Los Guisantes de Mendel - CFE vs Generación distribuida: el pasado contra el futuro

 

Si Usted, estimado lector que tiene más de 40 años y le diera a elegir entre el servicio que recibía de la empresa del Estado, Telmex y la atención que brinda ahora cualquier compañía telefónica, seguramente escogería la actual, a pesar de sus quejas y defectos.

 

El sector cambió por dos causas básicas: una revolución tecnológica, sí, pero también un modelo de competencia que obliga a los operadores a innovar, cambiar, mejorar y donde el consumidor final es el más beneficiado.

 

Sin uno de los dos factores, el sector estaría por lo menos estático.

 

Al abrirse el sector a la competencia generó empleos de todo tipo, desde ingenieros hasta vendedores, sin dejar de considerar a albañiles, soldadores, desarrolladores de software, mercadólogos, diseñadores y muchos más. El problema de las telecomunicaciones fue que primero se privatizó y después entró la competencia.

 

Esas experiencias permitieron diseñar mejor la reforma energética bajo una idea clara: acabar con los monopolios, de Estado o privados, significa crecer el sector a un nivel que sólo tiene como límite la imaginación.

 

Si hace 30 años le hubiera dicho que haría una videollamada, me hubiera mandado a escribir novelas de ciencia ficción. Si le hubiera dicho que la videollamada sería desde un aparato que cabe en la bolsa de la camisa, me hubiera mandado al psiquiátrico. Si este ejemplo se aplicara para el uso de paneles solares correría más o menos la misma suerte.

 

Ahora: las revoluciones tecnológicas generan cambios en los modelos de operación de su sector y requieren, para desarrollarse adecuadamente, de competencia.

 

Si hubiera una sola empresa dedicada al desarrollo de teléfonos inteligentes, seguramente la velocidad del desarrollo de estos sería mil veces más lenta.

 

Ahora: el problema de ir de un sector monopólico a un mercado es que quienes operan el monopolio tienden a luchar por mantenerlo.

 

En energía eléctrica la reforma se abrió no sólo a los grandes, sino también a los pequeños generadores, que además tienen ventajas operativas, pues al estar distribuidos no usan transmisión mayor. No es lo mismo llevar energía de un estado a otro que consumir la que mi vecino genera. Eso abarata la operación de la red y le da estabilidad.

 

Esta generación distribuida tiene una ventaja más: la forma más fácil de hacerla es mediante paneles solares, que se consideran energía limpia. Hay además obligaciones de generar energía a partir de fuentes limpias ¿No es justo entonces pagar esta energía limpia a costos competitivos? Aguas, competitivos, no sobrevaluados.

 

La nueva autoridad de la energía, la Comisión Reguladora de Energía, entendió todo esto, que además ha sido probado y exitoso en casi todo sitio donde se ha aplicado. Entonces ordenó que los operadores paguen a precio competitivo la energía generada de forma distribuida.

 

Sin embargo, los operadores acostumbrados al modelo del monopolio consideran que esto no debe ser así. Por eso CFE se amparó contra estas órdenes de la autoridad.

 

Además, hay rumores que afirman que CFE prepara una empresa que busque quedarse con el monopolio de la instalación de paneles, CFE solar. Recordemos que CFE tiene a todos los clientes cautivos, pues a cada hogar del país con conexión a la red eléctrica tienen cada dos meses recibos de CFE, que resultan ideales para promocionar cualquier cosa.

 

Eso lo previeron los legisladores en la reforma y por eso se separaron los sectores de CFE, con lo que se evita el conflicto de interés del operador.

 

Con estos antecedentes, el amparo y la posibilidad de la existencia de CFE solar lucen atrasados respecto de la realidad tecnológica, desfasados respecto del nuevo esquema de mercado eléctrico, lucen también inconscientes de la importancia de la transición energética y finalmente ajenos al espíritu de competencia que genera innovación, empleos y desarrollo.

 

En pocas palabras, estos dos actos irían en contra de la propia política energética de la reforma, pero también del Presidente de la República, quien la propuso, apoyó y decretó.

 

¿Estará el Presidente enterado de esto?

 

Los telómeros: ¿Cómo acabar con el robo de combustible?, fácil: un producto que no se exige en el mercado, tiende a perder valor. Si sustituimos los combustibles fósiles por energía que no se debe transportar por ductos, ¿a quién le venderán los huachicoleros?

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