Los Museos, reflexiones desde la actualidad

Ningún sitio es tan referido o ubicado para los amantes del arte y la cultura como un museo, espacio destinado a conservar, promover y difundir colecciones de todo tipo; en cuyo interior se albergan, en la mayoría de los casos, trabajos trascendentales para el quehacer cultural, como la investigación, la restauración y la generación de un sinfín de actividades artísticas, que atraen públicos y les dan vida; lo que reafirma su utilidad como instrumento que transforma realidades, de inicio por su sola existencia, y después según sea el caso, por su aportaciones al medio donde se ubican. 

 

 

Sin embargo, esta descripción ideal esta aparejada por importantes retos que estos recintos afronta a lo largo y ancho de nuestro país, e incluso a nivel mundial; retos que según su realidad contrastan entre regiones y los convierten en entes poco homogéneos, en muchos casos carentes de programas definidos, o incluso parte de estadísticas que engrosan cifras pero provocan poco impacto en sus visitantes, si es que los tienen. Una realidad contrastante frente a grandes recintos nacionales o privados, cuyos miles o millones de visitantes les enfrentan a otro tipo de dificultades, especialmente en materias de seguridad, conservación y recientemente, uso de las nuevas tecnológicas digitales.

 

Ante este panorama resulta pertinente abordar el inmenso mundo de los museos, aprovechemos la “Estadística de Museos 2017” recientemente publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), cuyos datos representan la fuente más actualizada del quehacer de los museos, los datos que este proceso estadístico muestra, ponen especial énfasis en los retos que la misma información aporta.

 

Es pertinente ubicar que los estudios a nivel monográfico o estadístico sobre los museos en nuestro país, si bien tienen décadas de realizarse, son jóvenes en perspectiva con otros recintos de mayor antigüedad en otras latitudes. El primer registro a nivel nacional data de 1930, cuando apenas se registraban los recintos existente en 18 entidades federativas, en los años posteriores sólo se incrementó con información general sobre visitantes, exposiciones y cobertura de atención, a base de una metodología imprecisa que a lo largo del tiempo se ha modificado hasta llegar a modernos estudios cuyo muestreo permite conocer mayores datos de las instituciones museísticas, como su infraestructura, aprovechamiento, operación y administración, a la vez de adentrarse en las características de sus visitantes, con énfasis en sus condiciones sociodemográficas, culturales y en las peculiaridades de su visita.

 

El estudio más reciente publicado el verano de 2018, reúne información sobre mil 156 museos a nivel nacional, de los cuales; 70.2 por ciento tienen un origen público, sea federal, estatal o municipal; los 24.8 por ciento restantes son privados; únicamente 3.1 por ciento tienen un origen mixto, es decir, en coparticipación privada y pública; 1.4 por ciento se rigen por un fideicomiso y el 0.5 por ciento tienen otro tipo de origen.

 

Primer dato revelador, al evidenciar la importante presencia que el Estado tiene en la creación, administración y mantenimiento de los museos, se hace notar la centralidad de nuestras instituciones, ya que la federación administra un mayor número de museos, seguida por los gobiernos estatales y municipales, en ese orden decreciente.

 

Por otra parte, 56.7 por ciento de los museos estudiados ofrecen acceso gratuito, otro 22.3 por ciento sólo otorga entradas gratis algunos días, mientras que 21 por ciento más cobran el ingreso. De nueva cuenta el dato muestra una realidad extrema que requiere contrastarse con la afluencia de visitantes; pese a la gratuidad absoluta o relativa de los espacios museísticos, la afluencia de público es el reto inevitable para todas las instituciones culturales, incluso para aquellas que ofrecen bondades como accesos libres, sufren por asistentes.

 

Lo anterior contrasta, sin embargo, con el dato que indica una afluencia nacional anual de 75.1 millones de visitantes en promedio, ello supone que cerca de 62 por ciento de la población acude a un museo. Sin duda una estadística peculiar cuando se detalla que en la Ciudad de México 30.9 millones de visitantes acudieron a los 159 recintos, es decir, 45 por ciento se concentró en la capital de la República, lo que evidencia un sesgo mayúsculo pues resulta imposible que la totalidad de sus casi 10 millones de habitantes acudieran en tres ocasiones a un museo en un año, eso confirma la centralización de la oferta museística nacional y la presencia diversa de públicos locales, nacionales y extranjeros en la Ciudad de México, seguida por Nuevo León, con 11.3 millones de visitantes en sus 42 museos. El Estado de México ocupa el octavo lugar nacional con 2.1 millones en sus museos, pese a ser la cuarta entidad con mayor infraestructura, lo que únicamente significa 2.8 por ciento del total nacional.

 

De singular relevancia resulta el caso de Nuevo León, que en 2017 se ubicó como la segunda entidad en recepción de visitantes a sus 42 museos, después de la Ciudad de México, que recibió a 11 millones 348 mil 213 personas en sus recintos. Otras ciudades como Guanajuato con 43 museos, alcanzaron sólo 2 millones 850 mil 21 visitantes y Coahuila, con 48, se quedó con un millón 342 mil 163 visitantes.

 

En materia de infraestructura museística, las tres entidades con mayor número de museos son: la Ciudad de México en primer lugar, con 159; seguida de Jalisco, que tiene 74 y Puebla, con 71; el Estado de México, como ya se refirió, se ubica en la cuarta posición con 67 museos. La lista sigue en el resto de estados de forma cada vez más pulverizada, con una tendencia igual que a nivel nacional de ubicarse en las capitales o grandes centros urbanos, en detrimento de espacios semiurbanos o rurales.

 

Con relación a los contenidos, la principal temática de los museos a nivel nacional es la historia con 42 por ciento, seguida por el arte con 24.5 y en tercer lugar la arqueología con 22.1, lo que hace notar la carga que a nivel de información reside en el pasado, cuya temática aglutina prácticamente 4 de cada 10 museos en el país; por otro lado, uno de cada 10 se dedica a la ciencia o las tecnologías, hecho que también reafirma las políticas culturales y sus prioridades en relación con otras partes del mundo, quienes lejos de marcar distancia con el pasado apuestan por facilitar opciones multidisciplinarias a sus espectadores, sin mencionar el uso de tecnológicas de vanguardia o de espacios interactivos, multifacéticos y hasta visuales, donde los acervos han dejado de ser físicos para transitar al mundo digital y efímero.

 

Un dato que llegó a los titulares en la prensa nacional por la contundencia de sus números negativos fue la causa de la inasistencia de personas a los museos. Los principales motivos que evitaron las visitas fueron; la falta de interés, en 42.3 por ciento; falta de publicidad o difusión, 25.6 por ciento; falta de tiempo, en 11.1 casos; ocupaciones laborales, en 6.5 de los entrevistados; mientras que 15.2 por ciento más, argumentaron diversas razones.

 

Datos reveladores aunque no alejados de la realidad tangible en la esfera del arte y la cultura, que adolece siempre de canales oportunos para transmitir su labor, o cuya inflexibilidad en horarios o requisitos aleja a los públicos; en este punto se han mostrado algunas novedades como las noches de museos, que facilitan actividades en horarios extendidos, pero no dejan de ser eventos aislados que no ofrecen convivencia entre los visitantes y las colecciones, se limitan a ser sede de actividades vespertinas o nocturnas pero no aportan experiencias integrales entre el recinto y sus visitantes; del mismo modo, la falta de interés, dato más abultado de este estudio, muestra que la generación de públicos es una asignatura pendiente que no debe olvidarse frente a los grandes números que algunos recintos, ciudades o exposiciones de alto impacto generan, cuando el resto de espacios o muestras carecen de visitantes.

 

Más allá de la simple estadística o la observación sencilla de los retos que se deben afrontar y la labor que aisladamente diversos recintos realizan, la tarea requiere, inevitablemente, una reinvención de los museos como entes comunicadores y facilitadores del aprendizaje, como espacios de convivencia intergeneracional, sitios amenos que inviten a regresar una y otra vez por la variedad de sus servicios o la renovación de sus colecciones, sitios del saber, de los que el público debe apropiarse para dotarles de vitalidad constante, que se alejen de mitos o tabúes que impiden el acceso si no se es iniciado o conocedor de las artes y la cultura, sitios que ofrezcan un acercamiento objetivo y de calidad, especialmente a niños, jóvenes y adultos mayores. Se debe dejar de visitar un museo por obligación académica para hacerlo por disfrute, diversión y agrado, un museo debe ser un sitio cercano donde la vida se entrelaza con sus paredes y cuya historia se entrevere con su comunidad y quienes la integran.

 

Estos deseos deben aparejarse con políticas en materia de conservación, cuidado y protección de los recintos, a la luz de la reciente tragedia sucedida en el Museo Nacional de Brasil, en Río de Janeiro, cuya destrucción, prácticamente total a causa de un incendio, debe ser una llamada de atención para salvaguardar estos valiosos inmuebles y velar por su colecciones permanentes o exposiciones temporales, además de incluir la renovación de instalaciones, la revisión constante de las medidas de seguridad y protección civil, y desde luego, los seguros y la capacidad de respuesta ante siniestros que pongan en riesgo a los visitantes y las mismas instalaciones.

 

Sin duda, esta triste realidad que sufrimos junto con el pueblo brasileño debe servir para observar con mayor cuidado a nuestros museos, cuya perspectiva a la luz de los datos estadísticos ya referidos es reveladora pues obliga a valorarles de forma integral sin menospreciar los temas de seguridad y cuidado, ya que no estamos exentos de fenómenos que les pongan en peligro, como los sismos de 2017 que pusieron en evidencia la fragilidad de nuestro patrimonio cultural, sobre todo en templos y edificios históricos; por fortuna no hubo daños mayores en recintos museísticos, sin embargo, esto debe convertirse en una llamada a la acción para que todos los involucrados, la sociedad civil y los donadores privados, asuman con responsabilidad y genuina generosidad el cuidado y protección de nuestros recintos, ya que su existencia salvaguarda nuestra memoria y nos hace mejor sociedad.

 

Reflexiones finales

 

El término museo proviene de la antigüedad, cuando los lugares sagrados y de culto o que reunían características especiales, eran encomendados a la protección de alguna deidad; aquellos donde se desarrollaban actividades culturales tenían el patrocinio de Apolo, protector de las musas o deidades menores, que velaban por lo hombres y salvaguardaban lo que desde entonces se consideraba esencial; las artes y las ciencias, que nos distinguían de la barbarie y la sinrazón.

 

La casa de las musas es el museo de nuestros días. Requiere, sin embargo, una nueva visión que considere los datos estadísticos a nivel nacional, la experiencia terrible del incendio en Brasil y la apertura de nuevos recintos en lugares emblemáticos, como el recién inaugurado Museo Histórico del Palacio Nacional, para con ello; redimensionar su papel como sitios de convivencia y no sólo de contemplación, actualizar sus funciones, mejorar su administración interna, renovar sus canales de interacción y cercanía con las comunidades aledañas y lejanas mediante redes sociales, entablar nuevos diálogos entre acervos y espectadores, dotarles de vida constante para que los usuario regresen y se apropien de sus actividades.

 

Retos que aún estamos a tiempo de emprender, con el deseo compartido de pasar de un sitio de seres distantes a la auténtica alegoría de lo que el mundo antiguo esperaba de sus musas, y que deseo para todos los museos: alegría, conocimiento, utilidad y constante vitalidad.

 

Pedro Daniel García Muciño

Maestro en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de México.

Presidente fundador de la Fundación Ideas Libres A.C. (2006).

Primer Director del Instituto Municipal de Cultura y Arte de Toluca (2013).

Convencido de la importancia del arte y la cultura como motor de la sociedad.

@PedroDanielGM

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