El gasolinazo y sus repercusiones económicas en México

14/01/2017

Vaya inicio de año para la economía mexicana. Desde 2016 el dólar no ha dejado de alcanzar, varias veces ya, un valor máximo histórico. De acuerdo con algunos analistas podría cotizarse hasta en $25.00 este año. El incremento en el precio de la divisa es consecuencia de la combinación de varios fenómenos, como la llegada de Trump a la presidencia de USA y la depreciación del peso derivada de factores macroeconómicos. Pues bien, para muchos el precio del dólar es un foco rojo que requiere acciones precisas y tajantes para disminuir los daños causados a la economía, con perjuicios directos para el bienestar de las familias.

 

 

 

 

Justo en esta coyuntura, cuando la mayoría de los mexicanos tratan de asimilar el nuevo precio del dólar, otro fenómeno económico llega a la realidad: el tema del gasolinazo. Para comprender este fenómeno es importante recordar que en 2013 la mayoría de los partidos políticos firmaron un acuerdo denominado “Pacto por México”, en el cual aceptaron y fortalecieron la aprobación de varias reformas, entre ellas la Reforma Financiera, la Reforma Educativa y la Reforma Energética. Es precisamente la tercera la que establecía la liberalización del precio de los combustibles en 2018, sin embargo, el déficit fiscal se ha triplicado con la administración peñista; por lo tanto, en el paquete económico presentado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) el año pasado, se propuso la liberalización inmediata de la gasolina al inicio de 2017.

 

Mucha gente habla de las ventajas de esta medida, ante lo cual yo pregunto: ¿realmente esto beneficiará a los más de 53 millones de mexicanos que viven en el espectro de la pobreza?, de ser así ¿cuál es la evidencia que justifica a la liberalización como único recurso para solucionar el déficit fiscal? ¿Por qué nadie menciona que la gasolina en USA aún está subsidiada por el gobierno?

 

El tema del gasolinazo ha causado en la sociedad mexicana una polaridad incomparable. Hay quienes defienden el subsidio a la gasolina y otros que lo rechazan argumentando que la medida es un mal necesario ya que “prevendría” futuras crisis económicas. Desde mi punto de vista las repercusiones en México no se deben únicamente a la liberalización per se, sino al excesivo Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Este gravamen representa el 36 por ciento del precio de la gasolina, se estima que generará al rededor de 284,432 millones de pesos al año. Bajo esta lógica, considero que la iniciativa es el salvavidas que aletargará la moribunda vida de la pésima administración peñista. Administración que en cuatro años se ha encargado de aumentar significativamente la deuda pública.

 

Para hablar de déficit fiscal hay que recordar que este término refiere básicamente a que el Estado ha gastado más dinero del que tiene, es la diferencia negativa entre ingresos y egresos públicos. Es aquí cuando los daños causados por la malversación de fondos y la corrupción en México se hacen evidentes. ¿Qué nos garantiza que la liberalización del precio de la gasolina saneará y disminuirá el déficit fiscal?, ¿cuáles serán las consecuencias que pagarán los causantes del creciente déficit fiscal en la administración del actual presidente? Si hablamos de medidas preventivas para futuras crisis económicas, entonces ¿dónde está la congruencia política respecto a austeridad?¿De qué forma la administración federal saneará la ineficaz recaudación de impuestos para los millonarios?

 

Resulta de suma importancia reconocer que a partir del gasolinazo vendrá un efecto dominó en la inflación de los precios de servicios y de productos, lo que ocasionará, según el Dr. Gerardo Esquivel, “un aumento en el costo de vida y por lo tanto un menor nivel de bienestar”. Por supuesto que nuestros diputados y senadores, que viven del erario, no sufrirán los estragos de la actual crisis económica; yo recomiendo releer nuestros índices de pobreza y pensar en las condiciones de marginalidad que viven muchas personas. Me preocupan aquellos mexicanos que dependen de un salario mínimo. En lo que va de este mes el precio de la tortilla aumentó de $14.00 a $17.00, en algunos casos hasta $20.00. Ni hablar del aumento del transporte público, por ajuste del precio del combustible, que ya ha sido asignado en Michoacán, Morelos, y Nuevo León, mismo que se discute en la mayoría de los estados. Una de las graves repercusiones es la inevitable inflación que ya hiere a los hogares.

 

Insisto en que ya no podemos seguir pagando las malas decisiones de nuestras administraciones públicas. Lo que se vive hoy en México es la cruel realidad que ha dejado la corrupción, la mala administración y la ineptitud de algunos políticos. ¿De verdad ellos creían que sus desvíos millonarios podrían pasar desapercibidos por siempre? Imagino lo que piensa J. Duarte en estos momentos, imagino que ve desde el televisor los acontecimientos,  feliz y contento, aún prófugo de la justicia pero millonario, rodeado de lujos y de impunidad gracias a la administración peñista. Sólo Duarte dejó para Veracruz un desfalco fiscal mayor a los 182 mil millones de pesos, que por supuesto, pagaremos todos, nosotros, los sin voz.

 

Nos queda informarnos, repensar nuestra realidad y resistir. Las manifestaciones pacíficas y motivadas por objetivos claros han cambiado la historia de muchas naciones, quizá ahora es el turno de la nuestra.

 


 

Bibliografía:

 

Cuevas Ahumada, V. M. & Chávez Gutiérrez, F. J. (2006). Déficit, deuda y reforma fiscal en México. Revista Latinoamericana de Economía, 38(148), pp. 69-97.  

 

González Amador, R. (Septiembre, 2016). “Elevado déficit y deuda, principales retos económicos: BBVA Bancomer”. En línea:

http://www.jornada.unam.mx/2016/09/08/economia/020n1eco


 

 

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