La cuarta transformación olvidó al medio ambiente

“La suprema realidad de nuestro tiempo es la vulnerabilidad de nuestro planeta.” -John F. Kennedy

 

El medio ambiente se ha convertido en un tema de suma importancia a nivel internacional, esto debido a que en las últimas décadas el cambio climático ha hecho estragos en nuestro planeta como nunca antes se había visto: los últimos años han sido los más cálidos en la historia de la humanidad, de hecho, la Organización Meteorológica Mundial 2019 pronostica que el período comprendido entre 2015 y 2019, “será probablemente el quinquenio más cálido jamás registrado”. 

 

Los polos y glaciares se derriten a un ritmo catastrófico y provocan el aumento del nivel del mar, que para 2050 dejará a más de 290 ciudades del mundo bajo el agua, como lo mencionó la BBC en 2017; además, "estamos ante los primeros pasos de la sexta oleada de extinción biológica en masa del planeta”, según dijo la autora Sara Romero; a ello se suma que la ONU pronosticó que si no se repara el daño causado al planeta en 2030, las afectaciones serán irreversibles.

 

 

Estos y otros fenómenos han convertido al cambio climático en el principal reto que deber superar la comunidad internacional en los próximos años. 

 

Derivado de lo anterior, diversas naciones han firmado acuerdos como la Agenda 2030, y el Acuerdo de París, en 2015; sin embargo, pese a que los objetivos de ambos acuerdos plantean hacer frente al cambio climático, los países que se comprometieron a velar por esta causa no hacen lo suficiente, sin mencionar a aquellos que privilegian el interés económico sobre el medioambiental. 

 

Tal es el caso de Donald Trump, que se retiró del Acuerdo de París en 2017, y en Twitter se refirió al cambio climático como un mito; a la par está Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, que en su necedad por evitar la ayuda internacional, permite que un pulmón tan importante para el planeta, la Amazonia, se consuma bajo las llamas. 

 

¿Y México?, nuestro país tampoco hace lo suficiente para detener el cambio climático. Lamentablemente, la política de México es completamente androcentrista y no toma en cuenta al medio ambiente, sino todo lo contrario. Al inicio de este sexenio se recortó el presupuesto de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), y se canceló el Programa de Empleo Temporal (PET), que capacitaba a brigadas de prevención y combate a incendios forestales. 

 

Además, de llevarse a cabo los principales proyectos que abandera la cuarta transformación, el impacto medioambiental en las regiones donde tendrán lugar, será terrible; como el Aeropuerto de Santa Lucia, cuya obra se inició sin contar con los permisos ambientales pertinentes, sin mencionar que la SEDENA no ha implementado programas de rescate, de restauración ambiental, de monitoreo de aves y de calidad del aire; que exigió SEMARNAT en la Manifestación de Impacto Ambiental. 

 

Por otro lado el Tren Maya, cuya ruta atravesará cinco áreas naturales protegidas incluidas Calakmul y Sian Ka ́an, ambas patrimonio de la humanidad. El paso del tren amenaza a más de 2 mil jaguares y otras especies de fauna regional, sin embargo, antes de iniciar el proyecto y para evitar el daño ecológico, nuestro presidente consideró suficiente realizar una ceremonia para pedir permiso a la Madre Tierra y con eso iniciar las obras.

 

También podemos hablar de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco; cuya construcción, menciona nuestro presidente, les permitirá a los mexicanos alcanzar la soberanía en materia energética. El problema con este proyecto no es sólo la emisión de gases de efecto invernadero o el impacto que tendrá sobre el ecosistema de la zona, sino que ejemplifica claramente el retroceso que experimenta nuestro país en materia ambiental; mientras que naciones como Alemania apuestan por energías renovables, en México apostamos todavía por los hidrocarburos. 

 

Nos queda claro que a quienes encabezan la cuarta transformación no les importa el medio ambiente y privilegian sobre todo el ámbito social y económico; programas como “Sembrando Vida”, no son de carácter ecológico sino de desarrollo social; este programa, en específico, que planea la reforestación de un millón de hectáreas y el apoyo económico a los campesinos que participen, carece de criterios medioambientales, lo que podría ocasionar graves afectaciones a bosques y selvas, debido a que promueve su quema y deforestación para sembrar árboles frutales maderables. 

 

Lamentablemente vivimos en un país en retroceso en materia ambiental. El cambio climático es el desafío más grande al cual se haya enfrentado la humanidad, y mientras otras naciones actúan para encontrar una solución al problema, en México ni se habla del tema. 

 

Nuestro gobierno no busca hacer una transición energética, ni pretende optar por energías renovables a pesar de ser uno de los puntos de la Agenda 2030 y del Acuerdo de París. En su lugar, promueve acciones como la compra de 400 mil toneladas de carbón para reactivar la región carbonífera de Coahuila. Pareciera que regresamos al siglo pasado. 

 

Es momento de que nuestro gobierno comprenda que la situación global no da para que el presidente arremeta contra los “ventiladores” y la energía “eólica”, como la llamó, cuando la energía eólica es la más eficiente para producir electricidad, es barata, sostenible e inagotable. 

 

Si quien encabeza la cuarta transformación pretende realmente que México alcance la soberanía energética, no hay mejor opción que las energías renovables; las razones son las siguientes: 

 

  1. Son fuentes de energía inagotables y a un bajo costo en comparación con los hidrocarburos. 

  2. El proceso de transición energética tiene la virtud de crear nuevos empleos con una duración de hasta 40 años, lo que sin lugar a dudas aporta a la economía del país. Tan sólo en Estados Unidos la industria de la energía solar genera más empleos que las industrias de petróleo, gas y carbón combinadas. 

  1. Mejora la salud pública: en 2017 la contaminación del aire estuvo asociada a la muerte de 14 mil 288 personas en las 20 ciudades más grandes del país, apostar por energías limpias disminuiría el riesgo de muerte por esta causa, además de ahorrar 1.5 por ciento del PIB anual en salud pública, lo que quiere decir que el sistema de energía renovable se podría pagar a sí mismo en un plazo de cuatro años. 

  1. Ayuda a enfrentar el cambio climático y el calentamiento global, grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad hoy en día. 

 

Tenemos sobre la mesa las razones por las cuales este gobierno debe hacer una transición energética de manera urgente, tenemos la tecnología y los medios para conseguirlo, México es un país ideal para hacer uso de las energías renovables debido a su privilegiada ubicación geográfica, el titular del Ejecutivo Federal tiene el poder político y el respaldo del pueblo mexicano como ningún otro presidente en la historia, puede iniciar una agresiva transición hacia las energías renovables y liderar América Latina en esta materia, lo único que hace falta para que esto sea posible es la voluntad de hacerlo. 

 

Ana Karla García Jarillo

Campeona Estatal de Oratoria. 

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