A un paso de un destino común. Elecciones 2018: las más grandes en la historia

El 1 de julio de este año podrán ejercer su derecho a votar los más de 89 millones de mexicanos que cuentan con su credencial de elector, habrá elecciones concurrentes en 30 de las 32 entidades federativas, no es una contienda más, representa por sí misma un paso importante hacia el destino de nuestra nación.

 

Por vez primera, existen ingredientes que harán que la elección 2018 sea histórica, no solamente en el país, también lo será en nuestra patria chica, en virtud de las nuevas reglas que las reformas recientes plantean, destacando de manera muy particular la elección consecutiva.

 

 

 

La participación de candidatos que también por primera ocasión unen fuerzas entre partidos con ideologías claramente opuestas para contender, es otro ingrediente que vuelve interesante el proceso, de igual manera será inédito el que las boletas contengan candidatos independientes a la Presidencia de la República, por múltiples condiciones será una elección sin precedentes pero con grandes repercusiones políticas y sociales.

 

Pero la expectativa no solamente se da al interior, México representa en este contexto momentos de incertidumbre y tensión económica para la toma de decisiones de los inversionistas internacionales globales, el arribo de quien será el nuevo presidente de todos los mexicanos puede producir efectos que impactarán de forma muy sensible el desarrollo y la competitividad.

 

Somos privilegiados por ser parte protagónica de un pasaje histórico de la vida democrática de nuestro país, a todos nos corresponde actuar con plena responsabilidad, asumir nuestras decisiones, contar con la visión necesaria para poder armonizar lo que anhelamos. Debemos analizar el perfil de los candidatos, analizar quién se apega más a las características del líder que necesita una nación como México, un país que se encuentra en el camino de una consolidación democrática, que busca estabilidad económica y ha sobrevivido a los embates de los fenómenos globales en este renglón, una nación que tiene como pocas una capacidad resiliente, que se levanta de tragedias como la de los recientes sismos. Pero por desgracia, también una nación polarizada y dividida por una errónea percepción de las ideas a través de las redes sociales, vivimos quizás uno de los más altos índices de intolerancia hacia quienes no piensan igual, el rechazo y hasta la violencia sistemática en contra de quienes apoyan, divulgan o impulsan partidos, candidatos e ideas que contrastan. Es por ello que el proceso 2018 cuenta con ingredientes que nunca se habían presentado.

 

Tu decisión y la mía le darán rostro y rumbo a México, pero más allá de un resultado electoral, independientemente de quién vaya a despachar desde la presidencia de la república, algo te ruego podamos tener claro.

 

Si bien es cierto que las políticas públicas que pueda impulsar el gobierno, resultan desde luego un factor muy importante en la construcción de una sociedad más justa, también lo es que nuestra realidad individual no depende directamente de éstas. Quienes pudieran pensar que con un cambio, cualquiera que este sea, en quien dirige los destinos de México, cambiará de igual forma su condición personal, temo que equivocan su visión. Para transformar a México debemos ir más allá de ejercer con absoluta libertad nuestro derecho al sufragio, el primero de julio vamos a elegir presidente de la República, senadores, diputados federales, y, en un mayor número de entidades, ayuntamientos y congresos locales, pero la mayor elección a la que estamos llamados es a consolidar el único cambio posible que existe, que es el cambio personal.

 

Nos gustaría tener un presidente ejemplar, una cámara alta que sea modelo de diálogo parlamentario, un congreso federal dispuesto a trabajar única y exclusivamente por el bien de México, construyendo acuerdos y superando diferencias, gobernadores que puedan lograr visiones regionales, alcaldes y ayuntamientos cercanos y responsables con su tierra. Nuestros anhelos y ambiciones son sumamente elevados, nuestras aspiraciones son altas porque estamos convencidos de que merecemos todos un México mejor.

 

Pero México también merece una mejor sociedad, a nuestra patria le urgen también ciudadanos ejemplares, personas que hagan la diferencia desde su metro cuadrado de responsabilidad, seres humanos con un alto espíritu solidario, vecinos dispuestos a respetar una sana convivencia, padres de familia que se amen y amen a sus hijos para consolidar hogares sólidos y estables, hombres que respeten a las mujeres y mujeres que tengan una autoestima a la altura de sus sueños, empresarios honestos y trabajadores comprometidos. En suma, México te necesita resuelto a transformar la realidad de las siguientes generaciones, dándoles a nuestros niños la certeza de que pueden tener un mejor futuro.

 

Sobre todo en nuestros días, que vemos en un contexto internacional donde hay naciones que ven con profundo dolor cancelar el futuro de sus niños, donde la destrucción y la muerte son el día a día.

 

No podemos seguir sembrando odio y rencor entre mexicanos, respetemos en forma absoluta la libertad de pensar diferente, la libertad de expresar tu verdad sin lastimar a nadie, la libertad de elegir, seamos el cambio que tanto deseamos ver.

 

Estamos a un paso de nuestro destino, como siempre se ha manifestado en discursos, hay tiempos de competir y tiempos de coincidir, hagamos de este proceso una fiesta democrática, fomentemos la paz social y seamos puntuales a la cita histórica que el destino nos ha convocado.

 

Felipe Pérez Gallardo Tenorio

Conferencista e Instructor, Coach Certificado con estudios en Antropología Social y Desarrollo Humano.

sumarpormexico@hotmail.com

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