El Conacyt y su diseño experimental de la ciencia

05/11/2019

La ciencia en México pende de un hilo. Esto no es el inicio de un texto negativo, más bien, crítico. A ojos de muchos, el eje que insiste en tomar la actual administración del Conacyt pareciera un experimento científico mal diseñado. Para otros, la intención es una buena oportunidad para una necesaria depuración de la mafia de la ciencia, lo que sea que eso signifique. 

 

 

Para quienes estamos dentro del gremio científico este término podría significar, ya que no es lo suficientemente claro, la eliminación de ciertas prácticas, principalmente en investigación. A diferencia de otros tipos de corrupción, la  corrupción científica no se basa en el dinero, sino en el mérito académico. Prácticas como las de Eric Poehlman, Andrew Wakefield o Alexander Spivak, son dignas de revisar con detenimiento; son claros ejemplos de falsificación de datos, fraude y plagio, son poco éticas y bastante lastimosas para la investigación científica. No obstante y si bien se trata de casos aislados, en México existe otra práctica frecuente entre los investigadores: la inclusión de autores en artículos de investigación por amiguismo. Por años, el Conacyt ha estimulado la formación y manutención de investigadores científicos a través del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), con estímulos individuales al mérito académico, esto con base en la cantidad y no en la calidad de artículos publicados anualmente. En otras palabras, a mayor cantidad de artículos publicados mayor el premio o categoría, por ende, mayor reputación. Al final, la calidad de la investigación pasa a segundo término. El amiguismo científico consiste en darle crédito a un investigador en un artículo en el que no colaboró de forma significativa. De esta forma, el científico puede mantener su categoría e incluso ganar prestigio en áreas donde en realidad no tiene conocimiento. 

 

En alguna conversación con un investigador fiel a esta práctica, dijo hacerlo por la feroz competencia por financiamiento impuesta por el Conacyt y otras instituciones, dada la cada vez más evidente reducción del presupuesto para ciencia y tecnología en el país. “Hay que sacar (financiamiento) de algún lado. Si no nos conocen, ¿cómo vamos a recibir apoyos?”, preguntó. Aunque esta tendencia va a la baja ya se vislumbraba desde hace años, pero fue realmente evidente durante la transición a la nueva administración, pues la actual dirección del Conacyt prácticamente congeló los presupuestos y financiamientos para la investigación, además sometió a revisión las becas. Si bien es entendible, el paso no ha sido satisfactorio para los científicos mexicanos, pues varios centros públicos de investigación se han visto forzados a reducir sus gastos, incluso de electricidad. La falta de interés del gobierno para la ciencia no es nueva, ya que desde hace varios sexenios el presupuesto para la ciencia y tecnología no ha logrado alcanzar el 1 por ciento que marca la ley, pero sí el interés que tiene la actual administración del Conacyt para la ciencia.

 

Desde su nombramiento como directora del Conacyt, la Doctora, María Elena Álvarez-Buylla buscó que se adoptaran sus ideales sobre los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), al rechazar la asignación de apoyos para investigación relacionada a éstos. Desde luego, sus motivos fueron cuestionados y denunciados por cientos de científicos de prestigio, entre los que se encuentra el Doctor, Antonio Lazcano Araujo, con quien recientemente protagonizó un acalorado debate sobre el uso de OGM, cuyo alcance impactó a la prestigiosa revista estadounidense Science, y que parece haber concluido con la destitución de Lazcano como Miembro Honorario de la Comisión Dictaminadora del área de Biología y Química del SNI.

 

Aunque es pronto para ver resultados, durante este primer año el gobierno Federal se ha caracterizado por señalar a los detractores que no apoyan la causa de la Cuarta Transformación  (4T), y se justifica al culpar a las administraciones pasadas por los problemas que vemos hoy. Y el Conacyt no es la excepción. Ha atacado a sus detractores y ha tomado decisiones que ponen en duda si en realidad la 4T llegará al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Como en otros años parece que los científicos tendrán que rogar por aumentos al presupuesto para ciencia y ser el sobrepeso necesario para las estrategias cuestionables de la Dirección del Conacyt. Como comunidad científica, debemos hacer entender y enseñarle al gobierno que la ciencia es el pilar del país, si en realidad quiere mejorar la economía, eliminar el huachicoleo y mejorar la infraestructura, no una terraza de lujo que sólo los países ricos pueden solventar.

 

Germán Gómez Casiano

MSc. Molecular Genetics & Diagnostics.

german.gomez.casiano@gmail.com

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