Nuevas formas de aprendizaje en Medicina

01/09/2017

La práctica de la cirugía es tan antigua como el hombre mismo, y de igual manera su enseñanza y aprendizaje. En un inicio esto se hacía de forma verbal, los curanderos o quienes más sabían del asunto, pasaban su conocimiento a otro sólo con pláticas y demostraciones. Esto cambió un poco con la incursión de la escritura, en Egipto se escribieron los primeros tratados de medicina y de cirugía que se conservan hasta la fecha. Pero, a pesar que desde entonces ya se escribía lo poco o mucho que se conocía, la enseñanza no dejó de ser informal, empírica y con pocos sustentos. Fue hace 40 años cuando la enseñanza de la cirugía adquirió un carácter más formal, las escuelas de medicina y cirugía impartirían cursos para que los estudiantes practicaran lo aprendido.

 

 

El problema real que desde entonces se ha presentado, es que la enseñanza de la medicina y de la cirugía, específicamente, conlleva una cuestión manual para la que son necesarias ciertas habilidades y destrezas, que para dominarlas requieren práctica, mucha práctica, de lo contrario los resultados no son tan buenos o favorables. Pero, cómo tomar a un ser humano como escenario de ensayo. Cualquier persona a la que se le pregunte si se dejaría operar por un estudiante, que aunque sabe la teoría, nunca ha hecho una cirugía en un humano vivo; definitivamente respondería que no. En general, si necesitamos ser sometidos a una cirugía, buscamos que el cirujano sea alguien con mucha experiencia, práctica y conocimiento. Pero, ¿cómo se puede generar experiencia si no se puede practicar?, ¿cómo se generan habilidades quirúrgicas sin practicar en humanos vivos?

 

Hace cientos de años se iniciaron los programas de entrenamiento con cadáveres, o cirugías en animales vivos, pero eso esto está lejos de ser la realidad; un cadáver no sangra, una hemorragia es una cuestión muy importante a cuidar durante una cirugía; los animales, por otro lado, tienen tamaño y anatomía diferente a la nuestra. Aún así, esto se hace actualmente y es una parte importante de la enseñanza quirúrgica. Pero el aprendizaje del quehacer médico y de la cirugía no se ha quedado ahí, afortunadamente ha avanzado con nuevas técnicas pedagógicas, para que el beneficio final se vea reflejado en una mejor atención de los pacientes.

 

Entre las cuestiones que más han cambiado el aprendizaje práctico de la medicina y la cirugía, hay dos puntos muy importantes, que voy a abordar en este artículo. En primera instancia está la evaluación con base en competencias, un modelo donde el alumno debe demostrar que conoce ciertos puntos teóricos, y que realiza varios puntos prácticos de forma correcta y ordenada.

 

De los programas más avanzados y con más experiencia en este campo son los desarrollados por la Asociación Americana del Corazón (American Heart Asociation). Ésta, ha implementado cursos de reanimación cardiopulmonar básica, intermedia y avanzada, en los que el alumno recibe un libro junto con el curso práctico. El día o los días del curso práctico, el alumno debe haber leído la teoría del libro y presentar un examen para poder recibir la capacitación.

 

Durante el curso práctico se utilizan maniquíes y simuladores electrónicos con los que el alumno aprende a dar reanimación cardiopulmonar de manera efectiva, y a responder de acuerdo con las situaciones que se le presenten. Posteriormente, el momento donde se aplica el concepto de aprendizaje basado en competencias, en el examen práctico, se debe demostrar qué hacer ante las situaciones hipotéticas que se presentan con los maniquíes.

 

Esto se hace mediante una lista de cotejo, que sirve para calificar puntos prácticos, básicos, que el alumno debe realizar; en caso de obtener una calificación menor al 85 por ciento, se considera fallido y debe repetirse. Este sistema de enseñanza y evaluación se ha adoptado en otros cursos  y materias; así, se pueden practicar y desarrollar las técnicas, habilidades o aptitudes de forma segura, y se pueden calificar cuestiones que antes no estaban estandarizadas.

 

El segundo punto importante ha sido el desarrollo de las curvas de aprendizaje en cirugía. Esto, básicamente, en un sistema que ha requerido mucho tiempo de investigación, observación y evaluación para que el alumno pueda desarrollar las habilidades y adquirir la experiencia necesarias, para que al terminar sus cuatro años de especialidad, pueda realizar una cirugía en un paciente sin que implique un gran riesgo para éste.

 

La curva de aprendizaje básicamente plantea la siguiente cuestión: ¿en cuántos procedimientos debe estar involucrado un alumno para poder hacer una cirugía por si solo, sin riesgos para el paciente? Por ejemplo, actualmente se sabe que para realizar una cirugía de vesícula vía laparoscópica, el alumno debe de ver al menos 15 casos, ayudar en otros 20 y después realizar otras 35 cirugías en presencia de un profesor y siempre bajo vigilancia. Algunos artículos mencionan que lo ideal es llegar a 50 casos con vigilancia de un profesor para después hacer una cirugía de este tipo, solo y con mínimos riesgos de complicaciones.

 

Aunado a esto, estar involucrado en simuladores de cirugía laparoscópica ha demostrado ser bastante benéfico para el paciente y disminuir la curva de aprendizaje, esto no quiere decir que se necesiten menos casos, sólo que después, por ejemplo, de más de 60 horas de simulador, el riesgo de una lesión o complicación, disminuirá considerablemente. La información que tenemos del impacto de los simuladores en cirugía, en realidad es reciente, y aunque hasta hace unos años no se le daba importancia, ha demostrado ser un factor importante.

 

Desafortunadamente, en muchos hospitales públicos de México, e incluso en ciudades de primer mundo, hay poco acceso a simuladores, la demanda de atención, y la poca cantidad y calidad de médicos provoca que los pacientes sean operados por cirujanos en formación, que aún no han completado la curva de aprendizaje para ciertos procedimientos; desde luego, hay más riesgo para el paciente. Pero vamos por un buen camino, estamos lejos de tener un sistema ideal para lograr que la enseñanza de la cirugía se haga sin riesgos para el paciente, pero afortunadamente ya tenemos una forma mucho mejor para acercarnos a este punto.

 

Edgar Núñez García

Médico general por la ULSA.

Cirujano general, Hospital Ángeles Clínica Londres.

@edgaroypunto

Please reload

Artículo de la semana

COVID-19 y el nuevo orden mundial

1/1
Please reload

Artículos recientes
Please reload

Secciones
Archivo