Los muchos caminos hacia la espiritualidad

06/11/2017

 

La espiritualidad es una de las sensaciones más plenas del ser humano, nos da la sensación de estar conectados con algo más grande que nosotros mismos, y en esa conexión podemos encontrar el sentido de la vida. Por la importancia existencial de la espiritualidad, Jeffrey Anderson, de la Universidad de Utah, fundó en 2014, el proyecto del “Cerebro religioso”, su objetivo es entender cómo funciona el cerebro durante la espiritualidad y las creencias religiosas. En su primer trabajo (Ferguson et al., 2016), exploró la actividad cerebral de diecinueve mormones mientras experimentaban una euforia religiosa llamada "Sentir al Espíritu". Además de sentimientos de paz, los participantes reportaron sentir calor e incluso algunos lloraron. El principal resultado fue la actividad del núcleo acumbens, que participa en el procesamiento de recompensas como la música, las drogas y el amor: esto es congruente con los sentimientos placenteros que los participantes experimentaron al sentir al Espíritu. ¿Las personas religiosas son mejores samaritanos?, hay estudios que muestran que las personas religiosas hacen menos trampas y son más altruistas, pero sólo cuando están en contextos religiosos, o cuando se les mencionan ideas relacionadas a Dios (Norenzaya & Shariff, 2008). La hipótesis es que las personas están interesadas en mantener su reputación ante Dios.

 

Ahora volvamos a la espiritualidad, que, aunque puede incorporar aspectos religiosos, es un concepto más amplio. Se ha encontrado que las personas religiosas experimentan más experiencias espirituales diarias (EED), en comparación a las personas no religiosas, es posible que la religión sea un entrenamiento para identificar y fomentar estas experiencias. Además, altos puntajes en la escala de EED, se relacionaron con mayor optimismo, soporte social percibido y una mayor calidad de vida en general; y con un menor consumo de alcohol y menos sentimientos de ansiedad, depresión y estrés. Puede ser que sentir una conexión espiritual, ofrezca una fuente adicional de soporte social y enriquezca nuestros lazos sociales. Estos resultados nos hacen pensar en la forma en que las EED pueden contribuir a mejorar nuestra vida (Underwood & Teresi, 2002).

 

La espiritualidad también mejora los efectos de la meditación. Después de dos semanas de entrenamiento en meditación espiritual, los participantes sintieron menos ansiedad y un mejor estado de ánimo, y soportaban casi el doble de tiempo una experiencia dolorosa, en comparación a aquellos que fueron entrenados en meditación sin espiritualidad y relajación, (Wachholtz & Pargament, 2005). Los investigadores creen que el interpretar la vida cotidiana desde una perspectiva espiritual mejora la salud psicológica y permite afrontar mejor el dolor físico.

 

Dado que la espiritualidad es un estado cerebral, puede ser evocado incluso exógenamente, como con las drogas psicodélicas. En un estudio, 36 participantes recibieron; en una sesión, psilocibina, el principal componente de los hongos psicodélicos; y en otra, Ritalin como placebo; 22 participantes reportaron sentir una experiencia espiritual después de consumir psilocibina, sólo 4 después del Ritalin; para once de ellos fue la experiencia espiritual más significativa de sus vidas (Griffiths et al., 2006). Aunque los efectos de la psilocibina no son sólo positivos, más del 20 por ciento de los participantes experimentaron sentimientos negativos, como ansiedad. Los autores concluyeron que, bajo las condiciones adecuadas, la psilocibina tiene el potencial de general experiencias espirituales significativas. A veces las drogas psicodélicas son vistas como atajos hacia la espiritualidad, pero como uno de los autores expresó: "Hay una gran diferencia entre tener una experiencia espiritual y una vida espiritual". Sin embargo, también hay veces en las que ya no tenemos tiempo, como en el caso de una enfermedad terminal. En un estudio, a doce pacientes con cáncer terminal tomaron psilocibina en una sesión y placebo en otra. Meses después de la ingesta de psilocibina, los pacientes reportaron sentir menos ansiedad ante su inminente muerte y mejor humor (Grob et al., 2011).

 

Ya sea que estemos pasando por una situación extrema, o en la vida cotidiana, el sentido de conexión que nos da la espiritualidad puede llevarnos a tener una vida, o una muerte más plena. Antes pensaba que por no pertenecer a una religión, nunca sentiría una experiencia espiritual. En mi caso, fue gracias al LSD que sentí una conexión con el mundo. Y definitivamente ha sido de las mejores experiencias de mi vida.

 

Laura V. Cuaya Retana

Maestra en Ciencias por el Instituto de Neurobiología, UNAM.

Estudiante de Doctorado en Ciencias Biomédicas.

lcuaya@inb.unam.mx

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