Pueblo vs. Políticos

07/01/2017

Desde aquel fatídico día de diciembre, no recuerdo de qué forma, en que el gobierno federal hizo el “atinadísimo” anuncio del aumento a las gasolinas, me he encontrado flanqueado, sobre todo en redes sociales, por amiguitos que reflejan casi todo el espectro socioeconómico; amiguitos que súbitamente son especialistas en análisis político y económico.

 

Dentro de todas las retahílas esgrimidas sobre algo en lo que, probablemente todos estemos a favor, o en contra, un mote me quita el sueño y me causa mini ataques epilépticos cada vez que lo leo o escucho, este es: “el Pueblo”. He tratado de figurarme qué significa, quiénes son aquellos, de dónde hay que ser o no ser, o cuánto debe tener o carecer un individuo para ser considerado del Pueblo, o enemigo de esta entidad.

 

Me he dado cuenta que últimamente, incluso la gente que tuvo y tiene oportunidades y recursos, se considera parte de este Pueblo. Pero también existen aquellos muchachos politizados que hablan a nombre del Pueblo, según ellos con toda legitimidad, cual dictador latinoamericano, y que cargando su batería de ideas del siglo pasado, acusan a unos u otros de perjudicar al Pueblo. Esos suelen ser amiguitos que pertenecen a partidos políticos, usualmente con algún fanatismo, que sólo quieren llegar a la administración pública, porque han perdido muchas elecciones.

 

Están los Godínez ocasionales que hablan también del Pueblo. Están en sus “iPhones27” de pantallas gigantes, los cuales requieren materiales cuasi preciosos, extraídos del Congo con mano de obra esclava. Ellos critican a un gobierno fallido y se consideran parte del Pueblo. Para ellos, criticar al gobierno les hace sentir parte de este Pueblo, y supongo que les hace olvidar por momentos el hecho de que no fueron astronautas o biólogos marinos… O de que pronto tendrán hijos, cuando en realidad quieren huir a Islandia. Ellos me hacen pensar que el criterio que utilizan para diferenciar entre alguien del Pueblo y alguien que no lo es, tiene que ver con su posición, o no, en el sistema político mexicano y no con clases sociales.

 

Esto me lleva a pensar en las personas famosas de la televisión y el cine mexicano; evité deliberadamente el uso de la palabra “estrellas”. Cuando entrevistan a una Rosa Gloria Chagoyán o Diego Luna, estos hablan, igual, como si fueran emisarios celestiales del Pueblo; se consideran parte de éste y voceros de las injusticias. Supongo que creen que los enemigos del Pueblo son los Políticos. Es muy importante aclarar que nadie sabe bien, tampoco, quiénes son los Políticos.

 

Mucha gente cree que el Presidente de la República nombra a los diputados y senadores y que los puede remover desde Whatsapp. Muchos creen que una “Gladys”, secretaria de alguna subdirección general en un gobierno estatal es “política” sólo por trabajar en el gobierno. Otros creen que si alguien está afiliado a un partido político, aunque no perciba ningún recurso público, es parte de esta entidad maligna… los Políticos.

 

Por otro lado, están los que critican todo y creen en las notas de El Deforma, y cuando les dices: “oye profesor, mira, no es así…”, te acaban buscando para cada futura crisis nacional: “oye mano, tú que le sabes a eso de la política…”. También se proclaman como parte del Pueblo. Supongo que el criterio aquí es, qué tanto estás involucrado o le sabes a eso de la política.

 

El chiste es que nadie sabe bien qué es el Pueblo ni quiénes son los Políticos. No se han establecido parámetros para catalogar a ambos bandos. Por lo tanto, urge legislar al respecto para que, cuando venga la lucha de clases, puedan distinguirse ambos con claridad. Tal vez con uniformes o brazaletes. O chalecos rojos, como los usan los políticos priístas.

 

Debido a esta guerra fría de clases, me ha sido muy difícil opinar sobre asuntos técnicos relativos a las finanzas públicas, macroeconomía, razones de los subsidios, cambio climático o desarrollo sustentable; todos relativos a la gasolina. No ha sido posible pues, como se ha dicho ya hasta el cansancio, esto fue una supuesta gota que derramó un vaso. Entonces, en este ambiente de enojo y resentimiento, es un poco frustrante decir: “oye mano, pero el Presidente no pone o quita a los diputados” sin que alguien te conteste: “eres un eunuco neoliberal y el Pueblo irá pronto por ti…”.

 

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