La promesa de un México distinto

05/11/2019

El proceso electoral del año 2018 y el triunfo del partido denominado, Movimiento de Regeneración Nacional, consolidó la transición democrática de nuestro país, iniciada en el año 2000 con la llegada de un partido diferente al de la presidencia de la República. 

 

Los críticos del triunfo de Vicente Fox, candidato a la presidencia de la República, por el Partido Acción Nacional; argumentan que realmente no fue una transición democrática, sino el triunfo de los mismos con máscaras diferentes; de este pensamiento nació el concepto “PRIAN”, como la forma de echar abajo la idea de un cambio institucional en el país. El regreso del Partido Revolucionario Institucional, con la figura de Enrique Peña Nieto en el año 2012, así parecía confirmarlo.

 

Según esta idea, los integrantes de la llamada cuarta transformación, argumentan que su movimiento es el verdadero cambio de régimen, alcanzado por primera ocasión en la historia moderna del país, por la vía democrática y no por la lucha armada.

 

Sin embargo, justo en este sentido; el verdadero significado de las palabras toma un carácter fundamental en la concepción, construcción y consolidación de la nación a la que los mexicanos aspiramos.

 

Uno de los errores que han marcado el inicio de la administración, es conceptual. Hay quienes sostienen que estamos frente a un gobierno y una manera de ejercer el poder “diferente”, y hay quienes equivocadamente, utilizan la palabra “distinto” para referirse al mismo asunto. Y esa es una grave condición que condena el origen del movimiento transformador a la ignominia, a no comprender de manera certera, a qué aspiran y, más aún, la forma de lograrlo.

 

Las palabras, “diferente” y “distinto”, según la Real Academia de la Lengua, pueden entenderse como sinónimos pero en su esencia tal similitud no lo es.

 

Por diferente comprendemos lo que no es igual, que es variado. De manera general, podríamos decir que se refiere a cuestiones, cosas, situaciones o instituciones que se relacionan o vinculan entre sí, pero que no son iguales. Para ejemplificar; México, Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua o Venezuela; son “diferentes” países de América. Todos ellos tienen la característica de ser países pero sus fronteras, su moneda, su gobierno y millones de características más, los hacen diferentes.

 

Por distinto, no sólo comprendemos que tiene variedad, sino que tiene peculiaridad; es decir, que tiene características que pueden considerarse distintivas. En otras palabras, no sólo menciona sus diferencias, sino que encuentra una característica que lo “distingue” de entre sus iguales, y que en el mejor de los casos, lo coloca como punto de referencia en la forma de lograr dicha distinción.

 

¿Dónde radica la importancia de comprender diferente y distinto?, justamente en la particularidad. 

 

Todos los países son diferentes, ese aspecto ha quedado claro. Pocos países se distinguen, y ese debe ser el destino de México.

 

Además de señalar las diferencias, la cuarta transformación tiene la oportunidad histórica de marcar claramente las características que nos distinguen y que pueden convertirnos en referencia mundial.

 

Compartimos con casi todos los pueblos de América la riqueza histórica, gastronómica y cultural; sólo varía la localización geográfica. La música nos llega al alma, no importa si es cumbia, huapango, bachata o son; así mismo, las comunidades indígenas, sean chontales, incas o mayas, comparten condiciones de marginación y abandono; la falta de infraestructura en salud y comunicaciones, la carencia de acceso tecnológico, la falta de oportunidades de estudio y empleo para los jóvenes, así como la carencia de instalaciones y condiciones para una vida digna de los adultos en plenitud; son similares. Aunque el nombre de las comunidades pude cambiar, es decir, ser diferentes; comparten características fundamentales.

 

En la pasada elección la promesa no fue solamente de un gobierno diferente; eso se garantizaba con el triunfo de cualquiera. Diferentes fechas en los oficios, diferente imagen en los membretes, diferentes nombres en los discursos. Pero sin algo que los distinga.

 

La promesa fue de ser un México distinto; se habló de ser potencia y ejemplo, se ofrecieron soluciones que, sin ser mágicas, parecían posibles dado el potencial que los mexicanos reconocemos en nosotros mismos.

 

Las circunstancias han orillado al propio presidente de la Republica a pedir que no se le compare con sus antecesores, pues refiere que las cosas son “diferentes”. Lo vimos claramente en la ola de violencia que vivió Sinaloa el pasado mes de octubre, al justificar las decisiones adoptadas. También quedó de manifiesto ante los señalamientos de corrupción hacia algunos integrantes de su equipo de trabajo; o en los cuestionamientos a la llamada “guerra contra el huachicol”, motivados por los pobres resultados para combatirlo; o con la “reforma fiscal” y las medidas contra las llamadas empresas “factureras”, así como la carga adicional a los contribuyentes cautivos que, como ha sucedido siempre, sostienen con esfuerzo el gasto público del país.

 

¿Y si empezamos a pensar distinto?

 

¿Y si comenzamos a fortalecer lo que nos distingue?

 

¿Y si potenciamos el esfuerzo y logramos que los ojos del mundo vean a México como ejemplo para superar retos?

 

Dejemos de tener “garbanzos de a libra” y trabajemos por generaciones exitosas. El planteamiento no es sencillo, requiere prudencia, inteligencia, estrategia y sobre todo, amor por México.

 

Tendremos un aeropuerto diferente; mientras Panamá, China y Singapur, se distinguen por sus terminales aéreas.

 

Tenemos diferentes opciones turísticas;  frente a Colombia y la zona del Caribe, que se distinguen por su trato al turista y la seguridad para caminar por sus calles.

 

Aunque nosotros tenemos capacidad para generar energía con diferentes tecnologías, Portugal, España y Noruega, se distinguen en la generación de energía eólica no contaminante; Suecia, Dinamarca y Rusia son ejemplo en generación de energía al transformar la basura, mientras la Unión Europea avanza en automotores que no requieran combustibles derivados del petróleo.

 

Garantizamos plazas magisteriales a normalistas rurales egresados de diferentes escuelas, en tanto Finlandia se distingue por tener maestros con probada formación académica, sustentada en acreditaciones obtenidas mediante evaluaciones; quienes reciben pagos mayores como mérito a sus esfuerzos.

 

Servidores Públicos que concluyeron su responsabilidad no podrán incorporarse a sus áreas de profesionalización en la iniciativa privada ya que una nueva legislación se los impide; a diferencia de eso, los sectores financiero, automotriz y petrolero; se distinguen por mejorar los incentivos para conservar el talento humano generado, aprovechan al máximo la experiencia adquirida y motivan la permanencia como un compromiso personal de retribución por parte del empleado, y no como una obligación.

 

A través de diferentes políticas públicas se entrega efectivo a determinados sectores como parte de programas sociales, aunque se haya comprobado que con eso no se garantiza bienestar a largo plazo ni se termina con la cadena de pobreza, tampoco se abren oportunidades para el desarrollo. Contrario a lo que erróneamente se cree, tampoco se generan lealtades políticas; prueba de ello es que el padrón más grande de beneficiarios de programas sociales aglutinados en lo que fue Prospera, no logró el triunfo del candidato oficial a la presidencia. Por el contrario, países como Japón, Alemania o Polonia, prósperos en la posguerra, apostaron a la creación de infraestructura de servicios para favorecer la instalación de industrias; revaloraron el trabajo agrícola para evitar la migración a los centros urbanos; creyeron en la educación como pilar de su desarrollo y construyeron condiciones para el intercambio académico de sus jóvenes, quienes al regresar llevaron consigo nuevos conocimientos para incrementar la calidad de vida; en esto último habrá que sumar a India.

 

Se actúa de manera diferente en el uso de la fuerza para reprimir la violencia; a diferencia, Canadá se distingue por la seguridad de sus calles y la tranquilidad para realizar una vida común. Los trenes de pasajeros en Francia son una opción segura de movilidad; las prestaciones sociales de Noruega, con estancias infantiles a cargo del Estado, educación pública gratuita de calidad, seguro de desempleo garantizado a profesionistas, o la jornada laboral reducida y los servicios de seguridad social dignos para adultos mayores, le distinguen también.

 

Legislan por incrementar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, para tener un mecanismo de recaudación diferente, no para mejorar la salud de las personas; se piensa en recaudar más impuestos de la misma base gravable, pero no en la mejora de los servicios públicos para quienes somos contribuyentes; se desarrollan autopistas de cuota hechas con nuestros impuestos; se retiran los apoyos a las organizaciones de la sociedad civil, quienes muchas veces cubren aspectos de integración social en sectores a los que no atiende el gobierno. En Estonita, por otra parte, se distinguen por la fuerza de los lazos sociales para hacer comunidad y el papel del gobierno como garante de los derechos de todos.

 

A un año de distancia del nuevo gobierno podemos decir que son diferentes. Pero son los mismos, que con una mano acusan la corrupción y con la otra son cómplices de excesos, el nepotismo que priva en Morelos es prueba de ello. Son diferentes para pedir mayores recursos públicos y toleran la desaparición de rubros del presupuesto federal bajo la bandera de la austeridad, pero son los mismos opacos en la aplicación de esos recursos y en la rendición de cuentas a la ciudadanía, como ocurre con la información de los proyectos estratégicos. 

 

Son diferentes en los altos salarios de los funcionarios públicos, pero son los mismos que sin preparación académica ganan sueldos que de ninguna otra manera lograrían, como los nuevos titulares de organismos públicos. Son diferentes en la guerra contra el narcotráfico, pero son los mismos que permiten impunidad en delitos de bajo impacto criminal, pero gran daño social, como el robo de transporte, el asalto a mano armada o el robo a casa habitación, que en pocas horas puede acabar con el patrimonio de una familia trabajadora. 

 

Las banderas sociales de nuestro país están en el ambiente. No importa si son tomadas como banderas políticas para exaltar un movimiento, lo importante es que además de diferentes, deben conducir al nivel en cuya distinción sea mostrar al mundo que lo hecho en México, está bien hecho.

 

Que cuando nos pregunten, ¿cómo es tu gobierno?, no respondamos adverbialmente, “es diferente”; sino que podamos expresar con adjetivos sobre su actuar, “se distinguen por ser mejores”. En manos del naciente gobierno está aprovechar el bono democrático que tiene para cumplir la promesa de un México distinto.

 

Julio César Medina Ruiz, México

Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de México

Master en Dirección Estratégica y Gestión de la Innovación por la Universidad Autónoma de Barcelona, España.

Director General de Ser Electo Consultores S.C.

medina_julioc@yahoo.com.mx, Twitter: @medina_julioc 

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