Detrás de las partituras: lo que mueve una orquesta

A la Orquesta Filarmónica de Toluca en su décimo aniversario.

A su director Gerardo Urbán, a sus integrantes, staff y público entusiasta.

 

Si usted es un amante de la música clásica, piense en aquél momento en que ocupa su asiento para disfrutar uno de estos espectáculos; ya sea ópera o ballet, usted se prepara para deleitar los sentidos con el resultado de cientos de horas de estudio, de práctica, de ensayos individuales o grupales entre los músicos y artistas que participan. Sin duda sale satisfecho y encantado con las dotes vocales, instrumentales o corporales de los protagonistas, así como de todo el elenco, que lo ha transportado al alma misma de la música y de la historia.

 

Tal vez no imagine que detrás de este resultado hay mucho más que artistas y músicos con sus partituras. Para lograr una extraordinaria proeza sinfónica, operística o de ballet, que tenga el nivel que hoy se puede apreciar en contados espacios culturales, se requiere el ensamble de capacidades y talentos de otras disciplinas. Varias personas llevan a cabo cientos de pequeños pasos y detalles para hacer cada presentación artística, única, pues está llena de procesos por cumplir en tiempos precisos; pero como en cada creación humana inmaterial, influyen los vaivenes de nuestra condición, siempre cambiante e impredecible, lo que suma un mayor mérito por la meta cumplida, además de que se comparte el merecido aplauso del público, que sale extasiado de la sala de conciertos o del teatro.

 

Hace poco tiempo el Metropolintan Opera de Nueva York abrió una ventana para contemplar esta realidad; a través de sus redes sociales difundió un video en el que brevemente muestra la actividad previa a una función; con un novedoso estilo, pudieron verse los titulares en los talleres de vestuario, danza y maquillaje; sin dejar de lado la iluminación, el ensayo de la orquesta, los calentamientos previos, así como todo el entramado que permite el desarrollo de la función; el recorrido también dejó ver algunos detalles de infraestructura y escenografía, incluso el currículo o dato de relevancia sobre el personal que cruzaba en el camino.

 

Este repaso acelerado tras las bambalinas de una de las instituciones más prestigiadas de la música clásica global; es sin duda ilustrador y educativo, pero nos despierta cierta nostalgia pues aún nos queda mucho camino por recorrer a nivel local, para alcanzar esos estándares culturales.

 

Sin embargo, son meritorios los esfuerzos que día tras día emprenden diversas agrupaciones con el fin de superar las adversidades cotidianas y regalar momentos mágicos e irrepetibles a su público, al que se entregan en cuerpo y alma. Con notoria disciplina desempeñan el trabajo del que gozamos en teatros, auditorios o espacios religiosos.

 

Al escribir estas líneas pienso en la logística que requiere el funcionamiento de una orquesta, ¿alguien cree que los atriles y las sillas, así como la iluminación o la disposición entera del lugar donde tocarán 80 músicos, se coloca sola?, ¿alguien ha imaginado cuáles son las fuerzas misteriosas que operan antes de un espectáculo?, ¿por qué sólo importan las notas musicales o el talento de los protagonistas?, más aún, ¿alguien ha intentado levantar uno de los pesados timbales para moverlo unos cuantos metros?, ¿qué será cuando haya que trasladar por completo el instrumental de toda la orquesta?

 

Si se trata de agrupaciones que no tienen una sede fija y deben peregrinar constantemente, imaginemos por un instante lo que significa para los músicos arribar a su lugar de ensayo o presentación, sin contar con un espacio adecuado y dispuesto para colocar los atriles, las secciones, los instrumentos voluminosos como percusiones, o las sillas altas de los contrabajos; incluso las tarimas que permiten generar desniveles, ayudan a ubicar la orquesta y contribuyen a distribuir integralmente el sonido. Cuando pensamos en esto debemos considerar la regla básica de la logística en el dicho que reza, “la mejor logística es la que no se ve”, también hay que reconocer al personal de logística que de manera puntual, precisa y laboriosa, cumple con su tarea en total anonimato, pero cuyo papel es casi tan importante como el del director mismo.

 

Qué decir del ballet, al que se suma la estética inigualable de la danza, disciplina cuya ejecución requiere horas de arduo y complejo trabajo; primero por parte de la compañía de danza, que debe montar con cuidado y detalle cada segundo de la coreografía; ya sea que aplique los cánones estrictos de la tradición que les cobija, o apuesten por innovaciones o reinterpretaciones; en todos los casos lleva tras de sí una difícil labor de ensayo, preparación y disciplina, que puede tardar días enteros para lograr pasajes de escasos minutos.

 

Después viene el ensamble con la música en vivo, que también representa muchas horas adicionales de repaso y ensayo con la orquesta ejecutante, cuyos integrantes previamente dedicaron días enteros en practicar individualmente sus respectivas interpretaciones. Este esfuerzo de ambos flancos es determinante para la calidad del resultado, pues muestra el alto compromiso de los que intervienen, no sólo con la audiencia sino con sus compañeros de disciplina o de obra.

 

En tiempos pasados se consideraba a la ópera como el espectáculo de espectáculos, pues sintetiza las bellas artes en una sola; pero para lograrlo requiere también inmensas actividades previas, así como la participación de un sinnúmero de personas de quienes pende todo el espectáculo, y en quienes regularmente no pensamos cuando aplaudimos y se cierra el telón.

 

El éxito del espectáculo depende de varios factores; la selección del reparto y de los consecuentes ensayos individuales, grupales y generales; el montaje escénico, ya sea tradicional, contemporáneo o abiertamente innovador; el diseño y confección del vestuario; el control de luces y la selección del maquille. No hay que olvidar a coreógrafos y directores de escena, quienes montan las secuencias de acuerdo al curso natural de la partitura, e interpretan o reinterpretan las obras cada vez que se emprende una tarea titánica como esta.

 

Lo anterior constituye un proceso por demás extenuante, que requiere programación, planeación y cuantiosas inversiones, así como la acción de valientes pioneros o visionarios dispuestos a alcanzar el mejor resultado, aún con retos, dificultades y deficiencias, elementos siempre presentes en el ambiente cultural mexicano.

 

Por ello, hoy en día pensar que una orquesta justifica su existencia por la cantidad de recitales que ofrece mensual o anualmente, resulta tan ocioso como esperar que un funcionario público cobre su salario por cada obra pública terminada. Le invito, estimado lector; a que cada vez que acuda a la sala Felipe Villanueva para escuchar a la Orquesta Sinfónica del Estado de México, o acompañe a la querida Orquesta Filarmónica de Toluca en alguna presentación especial en la Catedral o en algún templo local, o bien, disfrute del ballet con la Compañía de Danza Clásica del Estado de México; ocupe su lugar y siéntase orgulloso de ser el destinatario del trabajo de cientos de artistas y personas que han invertido parte de su vida para que usted goce la experiencia de la música clásica.

 

Ahora que en Toluca tendremos la posibilidad de presenciar obras maestras como Aida de Verdi o Turandot de Puccini, en el renovado Teatro Morelos; no pierda la oportunidad de disfrutar el resultado del trabajo en el que muchos han puesto su empeño y dedicación. Considerar una producción en su justa medida, además de valorar y respetar el esfuerzo que lleva detrás resulta sumamente importante, ya que permite a los trabajadores de la cultura hacer frente a toda clase de vicisitudes, altibajos y golpes de ignorancia que tanto daño hacen a las mejores creaciones de la humanidad.

 

Pedro Daniel García Muciño

Maestro en Derecho por la UAEM.

Presidente fundador de la Fundación Ideas Libres A.C. (2006).

Primer Director del Instituto Municipal de Cultura y Arte de Toluca (2013).

Convencido de la importancia del arte y la cultura como motor de la sociedad.

@PedroDanielGM

 

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