El Futuro del partido político en México como acción comunicativa

05/03/2019

Durante años formé parte de Wikipolítica en Guadalajara, Jalisco. Puedo afirmar que antes de tomar la decisión de devenir en partido político local fuimos un gran experimento que pretendía medir qué tan lejos podía llegar la acción comunicativa en la política. Por ello, es necesario hacer un ajuste de cuentas con el pasado filosófico de nuestra organización para explicar nuestra decisión.

 

Comenzamos a hacer política con el objetivo de que la gente fuera tomada en cuenta y como un intento de responder a una amplia demanda de diálogo. Apostamos por que la comunicación, puesta al nivel de la estrategia política, podía ser competitiva ante el poder económico y la fuerza bruta que ejercen los partidos políticos.

 

Durante mucho tiempo estuvimos convencidos de que la solución a los problemas políticos podía conseguirse mediante el consenso y la participación de las personas. Lo anterior tiene varios supuestos, que a continuación enlisto:

 

  1. Se requiere inteligibilidad para lo que se dice. La comunicación no es posible si lo que se dice es incomprensible para los demás.

  2. Se requiere realidad fenoménica en lo que se dice. El contenido debe tener relación con lo objetivo; si digo, “esta mesa es verde”, debe ser verde. Deben darse las condiciones de existencia de lo argumentado; si digo, “cierra la puerta”, se presupone que está abierta.

  3. Se requiere adherencia a un piso mínimo para el acto de habla y del diálogo. Todo hablante se atiene a un conjunto de normas aceptadas; si dice, “usted se calla”, debe estar autorizado a decirlo.

  4. Se requiere veracidad para expresar el pensamiento. Lo que se dice debe ser lo que se cree o piensa; si se miente, la comunicación se rompe.

 

Estos 4 supuestos son el fundamento de la teoría de Habermas de la acción comunicativa. Hubo supuestos propios de Wikipolítica que, si bien parecidos, no se formularon antes de hacer política. Describirlos es una tarea aparte, pero podemos resumirlos en hacer “política del encuentro”. Por varios motivos es difícil considerar a estos supuestos como fuerzas dominantes del quehacer político en Jalisco y en el país entero, por eso denominé nuestro esfuerzo como un experimento. Nunca supimos a ciencia cierta si este tipo de diálogo racional podía darse a una gran escala, sobre todo con las dificultades propias y el carácter efímero de una campaña, además de las limitaciones de un movimiento activista urbano nacido de una ciudad capital como la nuestra.

 

Las dificultades para la acción comunicativa en México

 

Volvamos al fundamento filosófico y exploremos el primer motivo relativo a la inteligibilidad: alcanzar este tipo de comunicación es difícil por la enorme diferencia que hay en el grado de politización de las personas. Ese es probablemente uno de los obstáculos más grandes para definir la voluntad general, o dicho de otra forma, descubrir qué quiere obtener la gente mediante el diálogo. Alain Touraine exploró, en libros sucesivos, el proceso de subjetivación de la gente con una interrogante, ¿qué lleva a los individuos a adquirir una conciencia sobre sí mismos en relación con su comunidad? En su libro, "¿Podremos vivir juntos?", aborda precisamente la tensión entre individuos subjetivados de forma disímil, así como las dificultades de convivencia y de política que significa. ¿Cómo puedo estar seguro que las demás personas entienden por política y corrupción lo mismo que yo?, considero que es imposible; esta empresa se ha hecho más difícil, en parte porque el trabajo cultural de MORENA para distorsionar y cambiar estos significados y alinearlos a sus enemigos políticos, ha sido formidable. En Jalisco también existe un proyecto político que intenta hacer lo mismo pero con menos éxito, es lo que la corriente de Enrique Alfaro ha nombrado, “La Refundación”.

 

Sin embargo, ninguno de esos dos esfuerzos aspira a ser una acción comunicativa. Se dedican a vivir en el campo de lo que Habermas denomina “acción estratégica”, que son las acciones de comunicación orientadas a lograr un objetivo, no a conseguir un diálogo entre iguales. El morenismo se esfuerza por plegar toda oposición a su paso, mientras el alfarismo intenta apelar a un cierto orgullo localista y a una especie de limpieza política y moral que descarte todo lo antiguo, a pesar de sus fuertes nexos con los políticos y personajes que crearon el Jalisco actual.

 

Ante estos dos oponentes formidables, ¿cómo podemos competir desde un esfuerzo fundamentado en la racionalidad comunicativa contra la acción estratégica y la mistificación?, una forma es hacerlo desde la acción estratégica, con la convicción fija de que habilitar a más sujetos dialogantes es deseable y necesario para construir una sociedad donde la gente se comunique y no solamente obedezca a unos u otros; se hace urgente que quienes construimos el primer partido político que no nace del PRI o en oposición a él, tomemos las siguientes tareas como nuestras:

 

  • Redefinir el diálogo como "diálogo de conflicto", para que la gente sepa que el diálogo es el espacio de resolución de conflictos por excelencia.

  • Aceptar que la acción estratégica es un espacio imprescindible de aprendizaje técnico-político, donde la gente puede politizarse y aprender de las leyes del poder.

  • El partido “Futuro” es un estadio de desarrollo de un movimiento activista-electoral a un movimiento político-electoral.

  • La crisis de la representación no es el tipo de crisis que creíamos, ya que los altos niveles de popularidad del presidente dan a entender que la gente aún se puede sentir representada.

 

Sugiero esto porque, como otros ya han afirmado, “la explicación de la acción transformadora de los movimientos sociales ha sido insuficiente para comprender cómo se genera la transformación del sistema social.” Esto es porque los supuestos teóricos que utilizamos en Wikipolítica durante años para hacer activismo electoral y político comprobaron ser más débiles de lo que creíamos. Durante mucho tiempo, considerábamos lo siguiente

 

  1. La participación política era una tendencia natural de la gente. Al remover obstáculos a la participación, la gente participará masivamente.

  2. La representación política como convocatoria a la acción estaba agotada. Se puede construir una comunidad desde personas que se representen a si mismas.

 

Aún creo que la gente puede representarse a sí misma y que sabe participar en sus contextos sociales. Sin embargo, muchas dudas me hacen pensar si esto servirá para crear opciones políticas amplias, masivas y populares. Por eso creo que el partido político local debe revivir como opción. La historia de los 80’s y 90’s en Jalisco lo dejó claro: quien supo meter freno e influencia al poder electoral desde las organizaciones civiles y los movimientos sociales, pudo colocar y hacer realidad muchas demandas sociales. Ya pasaron casi 20 años desde el triunfo simbólico y decepción de esas demandas, con la administración de Vicente Fox. Es hora de crear, desde otras coordenadas políticas, algo que revitalice la vida político-partidista en Jalisco.

 

La Regeneración Nacional, la Refundación y el liberalismo

 

En Jalisco estamos atrapados entre fuertes tendencias de corte similar pero opuestas ideológicamente, la derecha alfarista y la izquierda obradorista, ambas lideradas por un hombre fuerte que no busca consensos, sino que pide que se confíe en su diagnóstico y en las soluciones que propone para la sociedad. Al menos en el discurso público, ambos proyectos políticos opuestos no tienen intenciones de buscar consensos o ceder.

 

Tal vez esto sea bueno. Muchos consensos nos llevaron a lugares extraños o indeseables, como el consenso de Washington. También, muchos consensos que fueron impuestos posteriormente sin mayorías sociales y sin participación amplia dañaron a las causas que pretendían ayudar en vez de mejorarlas, como el acuerdo de París. La dificultad que preveo para quienes tratamos de participar en el sistema partidista, es que casi durante 20 años, sólo se concebía la mejoría del gobierno mediante el paradigma del incrementalismo. Es decir, alcanzaríamos la mejora poco a poco a través de reformas y cambios pequeños. Ambos proyectos antagónicos coinciden en pedir paciencia a los mexicanos para impulsar los cambios profundos que dicen, Jalisco y México necesitan. Ya veremos cuanta paciencia logran convocar.

 

Esta paciencia viene vinculada con el dilema más grande de los últimos tiempos, encontrar la manera de incluir a todas las personas en estos cambios. Un ejemplo de esta discusión se dio el marco de la Feria Internacional del Libro de 2018, moderada por Nicolás Alvarado, con la participación de la periodista francesa, Laurence Debray; su colega venezolano, Alberto Barrera; el escrito español, Joaquín Estefanía y el político mexicano, Salomón Chertorivski.

 

Todos coincidieron en que eran los ciudadanos quienes dentro de sus obligaciones y derechos existentes, debían integrarse para formar parte de esos cambios. Hicieron una autocrítica más o menos fuerte a la democracia liberal, por ejemplo, Alberto Barrera admitió no comprender exactamente cómo ascendió el chavismo al poder, en tanto que Chertorivski reconoció que la democracia liberal había fallado al cumplir sus promesas. Estefanía aceptó que los actuales modelos económico y político fortalecen y amplían la desigualdad.

 

Sin embargo, la mayoría de los panelistas no alcanzaron a concebir o a rasgar la idea de modificar las relaciones democráticas existentes, no resolvieron porque en la política contemporánea a la gente le atrae tanto el pensamiento mágico, mucho menos pudieron contestar cómo atraer a los no intelectuales a la búsqueda de la democracia. A manera de ominosa sentencia, Joaquín Estefanía recordó que Latinobarómetro reveló el poco interés que la gente tiene en la democracia pues no resuelve sus problemas cotidianos. Esta espada de Damocles pende sobre el activismo, electoral, político o de cualquier índole, también sobre todos los partidos políticos. Puede ser por eso que el ánimo popular se ha volcado tan fuertemente contra la sociedad civil. A final de cuentas, la desigualdad ha hecho que las victorias legales o simbólicas de esta sociedad civil tengan poca importancia para el común de la gente. A victorias invisibles, oídos sordos; parece ser.

 

No me faltan razones para el optimismo a pesar de todo lo que he descrito. Con el liberalismo en crisis, los partidos políticos en medio de todo esto y dos proyectos políticos fundamentados en el carisma y el ataque del enemigo, se abre una ventana para quienes sepan verla. Por ello creo que es importante retomar el proyecto trunco de la ilustración, debemos de dar un paso atrás y ponernos en un lugar anterior al diálogo. Debemos de entender cuáles son las condiciones sociales que motivan a la gente a creer en un proyecto político, en la democracia y en cualquier esfuerzo colectivo conjunto. Si partimos de ahí, no hay que dialogar sino aprender. Por ello, quienes quieran salir de esta crisis política atravesándola por en medio deberán decir: ¡basta del quietismo!, ¡viva la herejía de las obras!, ¡ilustración y herramientas políticas para todos!

 

Rodrigo Cornejo

Consejero de Futuro

@Rodrigo_Cornejo

 

 

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