El desafío de la educación para proteger los derechos fundamentales frente a Internet.

(Conferencia Magistral impartida en el Congreso Nacional de Derechos Universitarios en la Universidad de Guadalajara, 9 de diciembre de 2019)

El ejercicio de los derechos fundamentales se basa en un marco teórico. Sin embargo, sólo tienen vigencia real y efectiva cuando la mayoría de los ciudadanos se adhiere visceralmente a ellos. Es decir, cuando esa mayoría;


  • Entiende el significado de esos derechos fundamentales

  • Les otorga suficiente importancia, está dispuesta a movilizarse por la vigencia efectiva de esos derechos fundamentales.

  • Vive bajo una realidad material sin carencias esenciales.

  • Considera que todos los habitantes son integrantes de la misma sociedad, es decir, que la mayoría de los habitantes está dispuesta a solidarizarse con otros para exigir el respeto de los derechos fundamentales.


La garantía última del Estado de Derecho no consiste en el respeto que los gobernantes procuren a esos derechos, ni en la independencia de los jueces, sino en el soporte sólido de la población a ese modelo institucional que no permite a los gobernantes ni a los jueces, considerar otras alternativas.


Es decir, el ejercicio de los derechos fundamentales no es efectivo cuando:


  1. Hay carencias masivas de educación.

  2. Las condiciones materiales son insuficientes para una parte importante de la población.

  3. La discriminación sistémica impide establecer relaciones fraternas y sinceras entre los ciudadanos.

  4. Hay miedo estructural.

  5. Existe desacuerdo cultural respecto a la importancia de los derechos fundamentales.


El Derecho Constitucional es una materia de la Facultad y una disciplina de estudio; los derechos constitucionales en cambio, son barreras efectivas que protegen a los ciudadanos de los desvíos del poder estatal o del poder privado, prohibidos por la constitución. Si la barrera no funciona, los derechos constitucionales no tienen vigencia real, no existen.


Cuando el fenómeno es sistémico nos encontramos frente a un estado de derecho cínico, en el que la invocación a los derechos fundamentales sólo es una estrategia comunicativa destinada a legitimar un régimen de poder que bajo la superficie funciona de acuerdo con otros fines e intereses.


La única alternativa de solución de largo plazo frente al riesgo de convertirse en estados de derecho cínicos a consecuencia de que sólo una minoría se adhiera visceralmente a los derechos fundamentales para todos, es la educación.


  • Educación teórica, científica y matemática, así como el idioma; que aporten los medios necesarios para superar carencias económicas.

  • Educación compensatoria/socialización, que suple las carencias educativas de los hogares;

  • Educación cívica que internalice valores en los alumnos como para que ellos, cuando adultos, estén dispuestos a movilizarse por la vigencia de sus derechos.


Desde luego, el nivel educativo así como los recursos humanos y económicos deben ser los necesarios para alcanzar esos objetivos.


La educación es así; descripta, técnica, social y ética. No sólo constituye el proceso formativo de ciudadanos que sostienen los derechos fundamentales, también pre condiciona para ejercerlos efectivamente en favor de todos.


Las personas sin educación suficiente tienen menor conciencia de sus derechos, por lo que enfrentan más dificultades para ejercerlos y defenderlos, se manipulan más fácilmente y además de sufrir carencias materiales carecen de libertad en general; frecuentemente temen a la autoridad y presentan mayor fragilidad psicológica.


Todos los derechos fundamentales están íntimamente entrelazados con la educación de las personas. Un sistema en el que sólo el sector más educado y acomodado de la sociedad ejerce plenamente sus derechos fundamentales, frente a los