México, enfermo de homofobia

A 24 años de haber sido eliminada la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el discurso y crímenes de odio contra el colectivo de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Transgénico, Travestis e Intersexuales (LGBTTTI) parece haber ido aumentando en el mundo entero y, desgraciadamente, el caso de México no es distinto. Más aún, la nación norteamericana, ocupa uno de los primeros lugares de los países donde se identifican discursos y crímenes de odio contra la diversidad sexual.

Y para muestra un botón. La Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2010 (ENADIS), realizada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), reporta que en México 7 de cada 10 personas consideran que en este país no se respetan los derechos de las personas con orientación sexual distinta a la tradicional, así como 4 de cada 10 personas aceptaron que no vivirían en la misma casa que un homosexual.(1)

 

Los mismos representantes de la sociedad mexicana, y aun cuando la discriminación ha sido prohibida por el máximo ordenamiento nacional desde las reformas constitucionales del 2003, continúan manifestándose públicamente en contra del colectivo y negando la titularidad efectiva de sus derechos, como fue el caso del Senador José María Martínez, presidente de la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano de la Cámara de Senadores, quien intentó recientemente reivindicar pensamientos, ideologías y formas de organización cada vez más rebasadas por el tiempo y la realidad en contra y denigrando la homosexualidad y, lo peor, usando el dinero de los contribuyentes afectados, así como el tuyo.

 

Aún más triste, formas de pensar como la del senador José María Martínez son todavía una constante en el país y el mundo, donde la idea de superioridad dicta las acciones de ciertos grupos en detrimento de los derechos de otros, fenómeno que se conoce como discriminación.

 

Ejemplos de países que criminalizan la homosexualidad todavía son una constante en el mundo. Según reportes de Amnistía Internacional, más de 70 países en el mundo prohíben las relaciones homosexuales, ocho de ellos imponen pena de muerte por este acto.(2)

 

Es innegable que el fenómeno de la discriminación es una variable horizontal para casi todas la formas de violación de los Derechos Humanos, el cual tiene múltiples y complejos orígenes y expresiones que encuentran su raíz en las relaciones políticas de dominio entre personas debido a prejuicios, estereotipos y estigmas sociales; en otras palabras, el fenómeno de la discriminación está basado en el sentimiento de superioridad humano. Este sentimiento de superioridad ha y sigue provocando las mayores catástrofes que la humanidad haya conocido.

 

Los crímenes de odio son aquellos crímenes o acciones consideradas como una ofensa criminal cometida contra una persona, grupo, institución, propiedad o sociedad, la cual es motivada en una parte o su totalidad por prejuicios de parte del ofensor contra la raza, la religión, la discapacidad, la orientación sexual, la etnia, la nacionalidad, o cualquier otro rasgo identificativo de la persona. En base a lo citado, se entiende como crimen de odio por homofobia el violentar o perjudicar a individuos a causa de su orientación sexual o por identidad de género. Aunque se han reportado graves y violentos episodios contra el colectivo LGBTTTI, la expresión más violenta de esta manifestación de odio es el homicidio.

 

Sin embargo, los crímenes, discursos y la misma homofobia no está representada o visibilizada únicamente por acciones violentas graves contra personas a causa de su orientación sexual; de hecho, estas acciones representan una mínima proporción de lo que el fenómeno de la discriminación contra la diversidad sexual representa.

 

El fenómeno de la discriminación contra homosexuales se perpetua y amplía principalmente por las pequeñas acciones que la población efectúa día a día en la vida privada; las bromas o chistes que denigran al colectivo, la defesa de manifestaciones colectivas excusándose en la idiosincrasia nacional o la diversión, la omisión de llamadas de atención cuando identificamos la persistencia del fenómeno, el silencio, las burlas, el desprecio, la exclusión, el rechazo, la persecución, por citar algunos ejemplos.

 

La homofobia es definida como la aversión, el temor, el rechazo o el prejuicio contra las personas que no cumplen con el rol de género socialmente dominante. Existen clasificaciones para representar distintos niveles a la homofobia:

 

Personal: sistema personal de creencias por el cual las diferencias sexuales inspiran odio, compasión o rechazo.

 

Interpersonal: indisposición o prejuicio personal que afecta las relaciones entre los individuos a causa de la discriminación.

 

Institucional: forma en que los organismos gubernamentales, empresariales, educativos o religiosos discriminan por orientación sexual o preferencia sexual.

 

Cultural: normas o códigos de conducta que sin estar inscritos en una ley o reglamento funcionan en la sociedad para legitimar la discriminación en cuanto a preferencias sexuales.(3)

 

Es importante mencionar que en México se han logrado grandes avances en lo que respecta al derecho a la diversidad sexual en materia legislativa y jurídica; la Ciudad de México, pionera y baluarte de la lucha por el reconocimiento de los derechos por la diversidad sexual en México ha logrado varios avances en esta materia, lucha iniciada en Tlatelolco el 2 de octubre de 1978, cuando un numeroso contingente de activistas por los derechos del colectivo LGBT se unieron al conmemorativo de la masacre de Tlatelolco por primera vez en la historia del país.


La Ciudad de México dio reconocimiento a las uniones entre parejas del mismo sexo en  2009 y en 2010 la Suprema Corte de Justicia la validó como constitucional, invitando a las legislaturas de los estados a hacer lo propio, provocando que  la Ciudad de México se convirtiera en vanguardia a nivel nacional e internacional en lo relativo a la inclusión de este colectivo.

 

Desgraciadamente, y contradictorio a esto último, la Ciudad de México es el lugar donde mayor número de crímenes de odio por homosexualidad se cometen en el país y donde la tasa de homicidios en contra de miembros del colectivo es mayor (4), e incluso se ha identificado que la homofobia es la tercera causa de discriminación, tanto en la Ciudad como en el país.(5)

 

En definitiva, sí se ha avanzado, sin embargo el camino es largo. La inclusión de temas de diversidad sexual en la agenda nacional es imprescindible para el acceso del colectivo LGBTTTI a la titularidad efectiva de sus derechos. No obstante, es innegable que la discriminación tiene sus raíces más profundas y resistentes en la ignorancia, por lo que, una vez más, la solución se encuentra en reforzar los sistemas educativos del país, la revisión de contenidos de temas e información en los libros de texto y material académico, la formulación de grande campañas a nivel nacional de sensibilización que ataquen este fenómeno, penas más severas para crímenes de odio y/o basados en discriminación.

 

Sólo a través de la educación la sociedad será capaz de acabar con la violencia, la guerra y el odio que se presentan con alarmante periodicidad en la vida diaria en el país y en el mundo entero.

 

(1) Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Encuesta Nacional de Discriminación 2010. Se puede consultar en http://www.conapred.org.mx/userfiles/files/Enadis-2010-DS-Accss-001.pdf

(2) Amnesty International. Facts and figures, Making Love a Crime: Criminalization of Same. Sex Conduct in Sub Saharan Africa. Consultar en: http://www.amnestyusa.org/sites/default/files/making_love_a_crime_-_facts__figures.pdf

(3) Alejandro Brito y Leonardo Bastida. Informe de crímenes de odio por homofobia. México 1995-2008. Letras, Sida, Cultura y Vida Cotidiana A.C. México 2009. Consultar en http://www.letraese.org.mx/wp-content/uploads/2010/05/Informe.pdf

(4) Idem.

(5) CONAPRED 2010. Ibíd.

 

*Artículo publicado originalmente en la revista Pensamiento Libre Año 4, Núm. 27, septiembre-octubre 2014, “LGBTTI: ¿Un trabalenguas de la diversidad sexual?”.

 

Maestro en Derechos Humanos por la Universidad Carlos III de Madrid.

Coordinador de la sección de Cooperación al Desarrollo de la revista Pensamiento Libre (2010 a 2015) y director general de la Fundación Pensamiento Libre A.C. (2013 a 2015).

 

 

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