Proceso Autónoma de Aprendizaje

01/09/2017

En el marco del Modelo Educativo 2016, se hace necesario cuestionar, desde las instituciones educativas y desde el panorama de los docentes: cuánto han cambiado las prácticas docentes a través de las reformas que se han dado en nuestro país, en qué medida se han superado los problemas de rezago educativo, y de qué forma los cambios tecnológicos y sociales se ven reflejados en la construcción de aprendizaje en la Educación Básica. Estos cuestionamientos, a raíz de observar, cómo en el cotidiano de algunas escuelas, las prácticas se mantienen en el tradicionalismo; Julián De Zubiria menciona que la educación tradicional aún es el sistema generalizado y dominante en las escuelas del mundo, queda olvidado el constructivismo, el trabajo por proyectos, y propicia pocas expectativas de vislumbrar un futuro prometedor respecto al humanismo o al aprendizaje autónomo.

 Si entendemos este último, cómo la posibilidad de permitir a los alumnos, desarrollar la capacidad de atreverse a pensar, aprender a aprender y tener, de forma individual, la posibilidad de construir conocimientos. De esta forma, este proceso faculta a los sujetos para actuar con determinación y alcanzar sus metas, el proceso autónomo es la suma de atreverse a pensar y actuar en libertad.

 

Por su parte, el modelo educativo 2016 expone que los “principales desafíos en el diseño del currículo son: a): integrar tres fuentes esenciales, la filosofía de la educación, que orienta al sistema educativo nacional a partir de principios y valores fundamentales; b): el logro de capacidades que respondan al momento histórico que viven los educandos; c): la incorporación de los avances que se han producido en el campo del desarrollo cognitivo, la inteligencia y el aprendizaje”, lo que lleva a replantear la educación desde un cambio de la imagen que los docentes tienen sobre los estudiantes “generación Z”, personas que nacieron y crecen en un momento histórico totalmente diferente al de un profesor con más de 20 años de servicio.

 

Ello implica, generar las situaciones apropiadas que permitan a los alumnos apropiarse del conocimiento y desarrollar sus capacidades cognitivas, pero también, que les abra la posibilidad de desplegarlas de manera potencial.

 

De esta forma, la sociedad actual, del conocimiento, requiere construir procesos de formación poco rutinarios y lineales, “más que la cantidad de conocimiento adquirido, lo verdaderamente importante, es la calidad del conocimiento y el entendimiento, la forma en cómo se adquiere y utiliza, así como las maneras en cómo posibilita al hombre para su aplicación en los diferentes campos de la ciencia”.

 

En este sentido, es necesario que la educación y el proceso de enseñanza-aprendizaje, busquen la transformación y eviten quedarse en el acto de depositar o transmitir conocimientos a los alumnos como seres pasivos, y se convierta en un acto de proximidad docente/alumno, en relación dialógica para construir conocimiento.

 

Lo dicho anteriormente plantea la necesidad de que el proceso autónomo de aprendizaje sea la posibilidad de una nueva forma de educación, a través de la cual, se desarrollen alumnos capaces de tomar decisiones, de construir conocimiento, de ejercer su responsabilidad y manejo de criterios de evaluación, para sus habilidades y actitudes.

 

Esto devela la necesidad de organizar experiencias de aprendizaje que acerquen a los alumnos a la ejecución y práctica de las acciones mencionadas, con ello los sujetos desarrollarán las siguientes capacidades:

 

1. Establecer contacto por sí mismos con cosas e ideas

2. Comprender por sí mismos fenómenos, hechos, textos y acontecimientos

3. Planear por sí mismo acciones y solucionar problemas

4. Ejercitar actividades por sí mismos, manejar información, organizarla, diferenciarla y aprenderla

5. Mantener por sí mismos la motivación para la actividad y el aprendizaje.

 

 

Por ello, las acciones que se lleven a cabo en el aula son fundamentales para el desarrollo de estas capacidades, y tenderán a plantear la perfectibilidad de los sujetos. El proceso autónomo de aprendizaje permitirá extender las alas de los alumnos como sujetos investigadores, imaginativos, críticos, reflexivos, trascendentes y autónomos, pero también, para formar en la libertad, es preciso que el docente se atreva a ser libre, dejar las cadenas que lo atan, la rutina y el tradicionalismo, y se reconozca diferente, para entonces, comenzar a transformar lo establecido.

 

Quizá el modelo educativo sea el marco perfecto para cambiar lo dado, para buscar un espacio de posibilidades en el que se de a los niños y adolescentes, la oportunidad de ver la escuela y la educación como un espacio de crecimiento, construcción, libertad, autonomía y aprendizaje.

 

Martha Flores Guadarrama

Maestra en Educación Primaria.

Secretaria Escolar de la Escuela Primaria Profr. Fernando Aguilar Vilchis de Toluca.

capullomartha@hotmail.com

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