La vida del barro en Metepec

En un mundo en el que la universalización y homogeneización dictan los comportamientos humanos, encontramos en el municipio de Metepec -Cerro de los magueyes- una particularidad sociocultural, que conforma una identidad diferenciada y hace a sus lugareños compartir una forma única de sentir-pensar y comprender el mundo.

 Adentrándonos en las calles de Metepec, distintivos culturales se nos muestran a nuestro paso. De todos ellos sobresale su interrelación con el trabajo del barro, presentándose como una base cultural principal de la identidad local. Entre las lunas y soles, las cazuelas, figuras diversas con recurrencia hacia las catrinas, ocupa un lugar privilegiado, el árbol de la vida.

 

Éste es el distintivo más importante por el que los artesanos locales despuntan de cara al exterior, superando fronteras locales e incluso nacionales. A pesar de haber otras obras de equivalente apariencia y denominación, procedentes de otros lugares como Izúcar de Matamoros, la opinión popular señala a Metepec como el lugar puntero para estas producciones. Producciones en torno a las cuáles se han llevado a cabo iniciativas motivadas por las instituciones, enfocadas a favorecer su desarrollo y difusión.

 

El árbol de la vida es una escultura hecha en barro, que consta de una estructura simétrica -que en su origen tenía la utilidad de candelabro- sobre la cual se añade una serie de figuritas y diversos elementos decorativos. Entre estos elementos se distinguen por un lado los realizados a partir de un molde y que suelen repetirse de forma sistemática en todas las piezas (flores, hojas, mariposas, bolas y pájaros), además de la creación manual de las figuras principales, que dan la temática conjunta a la obra y la diferencian de las demás.

 

No podemos aportar información respecto a la invención de esta composición por falta de versiones contrastables de su origen. En lo referido al origen mítico con el que motivó la primera temática del árbol de la vida corresponde al mito de Adán y Eva, recopilado en el libro del Génesis de la religión cristiana. Este mito representa la creación de la humanidad en su selección entre el bien y el mal.

 

Los elementos del árbol de la vida referentes al mito -Eva, Adán, Dios, serpiente, mundo y paloma- han estado presentes desde sus orígenes hasta la actualidad, pero a su vez se han ido renovando las temáticas y añadiendo nuevos elementos laicos, pero no por ello menos sagrados, ya que tocan temas de interés nacional tales como la milpa, el trabajo en el campo, la revolución mexicana, u otros elementos folklóricos tales como juguetes y festividades populares, referencias a otras artes como la pintura popular, etcétera. Así se ha llegado hasta temáticas más alejadas de la cultura mexicana tradicional y enfocadas a los gustos más plurales y novedosos e incluso diseños personalizados hacia lo que el cliente demanda en concreto.

 

Corpus teórico

 

Las condiciones sociohistóricas y ambientales de esta zona han propiciado que desde épocas prehispánicas se lleve a cabo el trabajo del barro, siendo testimonio de ello algunos hallazgos arqueológicos. A pesar de que por el Valle de Toluca se hayan asentado cinco grandes culturas -teotihuacanos, toltecas, mexicas, matlatzincas y otomíes- sólo se atribuyen a dos de ellas los mayores hallazgos arqueológicos en la época postclásica: mexicas y matlazincas.

 

Concretamente en el Cerro de los magueyes se desentierran de los panteones, ornamentos tales como objetos de obsidiana, perlas y diversas cazuelas de barro. Así sabemos que en la época prehispánica la alfarería en Metepec surge con una intención ritual relacionada con los procesos funerarios.

 

El cronista municipal de Metepec hace referencia a otro tipo de carácter utilitario de la alfarería, el cual se daba principalmente con el autoconsumo en el hogar. Esto se incrementa a partir de 1519, con la llegada de los españoles, cuando Metepec se conforma como una unidad territorial diferenciada ya de forma institucional. Es entonces cuando se produce una ola migratoria hacia los pueblos del Valle, aumentando de tal forma la población y su diversidad cultural, que acrecentó la demanda de todo tipo de productos, y por ende los provenientes de la alfarería. Es así como ésta se convierte en bien de primera necesidad y uso cotidiano para los habitantes del municipio. Por otro lado, la llegada de los españoles supuso la implantación de un tabú y una serie de prohibiciones en lo referente a los elementos más representativos de las culturas populares indígenas, lo cual presume un bloqueo en el ámbito ritual, con rechazo por ejemplo hacia las tlanchanas, catrinas, entre otras figuras.

 

A finales del siglo XIX comenzó un movimiento de base económica y con implicaciones también de tipo artístico, que aspiraba al establecimiento de relaciones internacionales que ahondaran en el reconocimiento inter-sociocultural entre los países. A partir de dicho movimiento tiene lugar la entrada de la alfarería en la circulación de bienes en los mercados nacionales e internacionales.

 

De forma paralela a este movimiento artístico internacional, dentro de la República ya se estaban promoviendo una serie de exposiciones y concursos de alcance intra y extra- estatal, que ponen de relieve los máximos exponentes de la artesanía mexicana. En el caso de Metepec se crea, promueve y resalta el “árbol de la vida”, inspirado en el menoráh (candelabro judío) y el mito de Adán y Eva. Así, de la importancia de la artesanía del barro en los rituales sagrados y el utilitarismo en el ámbito doméstico, surgen nuevas creaciones de la oportunidad que brindaba la dinámica de exhibiciones artísticas que propiciaron una mayor motivación estética, a la vez que un mayor virtuosismo en el detalle. Esto les encaminó progresivamente a una nueva etapa en la cual esta intención estética empezó a ocupar un lugar esencial.

 

A pesar del cambio de alfarería a artesanía, los principales agentes productores se han mantenido durante la historia, encarnados sobre todo en la figura de taller familiar tradicional. Aunque estos sean los mayoritarios, existen otros tipos de sujetos diferentes que se dedican al trabajo artesanal, por ejemplo, aprendices en talleres familiares ajenos que deciden emprender un camino propio, o personalidades independientes en su formación y trabajo, etcétera.

 

La familia es de vital importancia ya que permite satisfacer en primera instancia, la necesidad humana de conformar y compartir un sentido y una forma de percibir la vida. Al ser el primer agente de socialización humana, transmite de forma inter e intrageneracional valores, formas de vida, pautas de comportamiento, creencias y demás prácticas de diferente índole.  En este caso, encontramos el claro ejemplo del taller familiar tradicional como agente de enculturación primaria.

 

Este tipo de unidad familiar en concreto suele contar con una propiedad transmitida por generaciones anteriores, donde se origina y se establece esta vida de creación artesanal. En ocasiones el mismo taller forma parte de la vivienda y también puede contar con una tienda que de salida a sus productos. Así la familia no constituye únicamente un agente de enculturación y transmisión de saberes, sino que también conforma una unidad económica importante.

 

La organización social interna de estas familias artesanas suele seguir un patrón más o menos definido. Ocupan un lugar significativo los integrantes de mayor edad. En primer lugar, porque la edad es un criterio de clasificación social que en esta cultura confiere una serie de derechos y reconocimientos, y por ser los fundadores de la familia y por ende del negocio. Así estas figuras se sitúan en la élite de la escala social de estatus dentro de la familia. Durante el proceso de investigación, las figuras más visibles a las que tuvimos acceso eran principalmente hombres de entre 30-50 años. Las mujeres en los últimos 30 años han ganado visibilidad, ya que anteriormente, si participaban en el trabajo del barro lo hacían principalmente desde la tarea de la pintura, mientras que ahora se denota una tendencia hacia el equilibrio en los roles de género, incorporándose progresivamente a las tareas de creación de las piezas, disminuyendo la tradicional división sexual del trabajo.

 

Los mayores suelen reunir a su alrededor a la mayor parte de los integrantes de su familia extensa. A diferencia de la familia nuclear típica de la modernidad, los hijos sí permanecen cerca del seno familiar y participan en la vida económica planteada por sus progenitores. A demás no sólo existe en esta unidad socioeconómica una única vía sucesoria; es decir en ella participan primos, tíos, tío-abuelo, entre otros.

 

Esta convivencia fortalece una identidad familiar muy significativa para todos los integrantes, que les une en un “nosotros” consolidado frente al resto de familias, los “otros-nosotros”.

 

A pesar de que esta estructura de parentesco se presente de una forma más o menos establecida, es posible que, a razón de los nuevos tiempos de apertura hacia nuevos mercados y formas de vida, se hayan dado en Metepec algunos cambios sociodemográficos. Los cuales pudieron llevar a las últimas generaciones de artesanos a modificar la estructura organizativa de la familia, o bien a pensar en nuevas salidas de forma más o menos independiente. Por ejemplo, es bastante común que las nuevas generaciones centren más sus esfuerzos en los estudios que en el trabajo familiar.

 

Frente a esta estructura de consideración de sus miembros por factores tales como la edad y los logros obtenidos, en el plano extrafamiliar también se plasma una jerarquía más o menos flexible, en la que los apellidos se enfrentan a la pugna por el prestigio y el reconocimiento social y artístico.

 

Por ello, como táctica para enfrentar esta “lucha”, las familias artesanas, y en especial los artesanos independientes, desarrollan diversas estrategias para proteger su autoría artística. No suelen ceñirse a un marco legal formal- esto sería extremadamente complicado ya que en el mundo artístico por el detalle y la similitud entre las obras se confunden constantemente- sino que se recurre a la renovación continua de las obras, creando así tendencias innovadoras que a cada momento marcan nuevos criterios a la hora de juzgar las obras. El resultado histórico de esta competitividad en el mercado ha dado lugar a que diferentes familias sean distinguidas por distintas habilidades específicas, por ejemplo, en miniaturas, en las cuales deciden centrarse para mantener en sus obras un interés diferenciado de cara al mercado. Así a su vez se mantiene la actividad económica en el taller.

 

Llega un momento en la historia de la artesanía de Metepec en la que los apellidos dejan de ser un simple distintivo de cara a los propios locales, y se convierten en un sello de identidad que traspasa fronteras nacionales, a la vez que en un signo de reconocimiento artístico en el panorama internacional. En los mercados en general, se ha dado una serie de cambios que también han supuesto la expansión de fronteras. En Metepec, el turismo es el medio más visible desde el cual los mercados internacionales entran y convierten a este municipio en un punto más dentro de la red globalizada. Un ejemplo de la estimulación del turismo por parte de las instituciones benefactoras es la obtención del nombramiento como Pueblo Mágico, para lo cual la artesanía ha sido un factor clave.  Durante nuestra investigación en campo, diversas voces han señalado este hecho como positivo, ya que suma mayor prestigio aún al apellido y a la artesanía de Metepec en general. Además de las consecuencias económicas, la internacionalización de la venta de sus productos supone para ellos una revalorización de su obra y de su trabajo.

 

Este nuevo panorama de escala internacional ha supuesto un reto para los artesanos, en el sentido de repensar en los contenidos y significados de sus obras. Alejándoles del tradicional anclaje a los motivos de su cultura popular, se han enfrentado a un nuevo y multicultural público de gustos y peticiones de lo más variopintas. Ojeando diferentes catálogos de producción artesanal, hemos encontrado piezas tan cercanas a la modernidad como pueden ser temáticas de “Star Wars”. Este tipo de nuevos encargos se han centrado mayormente en la figura del árbol de la vida, ya que es la que permite con mayor libertad el máximo desarrollo creativo de los artistas. El encargo personalizado del cliente supone un reto artístico para el artesano, ya que ha de aunar su estilo acostumbrado a ideas nuevas de lo más variadas.

 

La presencia e importancia en el extranjero de las artesanías de Metepec ha incentivado el sentimiento identitario y la cohesión social de los habitantes del municipio. Por lo que se ha generado un orgullo local de tal calibre, que ha llevado a la estimulación de iniciativas populares para seguir promoviendo a las siguientes generaciones este sentimiento y esta forma de vivir alrededor del barro. Lo cual ha llevado también a las instituciones a crear centros que se dediquen a su difusión, como es por ejemplo el Museo del Barro y el Centro de Desarrollo Artesanal. El Museo del Barro dota al pueblo de un sitio donde preservar la historia de la alfarería y la artesanía a través de hallazgos arqueológicos, obras premiadas y un personal formado y entregado a la labor de velar por el reconocimiento y prestigio que durante generaciones han sabido salvaguardar los maestros artesanos.

 

El Centro de Desarrollo Artesanal pertenece al Centro de Desarrollo Económico, Turístico y Artesanal, pero tiene su sede en un edificio específico, que ofrece una serie de servicios y ayudas a los artesanos. Por ejemplo, aquellos artesanos que no cuentan con hornos propios o con diversos materiales, aprendices que asisten a cursos de formación con maestros artesanos, o en busca de asistencia para presentar proyectos propios de cara a concursos y demás propuestas, así como para solicitar información de diversa índole, pueden acudir allí como un lugar de gran apoyo a su trabajo.

 

Proceso productivo

 

1. Obtención de la materia prima en Santa María Magdalena Ocotitlán, Santa María Nativitas y San Bartolo. Molida de arcilla hasta conseguir un grueso fino y uniforme.

2. Se añade agua y se amasa.

3. Se le añade la plumilla

4. Una vez obtenido el barro se moldea a partir de un diseño preestablecido.

5. A la figura obtenida se le aplica la quema obligatoria entre 700 y 8 mil grados centígrados. En caso de acabado vidriado o de barniz, requiere una segunda quema a 900 grados.

6. Tras la quema viene la decoración con pinturas naturales, anilinas o acrílicos.

 

Es importante señalar las duras condiciones laborales a las que se enfrentan los artesanos en su día a día. Todos los procesos productivos, anteriormente descritos conllevan, desde el molido hasta el último tratamiento de las piezas, un gran esfuerzo y desgaste energético que irremediablemente provoca estragos en el estado físico y en la salud de los maestros artesanos.

 

Además del desgaste de fuerza y energía, los artesanos corren con un plus de peligrosidad que se concentra sobre todo en los procesos de cocción, en especial cuando se utilizan productos altamente inflamables como el petróleo, debido a las altas temperaturas que deben soportar y a la continua exposición al humo, calor y demás partículas nocivas que se generen en el ambiente. Así queremos resaltar los riesgos que se encuentran detrás de cada pieza y por ello otorgarles de nuestra parte, el reconocimiento que realmente merecen.

 

Metodología

 

Siendo conscientes de nuestros condicionantes sociales: mujeres, jóvenes, extranjeras, estudiantes… hemos intentado eliminar en lo posible, los prejuicios, prenociones e influencias que pudieran contaminar nuestro trabajo de campo.

 

También desde un primer momento consideramos la necesidad de un contacto directo y personal con los locales desde la semi-formalidad y la creación de un vínculo de confianza. Lo que nos ha permitido llegar a conclusiones e interpretaciones de forma dialógica y participativa, convirtiéndolos de alguna forma no sólo en objetos sino también en sujetos participantes.

 

Así, era irremediable recurrir a la entrevista como herramienta primaria, que no la única, para la substracción de la información. La dirección que tomaron nuestras preguntas tenía el objetivo de desentrañar el sentí-pensar del artesano, ya que desde nuestra perspectiva epistemológica no concebimos posible alcanzar una objetividad, sin atender primordialmente a las diferentes subjetividades de los locales. En la mayoría de las entrevistas, la genealogía sobresalía de forma muy recurrente en las respuestas de los artesanos. En algunas ocasiones denotamos que era tan importante, que decidimos profundizar en este aspecto, resultando en algo muy similar a las historias de vida de la familia artesana. La fusión de los diferentes relatos escuchados nos proporcionó una idea del paisaje conformado por los antecesores y al que se debe el presente de la artesanía.

 

Las etapas metodológicas que seguimos durante toda nuestra investigación se pueden resumir cronológicamente de la siguiente forma:

 

●    A través de una conversación arbitraria en tono personal con un contacto local, que acabamos considerando como nuestro informante, se nos ilustró sobre la situación artesanal de la zona.

●    Acercamiento general a los artesanos de Metepec:

- Con la primera observación general de las obras y de los artesanos a través de visitas a los talleres. Primer acercamiento y contacto al árbol de la vida e intuición de su relevancia. En esta etapa la entrevista fue abierta y de lenguaje no formal, con una estructura libre y sin un marco temporal definido.

●    Leve documentación sobre el objeto de estudio desde fuentes online y otras fuentes.

●    Apertura a la vía de investigación institucional y a su vez una mayor formalidad en las técnicas de investigación:

- Visita al Centro de Desarrollo Artesanal y al Museo del Barro, donde se entrevistó de manera informal a los administradores.

- Solicitud de permisos legales de acceso a archivos históricos con los que comienza una etapa de documentación profunda. Posteriormente se llevó a cabo una investigación bibliográfica más extensa.

●    Comienza un periodo de entrevistas formales y estructuradas ya con una base más sólida en cuestión de información ya obtenida y de criterios organizativos.

- Estas fueron dirigidas a diferentes personalidades representantes de los talleres y a diferentes figuras relacionadas con el mundo de la artesanía. También incorporamos la agenda personal como una herramienta indispensable en nuestro afán organizativo.

●    Observación participante con el seguimiento de todo el proceso de elaboración de nuestro propio árbol de la vida en el Centro de Desarrollo Artesanal, guiado por un maestro artesano, desde el comienzo en el trabajo de la materia prima hasta el resultado del producto final.

●    Comienzo del Concurso Artesanal Árbol de la Vida 2018. Se nos abre una oportunidad para observar la puesta en escena de todos los artesanos interactuando en un mismo espacio, también de cara a relaciones con los cuerpos institucionales, la interacción de éstos últimos entre sí, la muestra común de las diferentes propuestas artesanales de esta edición, entre otras actividades.

 

Conclusión de la metodología

 

A pesar de haber repensado constantemente y haber trazado planes acerca de las técnicas y actitudes metodológicas que nuestra investigación debía tomar; nos mantuvimos siempre firmes en la idea de que la antropología lleva en sí misma, un carácter más o menos espontáneo durante todas sus etapas, que la hacen una ciencia de carácter emergente. Ha sido esta esencia de la ciencia, la que en definitiva nos ha llevado a caminos inesperados, pero con resultados satisfactorios.

 

Algo que valoramos especialmente, es el aprendizaje que nos ha aportado en experiencia en trabajo de campo, específicamente en materia de desenvoltura social y de creación de vínculos de confianza con los objetos-sujetos, a través de las diferentes técnicas y la reflexividad continúa sobre nosotras mismas como investigadoras.

 

También nos sentimos especialmente afortunas por poder presumir de cierto nivel tanto en la conversación como en la práctica acerca del mundo artesanal, y en específico de la artesanía popular metepequense, que en cierto modo puede ser representativa de la artesanía popular mexicana.

Luna García-Arcicóllar Merino
Estudiante de Antropología Social.
Universidad de Sevilla (España).
lunagmerino@gmail.com

Isabel Gil García
Estudiante de Antropología Social.
Universidad de Sevilla (España).
gilgarciaisabell@gmail.com

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