Los retos económicos de México

México se encuentra ante un panorama económico que enfrenta grandes retos, el crecimiento económico se ha estancado, el gasto en inversión ha disminuido, el mal manejo de las finanzas públicas ha sido constante, y recientemente el entorno internacional ha empeorado la situación.

 

La economía del país se encuentra detenida, y por si fuera poco, los pronósticos de crecimiento económico de 2016 a 2017 han ido a la baja, así lo demuestra la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, realizada por el Banco de México en diciembre de 2016.

 

En dicha encuesta se mencionan los factores que obstaculizan el crecimiento económico de México, entre los que destacan: debilidad del mercado externo y la economía mundial, la política fiscal instrumentada, problemas de inseguridad pública, debilidad en el mercado interno e incertidumbre cambiaria, entre otros.

 

Los mercados internacionales han experimentado incertidumbre, algunas monedas sufrieron pérdidas ante las elecciones de nuestro país vecino. En nuestro caso, el peso se encuentra en niveles nunca antes vistos, en 2016 tuvo una pérdida de 19 por ciento; en lo que va de la presente administración, ha retrocedido 68.5 puntos porcentuales.

 

Las declaraciones realizadas por el presidente electo de Estados Unidos para vetar distintos acuerdos comerciales, entre ellos el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), nos posiciona en una situación vulnerable debido a nuestra dependencia comercial con ese país; las primeras afectaciones se han dado en el tipo de cambio, recordemos que un 80 por ciento de las exportaciones mexicanas se dirigen a la Unión Americana.

 

Si bien, aún no se ven afectados los precios al consumidor por el tipo de cambio, los precios al productor experimentan un incremento de 8.5 por ciento según cifras del INEGI, por lo que se corre el riesgo de que se traslade este incremento al consumidor final.

 

De la misma manera, el consumo interno ha sido uno de los principales factores que impulsan el crecimiento económico. No obstante, el Índice de Confianza del Consumidor para diciembre de 2016 disminuyó en siete puntos porcentuales, con pérdidas en este índice durante once meses seguidos, lo que afectó de manera negativa el consumo de los hogares.

 

Los consumidores consideran que la situación económica del país es peor que hace un año y empeorará más. Lo anterior desincentiva el consumo debido a que ante un panorama económico negativo prefieren ser más cautelosos en sus gastos.

 

De la misma manera, el índice de confianza de los empresarios del sector manufacturero para diciembre de 2016 se encuentra en niveles bajos, lo que desencadenó una sensación de pesimismo en la situación económica del país y afectó negativamente su deseo de invertir.

 

Por otro lado, la última amenaza a la economía familiar, que ha perdido 7.2 por ciento de poder adquisitivo en lo que va de la presente administración, es el llamado “gasolinazo”. En términos porcentuales, el aumento del combustible fue: en el caso de la Magna de 14.2, el de la Premium alcanzó 20.1, y el diésel se incrementó un 16.5, lo que representa: $15.99, $17.79 y $17.05 respectivamente.

 

Los ciudadanos están cansados de abusos como el gasolinazo, no es posible que mientras en el mundo se observan precios bajos por la caída de petróleo, en México, lejos de disminuir, el gobierno decide utilizarlo como una fuente de recaudación con cargo directo al bolsillo de cada ciudadano.

 

El Gobierno Federal justifica este aumento debido al alza del petróleo y el tipo de cambio, ya que el 60 por ciento de los combustibles se importa. Sin embargo, tan sólo en el precio máximo de la gasolina Magna, de $15.99, alrededor de cinco pesos corresponden a impuestos.

 

El impuesto a gasolinas durante esta administración ha tenido fines recaudatorios para financiar su gasto improductivo. Ahora bien, el Presidente Enrique Peña Nieto dio un mensaje en el cual menciona que bajar el costo de las gasolinas representaría un daño a las finanzas públicas y afectaría a programas prioritarios.

 

Lo anterior es falso, hay opciones para poder reducir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, principal elemento que eleva el precio; como prueba de ello, en la Ley de Ingresos de la Federación 2016 se estimaron recaudaciones vía impuestos por un total de 2.4 billones de pesos, sin embargo, al cierre del año se registraron 2.6 billones, es decir, 273 mil 622 millones más de lo presupuestado.

 

Estos recursos excedentes pueden ser utilizados para compensar la disminución de los ingresos que se pretende obtener vía gasolinazo, y con ello eliminar el impacto en las arcas del gobierno, lo que evita afectaciones en las finanzas públicas y programas prioritarios.

 

Ante un entorno de incertidumbre, el deseo de invertir se afecta negativamente debido a que los inversionistas prefieren esperar y no arriesgar, lo mismo pasa con los consumidores pues prefieren ser cautelosos en sus gastos. Lo anterior trae consigo una desaceleración del crecimiento económico en cualquier país en donde ocurra esto.

 

Por ello, México debe apostar al gasto en inversión para generar empleos, incrementar el poder adquisitivo de las familias y fortalecer el consumo interno. No podemos depender del comercio con nuestro país vecino ante un entorno internacional de incertidumbre, debemos fortalecer nuestra economía sin caer en proteccionismos, debemos buscar nuevos socios comerciales que permitan un mayor dinamismo económico y atraer mayores inversiones a nuestro país.

 

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