La elección de 2018 y el País de Nunca Jamás

El proceso electoral de 2018 es el más grande en la historia moderna de México, al estar en juego 1 Presidencia de la Republica, 128 Senadores (64 de Mayoría Relativa, 32 de Representación Proporcional y 32 de Primera Minoría), 500 Diputados Federales (300 de Mayoría Relativa y 200 de Representación Proporcional), 8 Gobernadores, 1 Jefe de Gobierno, 972 Diputados Locales (585 de Mayoría Relativa y 387 de Representación Proporcional, mil 586 Ayuntamientos (que incluyen Presidentes Municipales, Síndicos y Regidores tanto de Mayoría como de Representación Proporcional), 24 Juntas Municipales (para el Estado de Campeche), 16 Alcaldías y 160 Concejales (96 de Mayoría Relativa y 64 de Representación Proporcional) siendo éstos últimos dos cargos para el conformación política interior de la Ciudad de México.

 

Con todo ello en juego, las 32 entidades estarán en campaña. Salvo Nayarit y Baja California que no eligen ningún cargo local, el elector del resto del país tendrá en su poder como mínimo 4 boletas electorales, y en algunos casos, llegará hasta 6.

 

 

La complejidad de una elección como ésta, es proporcional a la lucha política que los diferentes partidos políticos y candidatos habrán de librar en la búsqueda por obtener la mayoría e implementar como políticas públicas, lo establecido en sus respectivos planes y programas de acción.

 

Por ello, tanto en lo discursivo como en las alianzas electorales y algunas de las postulaciones que se presentan con el elector, tal parece que México es el País de “Nunca Jamás”, en un doble sentido positivo y negativo.

 

El País de Nunca Jamás: en negativo

 

Nunca jamás, se tiene registro de una elección presidencial, en la cual la calificación del mandatario saliente se encontrara tan disminuida, siendo aprobado apenas por 2 de cada 10 mexicanos. Lo anterior significa que el partido que representa dicha autoridad, vivirá un “referéndum” respecto a la calificación del Gobierno en turno, lo que impactará directamente en los candidatos del mismo, afectándolos directamente como un factor externo ajeno a sus cualidades y condiciones propias.

 

Nunca jamás, la formación de alianzas electorales había sumado a opciones tan antagónicas, lo que puede resultar en gobiernos debilitados si no logran trascender a figuras como el Gobierno de Coalición, que luce complicado. La suma del Partido Acción Nacional (PAN), Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), logran atraer a personas apolíticas, pero debilitan ambos institutos en la participación de sus militantes, lo que tendrá sin duda un costo político.

 

Por otra parte, la conformación de la Alianza MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional) con PES (Partido Encuentro Social) y el Partido del Trabajo (PT), establece la colaboración de dos partidos de izquierda con uno de extrema derecha, donde los puntos en común respecto a la definición de planes de gobierno, hacen incluso mayores las diferencias.

 

Nunca jamás como en ésta elección, la popularidad personal de los candidatos se enfrenta con la capacidad y especialización técnica de varios de ellos. Como en pocos procesos electorales previos, la aparición de personalidades públicas reconocidas en campos ajenos a la actividad política (deportistas, periodistas, artistas, entre otros), ahora como candidatos a cargos de elección popular, incrementa exponencialmente el acceso a cargos de poder público de personas con pocos o nulos conocimientos de administración pública; por lo anterior, en caso de ganar algunos de ellos, ralentizará el actuar de los gobiernos en turno. Es normal, que la curva de aprendizaje de quienes ocupen una posición de gobierno sin conocimientos técnicos -en el mejor de los casos-, hará que cuando menos el siguiente año posterior a la elección, sirva para comprender la complejidad del ejercicio del poder público, lo que se refleje en deficiencias del quehacer público y posiblemente, en irritación social.

 

El País de Nunca Jamás: en positivo

 

Como nunca jamás en la historia del país, la paridad de género alcanza su variante horizontal y vertical, ampliando la participación política de las mujeres por mandato de Ley[i]. Es la primera ocasión, donde la totalidad de los cargos deben ser distribuidos de manera igualitaria entre hombres y mujeres, lo que hasta hoy garantiza la mayor participación política de la mujer en procesos electorales y que puede derivar también, en la mayor concentración de cargos públicos de elección popular en manos de líderes mujeres.

 

Como nunca en la historia del País, la participación de candidatos ciudadanos sin partido abre nuevas opciones políticas a los mexicanos, quienes además de los candidatos emanados de institutos políticos, ahora contarán con la posibilidad de votar por “independientes” como una evolución democrática que favorece el ejercicio del derecho a votar y ser votado, consagrado en la Constitución.

 

Como nunca jamás en la historia del país, cualquiera de los candidatos que compite por la Presidencia de la República tiene posibilidades reales de ganar la elección. Por lo anterior, en la medida que las campañas políticas presenten la mejor argumentación, propuestas y organización, así como el respeto a los principios electorales como forma de conducción en el proceso democrático, permitirá incrementar la confianza en las instituciones públicas electorales, disminuyendo el riesgo a la transición democrática, como uno de los componentes de la madurez política de un sistema. Por lo anterior, vencer el miedo a los cambios políticos, también avanzará en mitigar los riesgos económicos y sociales que sistemas poco confiables, presentan.

 

Finalmente, como nunca jamás, los ciudadanos estamos ante la oportunidad de escribir con el voto, el futuro de nuestro país. Tenemos certeza de que los participantes reúnen los requisitos legales. Contamos con el acompañamiento ciudadano y de observadores internacionales en cada una de las etapas del proceso. El principio de máxima publicidad en materia electoral, hace visibles las sesiones, argumentaciones y discusiones en el seno del Instituto Nacional Electoral y su Consejo. La intervención del Poder Judicial a través del Tribunal especializado, brinda certeza del cumplimiento a las leyes y el debido proceso.

 

Éste país de los nunca jamás es México: lleno de contrastes, de divergencias y de retos; pero también con oportunidades, convergencias y alternativas que nos permiten creer firmemente que el paso para convertirnos en el país de los siempre y ahora, se encuentra al alcance de nuestra mano.

 

En el sufragio responsable, informado y consciente, inicio ese camino.

 

 

 

Julio César Medina Ruíz

Master en Desarrollo Estratégico y Gestión de la Innovación por la Universidad Autónoma de Barcelona (España).

Director General de Ser Electo Consultores S.C.

serelecto@gmail.com, @JulioMedina

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