficientemente despejada para tomar mejores decisiones, encontrarse más estable y disminuir sus preocupaciones.


Históricamente la música ha estado presente en todas las culturas de la humanidad; existen antecedentes desde las tribus de Israel cuyos cantos de alabanza se encuentran en los ritos religiosos, como en las batallas, cuyas marchas heroicas impulsaban a los soldados a caminar con valentía a los combates.


En la experiencia humana, el primer contacto con la música, lo tienen los bebés a través del canto materno que resulta francamente tranquilizador para el niño, quien también es capaz de reconocer el ritmo cardiaco de su madre, gracias a su abrazo.


Con el tiempo, el contexto en el que se vive y las experiencias, la persona va desarrollando su gusto musical, sin embargo, en diferentes estudios se ha logrado identificar que ciertos tipos de música tienen efectos similares en los individuos, que pueden ir desde la disminución de estados ansiosos hasta provocar hostilidad o tristeza.


Es por ello que en tiempos de cuarentena hacernos acompañar de música adecuada, que abone a darnos sentimientos de confianza, certeza y esperanza es tan valioso.


En los años 90´s el médico francés Alfred Tomatis, fue quien describió por primera vez el término “Efecto Mozart”, que en realidad es una hipótesis que propone que “escuchar música de Mozart puede tener efectos terapéuticos en el cerebro y promover su desarrollo”. A partir de entonces diversas universidades e institutos se han dado a la tarea de sistematizar diferentes experimentos y dar a conocer sus reportes, sobre los efectos que la música tiene sobre el cerebro humano.


Lo que es un hecho, más allá de la investigación formal, a nivel práctico, la música se utiliza de manera continua en entornos médicos y odontológicos para reducir la ansiedad y la percepción del dolor, en los tratamientos oncológicos para disminuir el estrés de los pacientes y en asilos geriátricos para calmar algunos estados provocados por enfermedades degenerativas.


En los niños y jóvenes, la música sin duda apoya para agilizar los procesos anímicos y cognitivos. Se ha observado que cierto tipo de música clásica tiene un efecto temporal que provoca la mejora de la memoria, por lo que su uso resulta positivo al momento de adquirir nuevos aprendizajes. En este sentido cabe mencionar, que la elección de piezas y volumen es importante, ya que no toda la música ejerce esta tarea. En este aspecto, Mozart se lleva la medalla al apoyo didáctico.


Los efectos positivos que podemos aprovechar al escuchar una selección de música adecuada son, por mencionar algunos significativos, el que contribuye a relajarnos, apoya a disminuir el dolor físico y emocional, mejora el rendimiento intelectual y cognitivo, ayuda a mejorar los estados depresivos y en general a mejorar el ánimo de las personas, si se utiliza la música con el baile, se mejora la coordinación motora del cuerpo y el rendimiento físico, mejora el sueño y eleva la confianza al recibir tratamientos médicos.


Con todas estas ventajas, no es de extrañar que, durante esta cuarentena, instintivamente busquemos alivio y esperanza en la música. Si hay un elemento humano que nos distinga sobre las especies, es la composición e interpretación de piezas que enaltecen la belleza del planeta y hacen honor a la inteligencia humana. Así que, hay que darse un espacio para explorar este universo infinito y disfrutar.


Me permito hacer algunas sugerencias de música clásica que, de forma experimental, encontré muy positivas en un grupo de alumnos adolescentes y se extendieron de forma muy rápida también entre los profesores. Es momento de ponerse unos audífonos y cerrar los ojos.


Música para calmar el ánimo:


  • Sonata Patética, segundo movimiento, Adagio cantábile. L. Beethoven.

  • Meditation de Thais. J. Massenet.

  • Gabriel´s Oboe. Ennio Morricone.

  • Gran Partita, no. 3. Adagio. W.A.Mozart.


Música para animar el espíritu:


  • Música Acuática. G.F. Haendel.

  • Primavera. Cuatro Estaciones de Vivaldi. A. Vivaldi.

  • Novena sinfonía, 4to movimiento. L.V. Beethoven.

  • Libertango. A. Piazzola. (Muy recomendable en la versión para marimba y arpa de Javier Nandayapa y Maryen).


Lucía Zenil López Licenciatura en Ciencias de la Educación por el Instituto Cultural Paideia. Gestora y promotora cultural. Actualmente es responsable del Museo del Alfeñique.

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