19-S, la oportunidad que surgió de la tragedia

03/09/2019

El sismo del 19-S devastó buena parte de la Ciudad de México y causó serios daños en otras entidades, pero como más de 30 años atrás, despertó la solidaridad desinteresada y casi unánime de la sociedad; aunque también hubo quien vio en ello la oportunidad de hacerse de un beneficio de gobierno o de algún insumo donado, hubo incluso quien pudo advertir un prometedor negocio y quien lo tomó como fuente de financiamiento electoral.

 

Sin haber librado el shock se debía recuperar la normalidad lo antes posible, a la par hubo que atender a los damnificados, superar el riesgo sanitario, rescatar a las víctimas atrapadas, revisar estructuras dañadas que seguían en pie y remover los escombros para dar paso al proceso de reconstrucción; todo lo anterior motivó además muchos intereses y alentó tentaciones insanas.

 

 

El martes 19 de septiembre de 2017 la Ciudad de México conmemoró el nada grato 32 aniversario del sismo de 1985 con un poco concurrido simulacro, que para la una de la tarde con catorce minutos era, cuando mucho, una curiosa anécdota. Para esas fechas apenas germinaban los anhelos electorales y en medio de la tragedia los futuros precandidatos atisbaron un botín político formidable, rentable e imposible de resistir; como se imaginó, el tema fundamentó diversos argumentos acusatorios y promesas de campaña. 

 

Pese a ello y gracias a la experiencia se tenía cierta confianza en que los poderes locales del Estado respondieran satisfactoria y empáticamente, pero la realidad fue otra. 

 

Para hacer frente a la emergencia se dispuso un fondo de ocho mil millones de pesos para la reconstrucción, que como acreditó en ese entonces la ex titular del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, María Elena Pérez, en lugar de eso se aplicaron en la Delegación Coyoacán de la siguiente forma.

 

300 millones de pesos para computadoras portátiles; 40 millones 880 mil para fomentar la actividad física en adultos mayores y otros 34 millones 519 para el mismo plan pero con “niños estudiantes”; 67 millones 320 para entregar chamarras a los colonos y con ello “cuidar su salud”; 85 millones para renovar la nomenclatura de calles, colonias y fraccionamientos; 35 millones para pintar vialidades; 25 millones para “embellecer la imagen” de los corredores Santa Úrsula y San Ricardo; otros 25 millones para reparar baches, alumbrado, drenaje y jardinería; 19 millones más para construir una alberca; 30 millones para equipar centros deportivos; 20 millones para rehabilitar el camellón Ejido de San Francisco; y otros 19 para recuperar el monumento, La Gran Espiga.

Lo anterior fue avalado por quienes eran los encargados de administrar los recursos, en ese entonces Diputados locales; Leonel Luna, Mauricio Toledo, del Partido de la Revolución Democrática y Jorge Romero, de Acción Nacional; pues a la larga redundaría en un presunto beneficio electoral para Alejandra Barrales, quien meses después enarboló la alianza “Por la Ciudad de México al Frente”, integrada por el PRD, el PAN y Movimientos Ciudadano, en busca del gobierno capitalino.

En materia de reconstrucción el siniestro constituyó una potencial oportunidad de negocio para el sector de la construcción. En un inicio se consideró otorgar autorización a desarrolladores para construir los inmuebles colapsados y comercializar las viviendas con los damnificados. En noviembre la entonces Asamblea Legislativa del Distrito Federal, aprobó en Comisiones una polémica Ley de Reconstrucción que favorecía a lo que se llamó “cártel inmobiliario”, presuntamente atribuido al entonces mandatario y ahora Senador, Miguel Ángel Mancera, cuya gestión ya era cuestionada por el llamado “boom” de ese ramo, en el que se autorizaron varios desarrollos sin cumplir con especificaciones de usos de suelo, densidad de construcción o pago de contraprestaciones.

 

El cambio de administración no aportó mucha mejoría, ya en el gobierno de Claudia Sheinbuam, los damnificados acusaron anomalías de las inmobiliarias, como amenazas y presiones para no llevar a cabo los trabajos convenidos. En respuesta, la mandataria dijo entender la desesperación de los inconformes pero les pidió “cierta comprensión” ante la dificultad que los funcionarios enfrentaban en el proceso.

 

A diferencia de la propuesta anterior en la que se endeudaría a los damnificados para recuperar sus viviendas, el proyecto surgido de la 4T garantiza que los afectados obtendrán su vivienda gratuitamente pero bajo ciertas condiciones; los departamentos tendrán una dimensión máxima de 65 metros cuadrados y contarán con el acondicionamiento básico. Además los damnificados reciben apoyo de renta mensual hasta el momento que regresen a sus hogares. Quienes deseen ampliar las dimensiones de sus apartamentos tienen la posibilidad de solicitar un esquema de redensificación particular, en el que se analizan costos extras.

 

En el proceso que ha consumido ya casi dos años, algunos damnificados han aceptado las diferentes condiciones, que también en diferentes momentos se ofrecieron para recuperar sus patrimonios; pero al día de hoy todavía y pese a todo, aún hay personas que habitan campamentos pues consideran que sus necesidades no son atendidas debidamente. De tal suerte, junto con un sector de damnificados, el gobierno capitalino mantiene mesas de diálogo semanales que continuamente corren el riesgo de romperse; los inconformes acusan incumplimiento de acuerdos y dilación de obras, mientras que autoridades alegan intransigencia en las exigencias de los quejosos.

 

Entre todo ello los damnificados que a la fecha permanecen en pie de lucha no conforman un movimiento homogéneo; en tanto que la mandataria local, quien aprovecha cualquier escenario para responsabilizar a la administración pasada de esta y otras problemáticas de la metrópoli, se vio señalada de presunta omisión en la expedición de autorizaciones de Protección Civil del colegio Enrique Rébsamen cuando gobernó la Delegación Tlalpan, justamente en la administración pasada. En ese plantel fallecieron 19 niños y 7 adultos tras desplomarse por deficiencias en la construcción. 

 

Prácticamente han transcurrido dos años del 19-S; una solución integral no parece inmediata y el riesgo de un nuevo movimiento telúrico es latente. México se ubica sobre uno de los cinturones sísmicos más activos del planeta, además de eso la capital se sostiene sobre suelo inestable y la voluntad política y social, después de dos tragedias, parece no haber evolucionado. Si todo sale conforme a lo planeado, se estima que para 2021 la reconstrucción esté concluida.

 

 

Enrique Serna Mondragón 

Periodista

En diferentes momentos colaborador de Radio UNAM, Acutik Noticias, periódicos La Razón, Nuestro; reportero de espacios informativos conducidos por Javier Solórzano, Fernanda Tapia y Víctor Trujillo (Brozo), entre otros.

En el servicio público, jefe de prensa en el Ayuntamiento de Atizapán de Zaragoza (1998-2003); fotoreportero para Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (2003).

Otras colaboraciones en Excelsior, Newsweek en Español, México Travel Channel y Radio 6.20, corresponsal en la Ciudad de México para Origen Noticas, Cancún. 

@esernamx, esernamx@gmail.com

 

 

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