La crianza respetuosa en los tiempos de la generación blandita

16/03/2020

El día a día transcurre como una vorágine en la que todo importa, y sin embargo, la mayoría de las veces pasa desapercibido. Las personas solemos vivir al límite, con los tiempos encima, las emociones a flor de piel, la agenda ocupada, la cabeza hecha un nudo, con la más grande adicción al estrés, con nuestra salud pendiendo de un hilo. En medio de todo eso, la mayoría de las veces no hay espacio para la reflexión, para la concientización, para la sensibilización de los procesos por los que eventualmente atravesarémos, o peor aún, por los que justamente ahora transitamos; uno de esos procesos es precisamente la maternidad/paternidad y junto con ello la crianza. Entonces sí que el mundo, nuestro mundo, se vuelve un caos en el que, por supuesto, tampoco hay posibilidades para el orden, el pleno disfrute y mucho menos para la calma.

 

Y no es que nosotros seamos totalmente responsables de todo eso; claro, es que no se puede ser responsable en su totalidad cuando antes de que una persona nazca ya existen toda una serie de condicionamientos, de creencias, de formas de comprender y de vivir el mundo, una serie de circunstancias y patrones culturales que de una u otra forma coaccionan nuestro paso por el mundo de la vida. 

 

 

 

Nos ha tocado vivir en un mundo en el que muchas cosas se han complejizado; por ejemplo, muchas personas que tienen hijos consideran que ser padre o madre es una de las peores y más difíciles tareas de su existencia, en eso coinciden incluso quienes nunca tendrán descendencia. 

 

Millones de niños llegan a este planeta en medio de la sensación del peligro, del riesgo, de la violencia, de la desigualdad, de la injusticia, la impunidad, la irresponsabilidad, de la crisis, de la inestabilidad, de la inconciencia; pero junto con todo eso viene también el más grande amor de sus padres. Si embargo, el amor no es suficiente, nunca ha sido suficiente, eso lo dejaron claro las generaciones que nos han antecedido, pues aunque para un niño el amor sea fundamental, la crianza definirá quien será en la vida, de ello dependerán la mayoría de las experiencias a lo largo del camino.

 

Expertos consideran que la crianza es el elemento central en el desarrollo de un niño y de la relación que establezca con su entorno; además, constituye el cimiento para la construcción socioemocional del adulto y da forma a las estrategias que utilice para relacionarse con otras personas, quienes inevitablemente resentirán los impactos de su proceder. 

La crianza es el terreno sobre el que se construye un ser humano en toda su expresión. De ahí la importancia de tomarla en serio, ya que si no resulta adecuada, los menores no podrán desarrollarse y los efectos adversos se reflejarán en la siguiente etapa de sus vidas.

 

Pero, cuál es el estilo de crianza adecuado, cómo saberlo, quién dice, dónde dice cómo se debe criar a los hijos. Estos son algunos de los principales cuestionamientos que día con día se hacen los padres, pero que poco se aclaran. 

 

Considero fundamental que antes de plantear esas incógnitas se deba tener en claro el tipo de hijos que deseamos formar y cuáles son los asuntos prioritarios en su desarrollo, quizá de esa forma encontremos algunas de las posibles respuestas y mejor aún, posiblemente tengamos éxito.

 

En el imaginario colectivo subyace la idea de que los tiempos de antes fueron mejores, que las estrategias de los padres de antaño criaron mejores generaciones que las actuales; sin embargo, detenernos en esa discusión posiblemente resulte ocioso, pero es un hecho que las generaciones pasadas vivieron tiempos distintos, condiciones de vida diferentes; los tiempo cambiaron y también cambiaron las formas de relacionarnos, la configuración del mundo es otra; eso obliga a plantear otras maneras de criar a las generaciones de hoy, pues implica atender situaciones que no coinciden con las que antes hicieron falta.

 

En ese sentido, surgió una serie de modelos de crianza que, cada vez más, pugnan por la humanización y por la sensibilización a la hora de maternar y paternar; modelos que privilegian la crianza responsable y humanizada por encima del esquema de castigos y condicionamientos para lograr disciplina y orden; todo esto debido a que históricamente los niños, niñas y adolescentes han sido invisibles y no respetados como sujetos, tampoco representan una prioridad o preocupación para las sociedades.

 

Este modelo que antepone amor, empatía y tolerancia por encima incluso de lo que nos enseñaron a nosotros mismos cuando nos criaron, es la crianza respetuosa y humanizada, que apuesta por cambiar los patrones socioemocionales de toda una generación a partir de la cual se formará una nueva generación de padres convencidos de que las formas violentas no educan, sino que reproducen conductas insanas que impiden el feliz desarrollo de niñas y niños. 

 

Nunca los golpes han tenido buenos resultados, jamás los gritos y agresiones provocaron impactos positivos en la personalidad de ningún niño, jamás los castigos han logrado un efecto correctivo consciente; pese a ello, aún se reproducen esas prácticas.

 

La crianza respetuosa y humanizada, contrario a lo que algunos piensan, no genera niños emperador y tampoco es responsable de la llamada generación blandita; no se trata de la forma sino del fondo, lo que requiere de un arduo trabajo que trasciende al discurso y a lo que se mira en público. 

 

Los elementos que la conforman y que antes mencionamos, de ninguna manera son el pilar de una generación de tiranos, es fundamental hacerse cargo de la crianza con un amplio sentido de responsabilidad y con plena conciencia de que esta labor demandará tiempo, atención, compromiso y coherencia; pero sobre todo requiere entereza para dar ejemplo a quienes aprenden a través de nuestros actos, nuestros hijos. 

 

Nayeli Pérez Tinoco

Licenciada en Sociología por la Universidad Autónoma del Estado de México, Maestra en Sociología por la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fe. Auxiliar de Supervisión de la zona 026 BT, Gobierno del Estado de México.

Doula.

ileyanzerep@hotmail.com

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