Todos los caminos llevan al mall. Consecuencias de un fenómeno urbano para la apropiación e interpretación del patrimonio cultural.

El sincretismo de nuestro país ha quedado de manifiesto en nuestra herencia cultural patrimonial, material o inmaterial; es evidente desde hace siglos en cada región, estado o municipio que han aprendido a acumular la riqueza de tradiciones milenarias que prevalecen gracias a procesos de adaptación histórica, pero sobre todo de apropiación e interpretación por los símbolos identitarios de los pueblos.

 

Las manifestaciones culturales no son las de hace 50 o 100 años, podemos asegurar que la mayoría se han vuelto flexibles y en cierta forma desapegadas del rigor que imprimen factores del pensamiento político o religioso, los avances tecnológicos y la implementación de nuevos recursos materiales también han propiciado cambios de paradigma en su elaboración. Las expresiones artísticas y artesanales, las festividades y rituales, las tradiciones del lenguaje y la gastronomía han cambiado mucho desde su concepción original. 

 

El municipio de Metepec, en el Estado de México, posee un patrimonio cultural derivado de un largo proceso de mestizaje y evolución social, que al igual que muchas ciudades del país, muestran su presente con arraigo al pasado, aunque a veces pareciera que el presente degrada la originalidad o termina imponiendo una sola visión genérica.

 

En 2012 la ciudad típica de Metepec recibió el nombramiento de Pueblo Mágico, avalado por la Secretaria Federal de Turismo, ello gracias a sus más de 300 artesanos y 270 familias dedicadas a la alfarería, principal actividad del municipio después del comercio; además de su patrimonio arquitectónico colonial, el rango fue otorgado también por su prosperidad económica y turística, pero sin duda, el gobierno federal en turno tuvo injerencia política para eso.

 

De agosto de 2015 a septiembre de 2016, tuve la oportunidad de desarrollar el proyecto, Todos los caminos llevan al mall; objetos en evidencias, respaldado por el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de la Secretaria de Cultura Federal, antes CONACULTA, programa gubernamental que desde 1993 promueve la política pública de descentralización de bienes y servicios culturales, quienes establecen mecanismos de financiamiento a través de Fondos Mixtos.

 

Las preguntas iníciales del proyecto fueron las siguientes:

 

¿Cómo se ha modificado la vida social o cultural cerca de los centros comerciales o shopping malls en el municipio de Metepec, Edo. de México? ¿Es posible a través de evidencias plásticas o visuales con referencias al patrimonio cultural describir este fenómeno?

 

Desde hace más de 20 años los municipios del país ha experimentado los efectos económicos y socioculturales de los denominados “malls o shopping centers” transnacionales. Estos centros comerciales trajeron beneficios económicos debido a la generación de empleos, sin embargo, ha sido notorio el cambio drástico en el contexto social, antes rural; se han modificado las conductas y los estilos de vida de la población nativa y se genera una nueva estética visual del entorno para un fin meramente mercantil.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tlalchanabuck, alambre y barro, intervenido digitalmente, 

Autor: Fco. Galindo

 

 

Metepec pasó de ser un productor agrícola a un prestador de servicios en menos de 30 años debido a varios factores preponderantes, como la migración de habitantes del Valle de México después del sismo de 1985, la influencia mercantil del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), así como el surgimiento de zonas residenciales, unidades habitacionales, escuelas privadas, etcétera. 

 

Sin embargo, el detonante  que marca un antes y después en la estética urbana y el dinamismo socioeconómico son los grandes conjuntos comerciales o malls, que enfocaron sus prioridades en las clases económicas privilegiadas, y en cierta medida, excluyeron al resto de la comunidad.

 

Me resultaba importante la idea de desentrañar el impacto de los centros comerciales de este municipio, en una producción artística que pueda formar parte del tan anhelado fin social del arte, que evidencie, analice y haga reflexionar el deterioro del patrimonio cultural, la transformación del paisaje rural y la descomposición sociocultural en la que nos vemos inmersos, no sólo en este municipio, sino en gran parte del país. 

 

Este proyecto estuvo enfocado en retomar, de manera apropiativa e interpretativa, elementos socioeconómicos, artesanales y simbólicos del municipio, esta serie de obras plástico-visuales integran elementos híbridos culturales; García Canclini lo define como un, “proceso de mestizaje cultural en donde las costumbres de los pueblos nativos se mezclan con las de inmigrantes o conquistadores”, con la posibilidad de nuevas lecturas al patrimonio cultural material y como forma de potenciar su permanencia en los originarios y nuevos habitantes de la zona, “la realización de procesos participativos dirigidos a lograr una apropiación colectiva del patrimonio y su aplicación en acciones de conservación y desarrollo, con miras a la sostenibilidad y al futuro”.

 

Los resultados concluyeron con 15 obras plástico-visuales en técnica de cerámica policromada con elementos tradicionales del árbol de la vida, los soles y las sirenas o “tlanchanas”, también se complementó piezas conceptuales en serigrafía, arte objeto y gráfica digital que muestran una radiografía actual de la zona; asimismo, se presentaron 2 exposiciones públicas en la Casa de Cultura y en las escalinatas del Cerro del Calvario; se impartieron tres talleres gratuitos para público infantil y juvenil, relacionados con la apropiación de elementos identitarios, como una manera de concientizar y fomentar el patrimonio cultural del municipio.

 

Francisco B. Galindo Rivas

Gestor y mediador educativo de patrimonio cultural.

estampartedearte@hotmail.com

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