Los efectos nocivos de la falta de sueño

10/03/2018

 

 

Todos hemos experimentado alguna vez el desvelo. Quedarse despierto hasta altas horas de la madrugada ya sea por placer o por trabajo. Generalmente nos quedamos despiertos más horas de las que estamos acostumbrados y al día siguiente nos sentimos cansados y con sueño, nada que un par de tazas de café no ayuden a que terminemos el día. Después de dormir adecuadamente varias horas nos recuperamos para volver al ritmo normal. 

 

Si nos quedamos despiertos durante toda la noche y no dormimos ni un minuto, puede que nuestro cuerpo requiera de incluso tres o cuatro días para regresar a sentirse del todo normal. El verdadero problema se presenta cuando no dormir se vuelve algo constante y crónico. La deprivación de sueño, término que utilizamos para referirnos a la supresión del dormir, es ahora considerada una enfermedad con importantes afecciones a la salud.

 

Hace algunas décadas se impuso la “moda” de que no dormir era algo positivo. Al tener menos horas de sueño habría más horas para realizar actividades “productivas”. Se cuenta que Margaret Tacher decía dormir muy poco porque tenía otras prioridades como dirigir uno de los países más importantes del mundo. Conforme ha pasado el tiempo, los científicos han hecho estudios en individuos con una deprivación de sueño importante. Generalmente, al pensar en una persona que no duerma mucho por el trabajo se piensa en los médicos, enfermeras o veladores, pero los estudios más importantes y de donde hemos aprendido más acerca de los efectos patológicos de no dormir es en los militares. Aunque no lo pensamos, los agentes de los servicios militares y navales se enfrentan a largas horas de guardias, en las que deben permanecer despiertos y continuar al día siguiente con labores rutinarias.

 

En Estados Unidos desde el 2001, aumentó la conciencia acerca de los efectos perjudiciales de no dormir, debido al incremento en las demandas por parte de los militares. A partir de entonces se han hecho grandes estudios que no sólo han demostrado que la deprivación de sueño aumenta el riesgo de padecer muchas enfermedades, sino que además los militares que regresan a sus hogares después de pasar mucho tiempo en zonas de desastres o guerra con una deprivación de sueño crónica, tienen mayores problemas de adaptabilidad a la vida cotidiana. Es decir, no dormir afecta tanto el físico como la mente. 

 

Gracias a los estudios observacionales que se han hecho en los militares ahora puedo escribir acerca de los efectos nocivos de la deprivación de sueño. Empecemos por hablar de lo peor que podría pasar al no dormir. Se dice que no dormir puede matar a un humano más rápido que no beber agua. Esto es relativamente cierto aunque no podemos confirmarlo, ya que por motivos bioéticos nunca se ha hecho un experimento en humanos que compruebe esta teoría. Pero se ha comprobado que la deprivación de sueño es fatal en animales. En 1898 los científicos italianos, Lamberto Daddy y Giulio Tarozzi, mantuvieron a varios perros despiertos durante más de 5 días. Todos los perros murieron entre 9 a 17 días posteriores al experimento. Esto mismo se ha replicado en ratas con resultados muy similares y aunque no se entiende por completo la razón por la que los sujetos en estudio fallecieron, queda muy claro que es completamente dañino para la vida. 

 

Si bien nadie se va a quedar despierto durante más de 72 horas, ni siquiera los militares o los médicos que estamos de guardia, y no corremos riesgo de muerte inminente; no dormir más de 4 a 6 horas diarias de forma regular conlleva muchos problemas de salud. En la parte cognitiva se ha demostrado que conforme pasan los años, las personas que no duermen lo suficiente, pueden tener deterioro en la memoria, cambios en el humor, aumento de la irritabilidad y en casos extremos, pueden presentarse cuadros de psicosis con alucinaciones de diversos tipos. El rendimiento cognitivo disminuye y con él, también el rendimiento laboral, así como el proceso de aprendizaje de nuevas habilidades. 

 

Algunos expertos incluso comparan la deprivación de sueño con el trastorno por déficit de atención, que dificulta la concentración en una sola tarea por varios minutos; y no sólo en el aspecto laboral, pues se ha demostrado que no dormir de forma crónica provoca problemas para mantener relaciones interpersonales adecuadas. Así mismo, la deprivación de sueño está ligada directamente a otras enfermedades psiquiátricas como depresión y ansiedad. Estos padecimientos se vuelven muy difíciles de tratar en personas que duermen poco ya que los tratamientos son poco efectivos y hay un grado muy elevado de recurrencia. 

 

Pero como ya mencioné, no sólo es la mente lo que se afecta. Los estudios en militares han demostrado que no mantener los requerimientos básicos de sueño por varios meses, aumentan el riesgo cardiovascular, es decir, hay más probabilidades de tener un infarto al corazón a menor edad. De igual manera se ha establecido una relación muy clara entre la deprivación crónica de sueño con enfermedades como hipertensión arterial, diabetes, obesidad y apnea obstructiva del sueño. Así mismo, el sistema inmune de las personas que no duermen lo suficiente se ve mermado y contraen más enfermedades infecciosas, sobre todo infecciones de vías respiratorias, aunque pueden ser de cualquier tipo, como gastroenteritis.

 

Si tomamos en cuenta que se tiene mayor riesgo de padecer enfermedades crónico degenerativas como la hipertensión arterial o la diabetes, aunado a infecciones ya sea leves o de mayor gravedad; se puede explicar por qué las personas que duermen poco viven menos. Faltan estudios con mayor seguimiento para poder determinar exactamente qué tanto disminuye la expectativa de vida al no dormir adecuadamente.

 

En Estados Unidos se han creado programas y políticas relacionadas con la mejora de las condiciones en las que laboran los militares, de tal forma que se cuide la salud de los reclutas a corto y largo plazo. En México las reformas laborales y regulaciones con respecto a los trabajos que involucran deprivación de sueño para los empleados están lejos de ser adecuadas. Pero sólo estando con tener consciencia del problema y al entender las consecuencias, es que se puede llegar a una solución.

 

Edgar Núñez García

Médico general por la ULSA

Cirujano general; Hospital Ángeles, Clínica Londres

@edgaroypunto 

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