De sargazo y geopolítica

06/09/2018

La Teoría de la Relatividad Especial de Albert Einstein parte del supuesto de que la localización de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el espacio, son relativos al estado de movimiento del observador. En palabras llanas, que todo lo que es, es relativo a algo; es decir, cualquier cosa que queramos analizar debe ser frente a una referencia que tenga elementos comunes. Este análisis puede ser tan simple como decir que si no hubiera otros planetas y estrellas con los que pudiéramos comparar a la tierra, no podríamos demostrar que estamos en movimiento y que nuestro planeta gira alrededor del sol y dentro de la galaxia. O bien, puede ser tan complejo como la propia teoría lo dice, que el movimiento siempre es relativo y que el tiempo y el espacio existen en relación el uno con el otro.

La Geopolítica es muy similar a la Teoría de la Relatividad Especial; mientras esta última se centra en el movimiento en relación con el espacio y el tiempo, la primera lo hace en el poder político en relación con el espacio geográfico. A pesar de que la geopolítica ha llegado a tener una mala reputación, debido al apoyo de políticas nacionales espaciales que han apoyado o elaborado geopolíticos como Haushofer, su importancia radica en que es una de las cinco ciencias auxiliares de la política, que describe la geografía física considerada en términos de la estructura mundial y de sus estados componentes. Es decir, se refiere a aquellos aspectos de la planeación de la política extranjera que deben tener en cuenta varios factores geográficos y que pueden fundamentar la política nacional o internacional de los pueblos (Serra Rojas, Andrés 2001:539). 

 

Hago referencia tanto a la Teoría de la Relatividad General como a la Geopolítica porque, desde mi punto de vista, los políticos de nuestro país pierden noción de que todo tiene relación con un momento particular y con un contexto global. “México está en ruinas”, ¿en relación a Noruega o en relación a Siria? “En México la inflación está por los cielos”, ¿en relación a Japón o a Venezuela?

 

Dentro del nuevo poder legislativo, que ya entró en funciones, y el ejecutivo, que lo hará en diciembre; se ha intensificado un discurso, presente desde hace algunos años en el panorama político, que aísla a nuestro país de la comunidad internacional. Hemos sido testigos de cómo este tipo de ideas que comienzan a ganar espacio en los regímenes democráticos, al paso de los años se transforman en señales de autoritarismo. Son aquellos mensajes que, echando mano de la propaganda gubernamental, desencadenan odio y terminan señalando un “enemigo”[i] del Estado. Este discurso, donde se privilegia aquello que ocurre al interior de un país, puede existir únicamente si se elimina del ojo de la opinión pública todo lo que está fuera de ese lugar, es decir, su relatividad.

 

Me viene a la mente una experiencia personal que puede ilustrar mi pensar y sentir sobre el riesgo de razonamientos reduccionistas. Recientemente visité Isla Mujeres, ubicada en el Caribe mexicano. Uno de aquellos días, mientras disfrutábamos de la playa, los turistas que estábamos ahí fuimos testigos de que el sargazo llegó para apoderarse del pedazo de mar que tan sólo unos minutos antes disfrutábamos tan tranquilamente. Al ver aquel suceso, dos turistas, una italiana de nombre Isabela y otro americano; comenzaron a organizarnos a todos, al cabo de hora y media éramos aproximadamente 40 personas, entre niños y adultos, sacando el sargazo del mar con cuanto utensilio pudimos encontrar; cajas de fruta de plástico, rastrillos de dientes, inflables y con los propios brazos. Supe el nombre de Isabela cuando después de una mañana de arduo trabajo, mi esposo y yo nos haríamos buenos amigos de ella y su pareja, Cristian; del americano, no conocí su nombre pero puedo decir que era agricultor por la forma en la que cavó un hoyo en la arena.

 

Cuando estábamos a media faena vi a uno de los meseros del hotel tomar un video mientras decía; “aquí los turistas están sacando el sargazo, mientras que papá gobierno ni sus luces”, he de aclarar que mientras los turistas sacábamos el sargazo del mar, el personal del hotel cavaba los hoyos en la arena donde más tarde depositaríamos el alga recuperada del mar. Al escuchar a este hombre me pregunté: qué se supone que puede hacer el Ayuntamiento de Isla Mujeres, ante un fenómeno natural, repito, fenómeno natural, que se origina a miles de kilómetros de sus playas y que se debe, entre otras causas y según comentarios de la comunidad científica, al aumento de la temperatura del mar provocado por el cambio climático que, según Donald Trump, no existe.

 

Quizá el Ayuntamiento de Isla Mujeres puede establecer un programa público de atención de emergencia ante esta situación, pero ese esfuerzo estará dirigido a las consecuencias y no a la causa del problema, pues en realidad nada puede hacer para resolverlo.

 

Volviendo a la Teoría de la Relatividad y a los principios de la Geopolítica, este contexto ilustra que somos parte de un todo; Isla Mujeres pertenece a uno de los once municipios de Quintana Roo, y éste es uno de los treinta y dos estados del país; de igual manera, México es uno de los ciento noventa y tres países que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce, sin contar al Vaticano y a Palestina.

 

Es así como vemos crecer el problema del sargazo no sólo dentro del territorio mexicano, sino como un desastre natural que ha alcanzado tal magnitud, que además de azotar las playas de todo el Caribe, ha llegado incluso a África Occidental, donde se ha acumulado en las playas de Sierra Leona y Ghana; hechos que urgen la acción inmediata de los gobiernos en la búsqueda de soluciones o acciones que mitiguen su propagación.

 

De aquí la gran relevancia de la geopolítica al estar siempre presente en la agenda mediática de nuestro país y del mundo. Por ello, la importancia de nunca perder de vista dónde estamos ubicados, qué aliados necesitamos y el papel que nuestro país desempeña dentro de la comunidad internacional; y cómo las decisiones que se toman impactan no sólo el diseño de las políticas internas sino también para la configuración de nuestros sistemas legal y económico.

 

 

 

Guadalupe Yamin Rocha

Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Iberoamericana. Maestra y Doctora en Cooperación al Desarrollo por la Universidad Jaime I de Castellón.

Directora de la revista Pensamiento Libre, presidenta de la Fundación Pensamiento Libre A.C., Consejera Ciudadana de Seguridad Pública del Estado de México, empresaria y sleep coach en proceso de certificación.  

yamin@revistapensamientolibre.com, @lupitayamin, www.guadalupeyamin.com

 

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