Hábitos de sueño saludables y trastornos de conducta de niños en edad preescolar: ámbito de oportunidad en las políticas de prevención social de la violencia y la delincuencia

10/07/2018

El sueño, la vigilia y la alimentación son las necesidades básicas de los niños y niñas. Establecer un horario de vida desde que nuestros hijos son bebés incide en la configuración de sus habilidades perceptivas, motrices, cognitivas, lingüísticas y sociales, favoreciendo así el éxito escolar.

 Mi esposo y yo solemos ir al cine por las noches, una vez que nuestro hijo está dormido. No deja de sorprenderme la gran cantidad de bebés, niños y niñas que vemos a altas horas de la noche en los centros comerciales. Muchos de ellos ya dormidos en brazos de los padres o en las carriolas. Cuando los bebés llegan a nuestras vidas les dan un giro de 360 grados o más (si existieran más). Por ello, a los nuevos padres y madres nos resulta muy complicado aceptar que su ritmo biológico sea completamente distinto al nuestro y que sus necesidades básicas, como el sueño, no estén alineadas a nuestros horarios de adultos. Decirle a unos nuevos padres que deben acostar a su bebé entre 6 y 8 pm siempre es un reto, pues la mayoría se rehúsan a hacerlo, poniendo en riesgo la salud de sus hijos sin saberlo.

 

La Dra. Mayra Ojeda del Valle, en su artículo El sueño en edad preescolar y su repercusión en el desarrollo, la conducta y el aprendizaje, destaca que el sueño tiene una gran influencia sobre el desarrollo y la conducta infantil y que, por ello, es conveniente insistir en los aspectos preventivos que puedan darse desde los ámbitos familiar, escolar y comunitario, teniendo en cuenta que los problemas de sueño trascienden a etapas posteriores de la vida. Y es que un porcentaje elevado de los niños con dificultad para dormir, cuando son mayores, presentan trastornos conductuales significativos.

 

En su artículo revela que los resultados de una investigación realizada en Cuba sobre los factores de riesgo vinculados a la salud y el aprendizaje en niños de edad preescolar fueron:

  1. El 56,8 % dedicó, como promedio al sueño nocturno, menos horas de las recomendadas para la edad.

  2. 12,5 % de los niños tuvo antecedentes de retardo en el desarrollo psicomotor.

  3. 12,6 % presentó retardo del habla según refirieron sus padres.

  4. 5,9 % presentó retardo del desarrollo psicomotor en alguna de las áreas exploradas, sobre todo en el área motora y del lenguaje, y en menor grado, en el área de la socialización.

  5. 69,8 % de niños que excedieron las horas recomendadas frente al televisor o dedicadas a los videojuegos.

Clínicamente las alteraciones del comportamiento en niños con problemas relacionados con el sueño se manifiestan de la siguiente manera:

  • Agresión a personas o animales.

  • Destrucción de objetos.

  • Escasa empatía o preocupación por otras personas.

  • Falta de responsabilidad por la propia conducta.

  • El niño miente, desconoce las reglas y puede ser abiertamente desafiante.

  • Exagerada hiperactividad, inatención, irritabilidad, impulsividad.

  • Otras conductas agresivas.

 

Patricia Masalán, Julia Sequeida y Marcela Ortiz, en su artículo Sueño en escolares y adolescentes, su importancia y promoción a través de programas educativos, resumen que los trastornos del sueño en los niños tienen los siguientes efectos:

  1. De comportamiento: labilidad emocional, agresividad, irritabilidad y baja tolerancia a la frustración.

  2. Problemas sistémicos: obesidad, alteraciones del sistema inmune, enfermedades cardiovasculares y alteraciones del crecimiento.

  3. De cognición: bajo rendimiento escolar, deserción, ausentismo, alteraciones de la memoria y trastornos del aprendizaje.

 

Afirman que los efectos de los trastornos del sueño en niños deterioran su calidad de vida a nivel personal, familiar, social y académica.  

 

A manera de conclusión

Si la falta de hábitos de sueño saludables en niños en edad preescolar ha demostrado ser un factor de riesgo en el posterior desarrollo de conductas violentas y agresivas, ¿por qué no se considera la promoción del sueño saludable en las políticas públicas de prevención social de la violencia y la delincuencia?

 

Además, estoy segura de que si estudiáramos cómo afecta la falta de sueño de los padres encontraríamos, entre otros aspectos, que:

  1. Impacta negativamente en la productividad.

  2. Aumenta el riesgo de depresión de alguno de los padres, principalmente de la madre en el posparto.

  3. Provoca irritabilidad en los padres y poca tolerancia de éstos hacia los hijos, lo que se convierte en un factor de riesgo para la violencia intrafamiliar.

 

Abordar el sueño saludable desde las políticas públicas es un asunto urgente y que no debería posponerse. La familia es la base de la sociedad, pero desde hace muchos años ha dejado de ser el centro de las políticas públicas. Repensemos los horarios laborales tanto en la iniciativa privada como el sector público, el rol de las guarderías en los horarios saludables de siestas de los niños y niñas y, la falta de información que tienen los padres acerca de los hábitos de sueños saludables.

 

Guadalupe Yamin Rocha

Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Iberoamericana. Maestra y Doctora en Cooperación al Desarrollo por la Universidad Jaime I de Castellón.

Directora de la revista Pensamiento Libre, presidenta de la Fundación Pensamiento Libre A.C., Consejera Ciudadana de Seguridad Pública del Estado de México, empresaria y sleep coach en proceso de certificación.  

yamin@revistapensamientolibre.com, @lupitayamin, www.guadalupeyamin.com

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