Intoxicación por monóxido de carbono

Cada mañana acostumbro revisar el tiempo atmosférico desde mi celular para prevenir lluvia, calor o frío; sin embargo, un dato adicional que arroja la aplicación desde que realizo la consulta es la leyenda “Calidad del aire mala”. Nunca sé qué hacer con esa información, pues no es algo que pueda solucionarse con un suéter, una falda o un paraguas. Diariamente me queda la intriga sobre aquella condición que aparentemente no tiene un efecto en mi día.

 La calidad del aire se determina por la concentración de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono, ozono y partículas menores a 10 y a 2.5 micrómetros. En estas líneas describiré únicamente el efecto del monóxido de carbono.

 

El monóxido de carbono (CO), se produce cuando un combustible, por ejemplo, el gas, la leña, el carbón, la gasolina o el diésel; no se queman correctamente. La intoxicación por monóxido de carbono es una emergencia médica que puede ser de difícil identificación por dos razones. La primera, porque el gas es incoloro e inodoro y para percibirlo es necesario contar con un detector. La segunda, debido a que los síntomas pueden variar; es posible que se presenten problemas respiratorios, náuseas, dolor torácico, como, somnolencia, cefalea, arritmias cardiacas, etcétera.

 

De acuerdo con el Anuario estadístico de morbilidad, de la Secretaría de Salud del Gobierno de la República, ocurrieron quinientos quince casos de intoxicación por monóxido de carbono en el país el 2017. Los dos meses que tuvieron mayor incidencia fueron enero y diciembre, con 75 y 206 casos respectivamente. Lo anterior, en contraste con septiembre y octubre, en los que únicamente se registraron 15 y 5 casos.

 

La fuente no distingue el origen de la intoxicación, que en muchas de las ocasiones es debido al mal funcionamiento de los calentadores domésticos debido a la concentración del gas y la falta de ventilación en los hogares. Ello se respalda con la incidencia diferenciada por entidad federativa, pues precisamente los estados de la República con mayores casos de intoxicación son Chihuahua, con 105 y Durango, que son lugares en los que se acostumbra tener clima artificial, que puede propiciar casos de concentración de monóxido de carbono en el domicilio. No obstante, incluso antes que Sonora u otros estados de climas extremos, se encuentra la Ciudad de México con 57 registros de intoxicación.

 

En este sentido, cabría considerar la posibilidad de que las intoxicaciones se generen también por contaminación debido a la calidad del aire, y evidenciar otro tipo de repercusiones a la salud que la inhalación de monóxido de carbono pudiera ocasionar a largo plazo. Sugiero lo anterior, pues el Informe anual de calidad del aire 2017, del Sistema de monitoreo atmosférico de la Ciudad de México, señala que la principal fuente de emisión de monóxido de carbono es la quema de combustibles fósiles en los automóviles. El máximo valor de concentración en una hora, de 6.0 ppm (partes por millón), se dio en la región noroeste de esa Ciudad. “Esta zona se caracterizó por un intenso tránsito vehicular durante la mayor parte del día, con un pico de actividad por la mañana. La región central de la Ciudad de México usualmente reporta elevadas concentraciones por la confluencia de tránsito durante la mañana”.

 

También indica que, “las mayores concentraciones del contaminante se presentaron durante los meses de invierno, cuando son más frecuentes los días con estabilidad atmosférica, aumenta el número e intensidad de las inversiones térmicas de superficie y la altura de la capa límite atmosférica es menor”. Esto último, coincide con los meses de mayor incidencia de intoxicación en el Anuario estadístico de morbilidad.

 

A manera de conclusión, planteo la idoneidad de monitorear la calidad del aire, tanto al interior, como al exterior de nuestros hogares, sobre todo en época de invierno, para tratar de mantener la salud, que es uno de los deseos más expresados al inicio de un año.

 

Edith Itzén Mercado Gómez

Integrante del Consejo Editorial de la Revista Pensamiento Libre.

edith.mercado@revistapensamientolibre.com

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