El marco normativo y el comportamiento organizacional durante la implementación de la política de transparencia y acceso a la información

06/11/2018

En la actualidad es muy recurrente el tema de transparencia y rendición de cuentas en las agendas de gobierno, porque hay una exigencia de parte de la sociedad por saber de qué manera se gastan los recursos públicos, y más aún, si esta implementación cumple con el fin último del Estado, el bienestar social.

 La transparencia puede ser vista desde dos ángulos: el primero, como un derecho de los ciudadanos que pueden ejercer para exigirle cuentas al gobierno, y el segundo, como una obligación del gobierno de dar a conocer el ejercicio del poder público, con esto, se supone que el gobierno admite que es vigilado y obligado a actuar con ética, con eficacia y con honestidad.

 

Los objetivos de crear una ley de transparencia en México se motivan por diferentes elementos, entre los cuales destacan; consolidar el régimen democrático, las presiones de instituciones financieras internacionales, el apogeo de las tecnologías, el impulso de agendas anticorrupción para elevar la calidad de la administración pública y legitimar nuevos gobiernos que deseen mejorar su imagen al interior del país, y mejorar su posicionamiento a nivel internacional.

 

Los marcos normativos en materia de transparencia y rendición de cuentas, que especifiquen las obligaciones y sanciones a los funcionarios municipales en materia de transparencia, así como un cambio en el comportamiento organizacional, podrían ayudar a la adecuada implementación de la política de transparencia y acceso a la información pública en los gobiernos locales, con ello se disminuye el número de municipios que hasta ahora, no han entrado a la nueva dinámica de gobierno transparente.

 

Pero, a más de diez años de la implementación de la política de transparencia y acceso a la información pública en México, aún no se tienen avances importantes que indiquen que las instancias públicas son transparentes; diversas organizaciones no gubernamentales han realizado índices de transparencia a niveles internacional y local, que muestran la poca participación y la resistencia por hacer pública la información que es producto de la esfera pública.

 

A partir de la información estadística generada con la Encuesta Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Justicia Municipal 2009, y con otras fuentes de información, se realiza un análisis sobre la situación actual de los municipios en México en materia de transparencia, del cual se concluye que 71.3 por ciento de las demarcaciones censadas no aplican un marco normativo sobre acceso a la información, sólo 26.2 por ciento de los Ayuntamientos tiene entre su marco normativo alguna disposición sobre transparencia.

 

En cuanto a los municipios del Estado de México, se encontró que en 60 por ciento no existe un reglamento de transparencia y acceso a la información pública, por lo que, el desempeño de las unidades de transparencia se lleva a cabo con base en el Reglamento de la Ley de Transparencia para el Estado de México y Municipios y no en uno propio.

 

Weber sostiene que los gobiernos crean y modifican su marco jurídico para integrarse a nuevas políticas o prácticas para el mejoramiento de sus acciones, pero no hay certeza de que los individuos participen en la aplicación de dichas  leyes, ya que estos se pueden resistir a integrarse a nuevas prácticas por intereses propios o ajenos.

 

En este sentido, Majone expone; “las burocracias no nacen transparentes”, sino que son organizaciones que en el ejercicio de la administración de lo público generan rutinas que tienden a la secrecía, a la opacidad. Entonces, si una ley, norma o reglamento no garantiza que las organizaciones públicas reconozcan que tienen la obligación de otorgar y permitir el acceso a la información, se tiene que cuestionar qué sucede con el comportamiento organizacional en la implementación de una política como la transparencia en la administración pública.

 

Uvalle explica que cuando una política pública como la transparencia es reconocida por la comunidad política, los pasos siguientes consisten en crear el ambiente organizativo que es fundamental en la relación efectiva de los medios con los fines. Por lo que, lo técnico de la transparencia no se agota en su faceta instrumental, sino que tiene como base el diseño organizacional de las atribuciones, estructuras y responsabilidades que de manera conjunta han de garantizar que la parte organizativa de los gobiernos sea funcional y eficaz.

 

Entonces, comprender el comportamiento organizacional permite predecir, controlar y generar condiciones para que los individuos optimicen sus actividades, modifiquen hábitos y rutinas para evitar resistencia en la implementación de una política como la transparencia, que es un elemento indispensable en los gobiernos democráticos, porque garantiza la participación ciudadana y privilegia el derecho a la información.

 

Las organizaciones tienen su propia cultura, valores y normas que ejercen una influencia independiente en la toma de decisiones. De tal manera que a su interior y en el entramado de sus interacciones, se establecen las reglas informales como el comportamiento, los hábitos, los valores o las rutinas que provocan el desacato o una interpretación propia de las reglas, de acuerdo a intereses personales u organizacionales que persiga.

 

Así, a pesar de gran número de leyes, reglamentos, instituciones autónomas locales y federales que garanticen transparencia, aún se visualizan los resultados a largo plazo, porque como se dijo anteriormente, “las burocracias no nacen transparentes” y generar conciencia en las personas que técnicamente operaran los marcos normativos, no es una tarea fácil.

 

Lilia de la Cruz Orozco

Maestra en Docencia y licenciada en Ciencias Políticas y en Derecho.

lila_co@hotmail.com

 

 

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