Los derechos humanos frente a la contingencia sanitaria: COVID-19

El reconocimiento de los derechos humanos de la sociedad por parte del Estado fue un parteaguas en todos los ámbitos, pues éste se comprometió a cumplir con su obligación de respetarlos y garantizarlos, así como satisfacer su efectivo cumplimiento. Estos derechos, atributos de toda persona e inherentes a su dignidad, son los que hoy conocemos como derechos humanos.

 

Los derechos humanos protegen todas las esferas de la sociedad, por lo que su campo de acción es muy extenso, no obstante, existen prerrogativas fundamentales con mayor relevancia, pues en ellas está implicita la protección a la vida, tal como el derecho a la salud. Esta prerrogativa se refiere al derecho de las personas a obtener atención sanitaria y de salud, así como a la obligación del Estado de garantizar la salud pública de la comunidad en general. Es decir, el derecho a la protección de la salud aboga por que el Estado garantice su control y el otorgamiento de oportunidades iguales para su acceso.

 

Hoy por hoy, la sociedad tiene a su alcance distintos órganos protectores de derechos humanos, los cuales, en la medida de sus posibilidades, se actualizan y buscan la manera de encontrarse a la vanguardia para ofrecer una mejor calidad de respuesta a los quejosos que quieren resolver las violaciones a sus derechos. De tal modo que contemplando las necesidades actuales así como los aportes tecnológicos, los proyectos permitirán el mayor cumplimiento de sus objetivos a la población en general. 

 

México, así como diversos países en el mundo, enfrentan una crisis sanitaria por el nuevo coronavirus que la Organización Mundial de la Salud ha denominado Covid-19. Este virus ha tenido un fuerte impacto en todo el mundo al ser una enfermedad que ha causado miles de muertes a nivel mundial, su esparcimiento y sus efectos han obligado a la OMS considerarla una pandemia. Lo anterior ha provocado el cese de actividades en los países más afectados. 

 

La jornada nacional de “su sana distancia”, implemenada en nuestro país, así como el lavado frecuente de manos y el uso de cubrebocas al salir por víveres son, entre otras, de las recomendaciones más importantes emitidas por la Secretaría de Salud para enfrentar la contingencia. El cumplimiento de dichas recomendaciones es una obligación tanto de las autoridades a nivel municipal, estatal y federal como de la ciudadanía. En este tiempo crítico, a nivel internacional es en donde se observa si existe un cumplimiento del derecho a la protección de la salud, el cual no sólo puede ser violentado por una autoridad al contemplar medidas de prevención, protección o de respuesta a un escenario catastrófico, sino también por aquellos ciudadanos que contribuyan a la propagación del virus. 

 

Generar conciencia en la sociedad respecto a este tema es delicado, pues son distintos criterios, aunque podrían coincidir en la preminencia de la protección y salvaguarda de sus derechos, en ocasiones, no se logra visualizar el perjuicio que se puede hacer a los demás. El confinamiento, el cese de actividades laborales y educativas, la prohibición de reuniones y en algunos lugares, la aprobación de créditos fiscales para sobreponerse al regreso de las actividades, son medidas que se encuentran fundamentadas en el derecho humano a la protección de la salud. 

 

Es necesario darle la importancia más allá de la contingencia al ámbito jurídico, que es la protección de los mínimos vitales de las personas, lo cual puede ayudar a un mejor cumplimiento de las recomendaciones por parte de la ciudadanía. Son tiempos en los que se debe trabajar en conjunto, siempre con el propósito de respetar y proteger los derechos humanos tanto de uno como de los demás. 

 

En este sentido, para exigir el cumplimiento al mínimo vital de la salud y que sea proporcionado a los más altos niveles de bienestar físico y mental, así como la protección y garantía de los medios que permitan ello, se requiere de la participación individual de respeto a los demás y cumplir con las recomendaciones de prevención y protección; así como fomentar y divulgar la información correcta.

 

Algunos consideran el confinamiento como una medida drástica, pero como sociedad estamos obligados a disminuir los contagios, es decir evitar la propagación del virus, porque con ello estamos protegiendo la salud de todos, no solo la nuestra, es indispensable ser empáticos. Pese a la situación actual en la que diversos países tienen panoramas nada confortables, se debe visualizar aquello que es necesario para el reinicio después de esta tempestad, la sociedad sin lineamientos no es funcional, por lo que requiere que no se pierdan de vista la normatividad, en especial, los derechos humanos. 

 

María José Bernal Ballesteros

Defensora Municipal de Derechos Humanos de Toluca. Doctora en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela, España, maestra en Justicia Constitucional y licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de México; miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT y profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de México.

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