Corrupción: Más Allá de la Cultura

06/11/2016

A quienes piensan libremente:

 

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la corrupción “En las organizaciones, especialmente en las públicas, [es la] práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.” En otras palabras, podría decirse que la corrupción, en cualquier ámbito, es la anteposición de los intereses personales sobre los institucionales y, más allá, sobre el interés común. O bien, convertir un juego de suma positiva en uno de suma cero, cambiando así las reglas del juego y estableciendo códigos muy específicos de comunicación. 

 

La corrupción se observa entonces, como un subsistema dentro del Estado de Derecho. Un espacio donde la aplicación de la ley queda sujeta a la interpretación de los particulares y donde se anteponen los intereses personales a los intereses de la nación. En este espacio, los individuos cobran mayor relevancia que las instituciones, cayendo así en un riesgo que pone en peligro los cimientos de un Estado Nación.

 

En este subsistema la ética también es sometida a la discrecionalidad de los individuos. Se construyen así, distintas moralidades y no es poco común observar que personas que conocemos se conducen de acuerdo a moralidades distintas. Utilizan un código moral con su familia, otro con sus amistades y otro muy distinto en su ámbito laboral.

 

Si bien un Estado no debe realizar juicios morales acerca de las distintas conductas de los individuos que lo componen, sí está obligado a garantizar el orden y la seguridad. No es coincidencia que los países con mayores niveles de corrupción presenten también índices bajos de desarrollo.

 

En esta edición de Pensamiento Libre, acercamos a nuestra comunidad lectora análisis diversos acerca de la corrupción. La pregunta inicial que nos planteamos es si la corrupción es cultural o no. Así, a través de los artículos de nuestros colaboradores y colaboradoras, se analiza qué es la corrupción y cómo se manifiesta en distintos ámbitos de nuestras vidas.

 

La reflexión a la que queremos invitar a quienes piensan libremente, es la siguiente: ¿en verdad queremos vivir sin corrupción? ¿Estamos dispuestos a sacrificar los beneficios personales inmediatos que nos da la corrupción para lograr bienestar común, orden y seguridad? O, ¿seguiremos siendo parte del problema más lastimoso de nuestro país?

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