Paro Internacional de Mujeres del 9 de marzo de 2020. Un llamado a la reflexión sobre las desigualdades y discriminación que vivimos las mujeres en México

El 9 de marzo de 2020 es una fecha que deberá quedar registrada en la historia de los movimientos sociales en México. El día en que las mujeres de éste país, paramos nuestras actividades para dar un mensaje contundente a las autoridades, a los gobiernos, a la sociedad, a los grupos religiosos. 

 

Las mujeres estamos hartas de la desigualdad social en razón de género, hartas de la explotación de nuestros cuerpos y de la expropiación que el sistema patriarcal neoliberal ha hecho de los mismos para beneficiarse de los trabajos de cuidado no remunerados, en donde se nos ha colocado de manera obligatoria con roles y estereotipos construidos como femeninos. Esto aunado a la falta de perspectiva de género en las políticas públicas laborales, a la discriminación que vivimos en los espacios donde trabajamos como el acoso y hostigamiento sexual que son una constante que se ha naturalizado e invisibilizado, nos hacen vivir en riesgo y precarizadas.

 

Sumado a lo anterior, el recibir menos dinero que los hombres por realizar el mismo trabajo. No solo se nos paga menos a las mujeres por cumplir las mismas funciones que los hombres, también tenemos acceso más limitado a los puestos de mayores salarios. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), al cuarto trimestre de 2019, de las personas que ganaban más de 5 salarios mínimos, sólo 27.65% eran mujeres, es decir, prácticamente una cuarta parte del total. De las personas trabajadoras que ganaban hasta un salario mínimo, la fuerza laboral femenina representó el 53.49% de la población ocupada que percibía esos ingresos por su labor. Proporciones que descienden notoriamente conforme se incrementa el monto del salario: en los rangos de entre 1 y 2 salarios mínimos las mujeres representan el 40.33%, mientras que para el siguiente nivel, de 2 a 3 salarios, cae a 28.73% la proporción con ese ingreso; es decir, que 1 de cada 4 personas que ganan ese salario, mientras que el resto son hombres. En el rango de 3 hasta 5 salarios, la proporción femenina que recibe esos sueldos sube a 31.4%.

 

El 9 de marzo de 2020, 22 millones de mujeres en México se sumaron al paro. Mujeres que representan 45.5% de la fuerza laboral, 77% de la fuerza laboral doméstica no remunerada y 54% de la carga total de trabajo, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Ese día decidimos llevar a cabo el paro nacional, con el lema “¡El 9 ninguna se mueve!”.

 

Lo que significó un impacto estimado de 37,000 millones de pesos en un día, si se considera todo el valor del trabajo que hacen las mujeres, más las que laboran en la economía informal y en sus hogares sin recibir remuneración, sólo este último podría superar los 11,256 millones de pesos al día.

 

Conviene analizar este impacto frente al costo estimado de la violencia contra las mujeres de 245,118 millones de pesos anuales, lo que equivale al 1.5% del producto interno bruto del país. Análisis para que todos los actores sociales tomemos medidas inmediatas.

 

Este paro de labores se realizó en el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer que tiene sus raíces en el movimiento obrero de mediados del siglo XIX, época de expansión y turbulencias en el mundo industrializado, en el que las mujeres alzaban cada vez más su voz y protestaban por la falta de derechos sociales, de ciudadanía y laborales. 

 

Cómo antecedente directo del Día Internacional de la Mujer tenemos  la marcha de mujeres que se vivió en Nueva York en 1908, cuando unas 15.000 mujeres se manifestaron para pedir menos horas de trabajo, mejores salarios y derecho a votar. Un año después de ello, el Partido Socialista de América declara el Día Nacional de la Mujer, que se celebra por primera vez en EE.UU. el 28 de febrero de 1909. La comunista alemana Clara Zetkin, sugirió la idea de conmemorar un día de la mujer a nivel global en 1910 en la Conferencia Internacional de la Mujer Trabajadora en Copenhague (Dinamarca). Su propuesta fue escuchada por un centenar de mujeres procedentes de 17 países y aprobada de forma unánime, aunque sin fecha concreta y no es sino hasta el 19 de marzo de 1911 que se celebra el primer Día Internacional de la Mujer, reuniendo a más de un millón de personas en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza.

 

En 1975, la ONU establece y celebra por primera vez el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer. Importante día para hacer visibles todos los pendientes en cuanto a acceso a nuestros derechos como humanas.

 

Es así como el 21 de noviembre de 2016, surge un movimiento en redes sociales llamado “Paro Internacional de Mujeres”. Este movimiento social que utilizó las TIC’s dirige una petición a las Naciones Unidas, reconociéndoles como la organización internacional líder en abordar los problemas que afectan a la humanidad en el siglo XXI y reconociendo su rol en promover y proteger los derechos de las mujeres:

 

“Asumiendo que la Carta de las Naciones Unidas, los Tratados, Convenciones, Resoluciones y Declaraciones, incluida la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, proveen bases formales para todas las acciones necesarias; habiendo debatido y analizado las medidas que podemos tomar en nuestras comunidades y países y concluyendo que llevar a cabo acciones colectivas y tomar medidas extraordinarias son las únicas vías para asegurar que el retroceso creciente en materia de derechos humanos de las mujeres termine; habiendo establecido un grupo internacional de mujeres forzadas por nuestros propios gobiernos para protestar por nuestros derechos básicos en las calles, debido al aumento de políticas radicales de derecha alrededor del mundo y políticos populistas socavando la esencia del sistema de derechos humanos…”.

 

En dicho documento “exigían”, entre otros puntos:

 

  • Acción inmediata en contra de la violencia de género en todos sus aspectos, incluyendo el económico y en contra de todas las formas de discriminación por género, incluyendo regulación de salarios para asegurar el pago equitativo.

  • Acciones inmediatas contra los crímenes sexuales y que los referentes a  violencia doméstica sean procesados inevitable y severamente.

  • Reconocimiento pleno a los derechos reproductivos.

 

Lo anterior, llevó a un intento de Paro Internacional y Protesta el 8 de marzo de 2017 en Argentina, Alemania, Chile, Corea del Sur, Ecuador, Escocia, Irlanda del Norte, Irlanda del Sur, Israel, Italia, México, Perú, Polonia, Rusia, Salvador, Suecia, Turquía entre otros.

 

Es hasta este 9 de marzo de 2020, después de una marcha significativa el 8 de marzo en donde participamos más de 80,000 mujeres (cifra oficial, aunque varían hasta las 400 mil participantes según Leonardo Martínez Flores), que en dos días continuos tomamos acciones multitudinarias con un mensaje muy fuerte al Estado que se ha caracterizado (desde sexenios anteriores) por sus omisiones e ineficiencia para tomar medidas contundentes en contra de todas las violencias que vivimos las mujeres en México. ¡Basta ya de violencia machista!

 

Enma Obrador Garrido Domínguez

Abogada Feminista, consultora en género, prevención de la violencia y políticas públicas.

emmaobrador@yahoo.es, @feminauta, Facebook: Enma Obrador

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