Seguros, desastres naturales y cambio climático

México está expuesto a diversos fenómenos naturales que según sus características son altamente destructivos, destacan huracanes, inundaciones y terremotos; en conjunto han causado 89 por ciento de las muertes y 93 por ciento de las pérdidas económicas relacionadas con desastres naturales cada año.

 

Cabe destacar que más de 37 millones de personas corren un riesgo constante al estar ubicadas en zonas propensas a experimentar sismos de gran magnitud.

 

 

Además nuestro país es uno de los más vulnerables a los efectos adversos del cambio climático, ya que 15 por ciento del territorio, 68 por ciento de la población y 71 por ciento del PIB, se encuentran altamente expuestos a los riesgos asociados con el aumento en la temperatura global. Uno de sus principales efectos es la mayor intensidad y frecuencia de huracanes, inundaciones y sequías, que traen consigo una gran pérdida económica para el país y provocan grandes pagos por parte de las compañías aseguradoras. En diciembre de 2014 se erogaron 16 mil 700 millones de pesos a causa de los daños ocasionados por el huracán Odile.

 

Para atender los daños y los efectos asociados al cambio climático se debe monitorear la estabilidad financiera y la supervisión bancara mediante instrumentos financieros que consideren los riesgos relacionados con el calentamiento. 

 

Para que la sociedad se adapte al cambio climático se requiere de grandes inversiones públicas y privadas para desarrollar labores de prevención, principalmente en eventos climatológicos extremos que llevan a la pobreza a un estimado de 26 millones de personas cada año. Se cree que en los próximos quince años tendrán que invertirse aproximadamente 90 billones de dólares en nueva infraestructura a nivel global. Esto incluye remodelaciones a lo existente, entre ello lo relacionado con la energía, transporte público, saneamiento y suministro de agua potable, así como la restauración y mantenimiento de ecosistemas forestales, humedales y cuencas.

 

De hecho, la mitigación y adaptación al cambio climático tienen el potencial de mejorar la calidad de vida en el mediano y largo plazos, e incidir favorablemente en la salud, el acceso a la energía, la seguridad alimentaria y la generación de empleos.

 

El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) reporta que los 25 eventos más costosos ocurridos entre 2000 y 2015 en México, ocasionaron pérdidas por 248 mil millones de pesos. Ocurrieron 6 mil 174 catástrofes naturales, humanas y epidemiológicas, con pérdidas por 411 mil millones.

 

Los desastres más costosos han dejado un saldo de 27 millones 653 mil 768 personas damnificadas. A esas cifras se suman 7 mil 742 personas que perdieron la vida en estas catástrofes, según se refiere en “El Impacto Socioeconómico de desastres 2000 a 2015”, elaborado por la Subdirección de Estudios Económicos y Sociales de la Dirección de Análisis y Gestión de Riesgo de la Secretaría de Gobernación (SEGOB).

 

Entre estos desastres destacan; lluvias torrenciales, ciclones tropicales (huracanes y tormentas), fuertes vientos, bajas temperaturas, sismos y una erupción volcánica. En la siguiente tabla se muestran los costos asociados a diferentes fenómenos naturales, para cada entidad, 

 

 

María del Carmen Mendoza Pelcastre y Francisco Pablo Escamilla Báez 

Instituto Estatal de Energía y Cambio Climático (Estado de México)

dg.ieecc@edomex.gob.mx

 

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