La incertidumbre de la transición energética en México

En el pasado proceso electoral muchos fustigamos y señalamos una aparente tendencia del entonces candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador por regresar, o mantener, al país en una dependencia energética petrolera, ahora la realidad aparece en forma de acciones.

Por otro lado, y sin mencionar que en el sector, la forma y acciones derivadas de la Reforma Estructural en materia de transición energética fueran perfectas; si había un proceso avanzado:

 

  • Las subastas de energía eléctrica de largo plazo, por su estructura administrativa y cronológica, así como la caída en precios de renovables, hicieron que las grandes ganadoras fueran las energías solar y eólica.

  • La falta de conectividad para desahogar la energía eólica que se puede generar en el Istmo de Tehuantepec, la mejor zona del mundo, se iba a resolver mediante la licitación de una línea de transmisión de alto voltaje en corriente directa, una tecnología cada vez más utilizada. Y como el suministro de energía es todavía monopolio de Estado, el modelo de contrato estipulaba que después de un periodo la línea pasaría a ser propiedad del Estado, en tanto que el ganador del concurso de adjudicación sería quien ofreciera el costo más bajo por la energía.

  • La falta de conectividad entre Baja California y el resto del país se solucionaría con una licitación muy parecida, pero en la zona norte.

 

En conjunto todas estas obras impulsarían el aprovechamiento de los recursos naturales para generar energía renovable con rapidez y eficiencia.

 

Si a eso sumamos el crecimiento de la generación distribuida, la colocación de paneles solares en techos, que se duplicaba cada año; el crecimiento se aceleraba de forma importante.

 

¿Hacían falta cosas?, seguro.

 

Hacía falta fortalecer el enmallado de la red, que si bien tenía el proyecto del Istmo, había zonas que reforzar.

 

Sin embargo, todo esto se frenó. Se cancelaron la subasta 2018 y las licitaciones de las líneas de alta tensión, sin que el gobierno ofreciera una explicación técnica, económica, financiera ni legal.

 

Se frenó de lleno el sector de energías renovables pero aún no se conocen los planes del gobierno. Al mismo tiempo se anuncian fuertes inversiones en el uso de carbón, combustóleo o hidrocarburos de alto impacto ambiental. Plantas que se programaban para salir de operación por ser muy costosas además de constituir una fuente contaminante. Dentro del paquete, se incluye una cantidad irrisoria de dinero para repotenciar plantas hidroeléctricas.

 

Los únicos sectores que se mantienen vivos en realidad no dependen principalmente del Estado; el mercado eléctrico mayorista y la generación distribuida. Se han presentado materiales informativos sobre diversos proyectos, pero no se advierte cómo pueden asegurar calidad, por lo tanto, un buen funcionamiento.

 

Finalmente, parece existir una campaña que conlleva actos de desprestigio, desmantelamiento o debilitamiento de los reguladores energéticos. El desprecio mostrado por el ejecutivo al proponer opciones para el nuevo Comisionado, fue bochornoso; pues la terna se integró con personas que carecían de la experiencia y el conocimiento básicos en los temas que pretendían regular.

 

México, como el mundo, debe transitar a un modelo energético bajo en carbono. Esa fue una de las razones del llamado paquete verde, que complementó en 2015 la reforma energética. Las acciones que se muestran son contradictorias, opuestas a lo requerido para cumplir con el acuerdo de París y los compromisos internacionales.

 

La peor parte es la falta de comunicación del ejecutivo. La información ofrecida en las conferencias mañaneras es vaga, difusa, y no aporta algo de lo que el país realmente requiere. Eso terminará por frenar no sólo la transición energética, sino las inversiones, la generación de empleos y todo lo que para bien ha logrado la industria de energías renovables en México.

 

La única salvación del sector es que la parte del gobierno que no se ha dado cuenta de que no tienen liquidez, lo haga y termine por regresar al modelo, aunque con cambios obvios.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera

Licenciado en Biomedicina por la BUAP

Doctor en Ciencias Biomédicas por la UNAM.

Especialista en temas de energía.

victorramirezcabrera@gmail.com, @vicfc7

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