La Europa Fortaleza

06/09/2018

Miles de personas refugiadas y migrantes que huyen de la guerra y la miseria hacia el supuesto sueño europeo, topan cada día con alambradas, muros, controles y gases lacrimógenos, de una Europa fortaleza que hace aguas también en sus principios fundacionales de solidaridad y respeto a los derechos humanos.

 

El naufragio de Europa

 

Calais, Francia, donde la policía desalojó a 6 mil personas sin alternativa de reubicación; Ceuta y Melilla, España, con continuas devoluciones en caliente y asesinas concertinas; Idomini en Grecia, que se convirtió en un inmenso e improvisado campo de refugiados, actualmente ya desmantelado; Lampedusa en Italia, con continuas pateras a la deriva, y un Mar Mediterráneo convertido en un gigantesco cementerio, son algunos de los ejemplos más sobrecogedores de esta crisis humanitaria. Una lista a la que hay que sumar la reciente urgencia del Aquarius.

 

En este sentido, el Ministro del Interior italiano y líder de la xenófoba Liga, Matteo Salvini, celebró como una victoria que la embarcación Aquarius, con 629 migrantes rescatados, pusiera rumbo a España después de la prohibición de atracar en puertos italianos y del posterior ofrecimiento de acogida por parte del nuevo gobierno español de Pedro Sánchez. Una vergonzosa decisión, la de Salvini, contraria al derecho marítimo internacional, y un loable gesto, el de Sánchez, que vuelven a poner la cuestión de la política migratoria europea en el centro del debate.

 

La emergencia del Aquarius evidencia, una vez más, la dejadez e ineficacia de los gobiernos europeos ante la crisis de refugiados. Tres años después del naufragio de Lampedusa, donde murieron 900 personas, el nefasto sistema de acogida europeo, en el que cada estado defiende sus propios intereses, sigue sin abordar decididamente la situación y deja a las personas migrantes en manos de las mafias y de los intereses electorales nacionales.

 

Así, el derecho internacional al refugio y la política migratoria europea no pueden depender de buenos gestos, hay que articular una verdadera política de acogida que tenga como eje central el respeto del derecho a la vida;  iniciar por acordar una política común y solidaria para abrir vías legales y seguras de entrada, rescatar a las personas y acogerlas dignamente. No se puede olvidar que las personas refugiadas huyen de cruentas guerras, como la de Siria, pero también del hambre, la miseria, la precariedad y las consecuencias del cambio climático; en busca de una vida digna.

 

Pongamos fin al Mare Mortum

 

La política de la Europa fortaleza de externalizar la gestión de las fronteras exteriores continúa. Al acuerdo de la UE con Turquía, de marzo de 2016, hay que sumar el pacto con las milicias libias de febrero de 2017, sin olvidar el papel de Marruecos. Un claro desplazamiento del control fronterizo a terceros países donde, como en el caso de Libia y tal como han denunciado organizaciones internacionales, se vulneran los derechos humanos más elementales con documentados casos de torturas, secuestros, detenciones arbitrarias, violaciones, e incluso subastas de migrantes como esclavos; como lo difundió la cadena CNN a través de un vídeo que en noviembre de 2017 causó un gran impacto mediático. Así mismo, el sistema de reubicación de refugiados por cuotas fracasó debido a que los estados miembros incumplieron su compromiso de acogida. España destaca a la cola de Europa con sólo 13.7 por ciento de las llegadas previstas. Un sistema que pretendía corregir, en parte, el Reglamento de Dublín, que establece que el estado miembro responsable de acoger a un solicitante de asilo es el primer país donde hayan quedado registradas sus huellas dactilares, por lo general países como Italia, Grecia o España.

 

Hace falta, por lo tanto, la creación de un sistema vinculante de reparto basado en indicadores más solidarios. No se trata de compartir una carga, sino de compartir una responsabilidad. Estas políticas migratorias de la UE y la falta de voluntad política para resolver una situación de emergencia humanitaria, son el caldo de cultivo para el auge de la extrema derecha nacionalista y racista, como en el caso de Salvini en Italia, o de Viktor Orban en Hungría, entre otros. Unas políticas europeas xenófobas que vulneran los Derechos Humanos incumpliendo la Convención de Ginebra y la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, cuyo artículo 19.1 prohíbe explícitamente las expulsiones colectivas. En el caso de Italia, el discurso ultraderechista que ha calado proviene de la sensación de abandono en cuanto a la acogida de migrantes por parte de la UE. En este sentido, el operativo de salvamento y rescate, Mare Nostrum, que el gobierno italiano articuló después de la tragedia de Lampedusa, no tuvo el apoyo de la UE y fue suspendido con todo y su éxito.

 

Cada año miles de personas mueren en el Mare Mortum en que se ha convertido el Mediterráneo. En 2015 se contabilizaron 3 mil 783 casos, para 2016 la cifra aumentó a 5 mil 143, y en 2017 fueron 3 mil 039 los náufragos ahogados, cantidades escandalosas de cuerpos rescatados, ello sin considerar los desaparecidos. A toda esta situación inmoral hay que sumar la criminalización de las organizaciones del sur que defienden el derecho de las personas a migrar, como la persecución de las ONG del norte que, solidariamente, rescatan a los migrantes; para muestra la organización catalana, Proactiva Open Arms, acusada por supuesto tráfico ilegal de personas.

 

Ni la trágica historia del niño Aylan, ni el naufragio de Lampedusa, ni la situación del Aquarius, ni los miles de muertos en el Mediterráneo; parecen suficientes para concienciar a las instituciones europeas de un imprescindible cambio de rumbo. La UE tiene que acometer urgentemente una nueva política migratoria para garantizar los derechos de las personas migrantes, en la que las obligaciones de los estados no se sustituyan por el voluntarismo de algunos gobiernos. Hay que transformar la Europa fortaleza, en la Europa acogedora y solidaria.

 

Jesús Gellida Albiol

Politólogo e investigador social

@jesusgellida / jesusgellida@hotmail.com

Máster Europeo en Trabajo y Política Social. UAB.

Máster en Cooperación al Desarrollo. UJI.

@jesusgellida / jesusgellida@hotmail.com

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