El tiempo no está de nuestro lado

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante los últimos 50 años la actividad humana, en particular el consumo de combustibles fósiles, ha liberado cantidades de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero, suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial. En los últimos 130 años el mundo se ha calentado aproximadamente 0.85 grados Celsius (°C). Durante los últimos 30 años, cada década ha sido más cálida que cualquier decenio precedente desde 1850.

 

 

En 2018 el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), por sus siglas en inglés, escribió en su informe los impactos del calentamiento global de 1.5 ºC. De acuerdo a dicho informe, se estima que las actividades humanas han causado aproximadamente 1.0 °C de calentamiento global por encima de los niveles preindustriales. 

 

Es probable que el aumento alcance 1.5 grados entre 2030 y 2052 si el ritmo de crecimiento actual se mantiene, es decir, puede ser que se alcanzarse en sólo 11 años, pero dentro de 20 años seguro ocurrirá, eso si no se reducen las emisiones de CO2. 

 

El IPCC reunió más de seis mil publicaciones de ciencia en las que contribuyeron 133 autores y cuyos hallazgos fueron revisados por más de mil científicos. El informe menciona que para mantenerse a 1.5 °C o menos, para 2030 se requiere reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 45 por ciento por debajo de los niveles que se reportaron en 2010, y para 2050 alcanzar el cero neto. Cumplir dicho objetivo exige que en un lapso relativamente estrecho, se realicen cambios masivos y sin precedentes en la infraestructura.

 

Sin embargo, es interesante observar como a pesar de la evidencia científica que demuestra el impacto actual y a largo plazo del cambio climático, hoy en día existen personas que se niegan a aceptar que la Tierra se afecta por la acción de los humanos. 

 

¿Cómo puede ser posible esto?, ¿existe alguna manera de explicarlo?

 

Aquellos que niegan que la intervención humana es la causante del cambio climático creen por el contrario que se trata de cambios naturales de carácter cíclico del planeta, entre frío y calor extremo; es decir, aceptan su existencia, pero la responsabilidad recae en otro lado. 

 

Robert Gifford, psicólogo ambiental de la Universidad de Victoria en Columbia Británica, nombra “dragones de la inacción” a las barreras cognitivas específicas que dominan la visión del cambio climático de una persona, "la percepción de no tener control sobre la situación es sin duda una de las mayores barreras". Para él, “nadie quiere creer que sus actividades diarias, desde encender una luz, revisar su celular y lavarse el cabello para ir a trabajar, son responsables de un desastre global”. Como otra barrera menciona la ignorancia, la falta de información; las personas a menudo reconocen que el cambio climático es malo, pero no saben que hacer al respecto en su vida cotidiana.

 

Otro de estos dragones se conoce como “descuento”, y consiste en que las personas infravaloran el cambio climático porque sus peligros no se sienten inmediatos o cercanos. Una encuesta aplicada a 3 mil 200 personas de 18 países, reveló que la mayoría no lo consideró un problema local.

 

En este sentido, de acuerdo con un artículo publicado en The Guardian; con el apoyo de la resonancia magnética funcional, (estudio de neuroimagen que permite observar el funcionamiento del cerebro mientras se realiza alguna actividad específica), se ha intentado comprender el comportamiento tan irracional de las personas. Según los estudios, “para el cerebro humano, el cambio climático simplemente no se registra”.

 

El cerebro humano no está diseñado para responder fácilmente a las amenazas grandes y de progresión lenta, es decir, aquellas amenazas que se desarrollan durante décadas evaden nuestro sistema de alarma. Según refirió el profesor de psicología, Daniel Gilbert durante la conferencia Harvard Thinks Big 2010, al abordar los impulsos psicológicos que dificultan a los humanos enfrentar la amenaza del calentamiento global, “muchos ambientalistas dicen que el cambio climático está ocurriendo demasiado rápido. No, está sucediendo muy lentamente. No está sucediendo lo suficientemente rápido como para llamar nuestra atención".

 

Como menciona el título de este artículo, el tiempo no esta a nuestro favor. La realidad es preocupante y devastadora, ya que aún actualmente no hay una conciencia plena sobre el impacto y las consecuencias negativas de un cambio climático irreversible.

 

Una forma de moldear las actitudes ambientales es explicar que el cambio climático afectará directamente el estilo de vida, “el objetivo es tratar que las personas tengan una motivación intrínseca en lugar de una extrínseca", menciona Gifford.

 

Maricarmen Jiménez Colín

Médico Especialista en Psiquiatría. Facultad de Medicina, UNAM.

Maestra en Ciencias (Neurobiología), INB, UNAM.

maricar.jim27@gmail.com

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