Fraude Cibernético

No hay duda que internet es una herramienta indispensable en el desarrollo cotidiano de una persona, un fenómeno global que sin duda revoluciona e influye en gran medida sobre casi todos los ámbitos de la sociedad. Esta herramienta está vinculada estrechamente con la comunicación, en este universo donde abunda la información, se intercambian constantemente datos, imágenes, videos, etcétera; los delincuentes aprovechan para acceder a información personal y financiera, suplantan identidades y obtienen beneficios de forma fraudulenta.

 

Hoy en día es frecuente escuchar sobre el fraude cibernético y el incremento de las víctimas de este delito, este tema preocupa a las autoridades, enfurece a los usuarios de servicios financieros y despierta el interés de los medios de comunicación. De los 65 millones de mexicanos que somos usuarios de internet, el 36% realiza compras a distancia y un 26% realiza operaciones bancariasen línea, según datos de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI).

 

Vale la pena aclarar que usar una tarjeta de crédito para pagar productos y servicios por internet no significa más riesgos que otras operaciones que puedas hacer con tu plástico, como disponer de dinero en un cajero automático o pagar en un restaurante. En la mayoría de los casos no sólo pierdes dinero, también se daña tu reputación financiera.

 

Existen varios métodos que los delincuentes emplean para acceder a tu información, la más común es el phishing, que consiste en enviar correos electrónicos que simulan ser de una institución financiera legítima, en los que te solicitan información personal o financiera que después usan para hacer compras a tu nombre. Si tienes duda de la legitimidad de la página, no proporciones datos personales, ningún banco solicita información confidencial sobre tu cuenta a través de un correo electrónico.

 

El robo de identidad o usurpación de identidad, consiste en obtener, transferir, utilizar o apropiarse de manera indebida, de los datos personales de alguien sin su autorización, usualmente para cometer un fraude o delito. La identidad la constituyen los datos personales: nombre, teléfono, domicilio, fotografías, huellas dactilares, números de licencia y de seguridad social, incluida información financiera o médica, así como cualquier otro dato que permita identificar a una persona. En muchos casos el ladrón de identidad utiliza la información ilegalmente adquirida para contratar productos y servicios financieros a nombre de la víctima.

 

En la Comisión Nacional para la Protección de Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), difundimos constantemente alertas y recomendaciones para evitar el phishing. Para empezar, puedes verificar que la dirección electrónica que te piden visitar sea genuina, debe tener en el protocolo una letra “s” (https o shttp) y en la parte inferior o superior derecha de la barra de estado un icono de candado, lo que indica que se trata de un sitio seguro.

 

Nunca ingreses tus contraseñas, sobre todo bancarias, en un sitio al que llegaste por un correo electrónico o chat. Ingresa directamente a la dirección oficial de la institución financiera, busca sellos de aprobación de terceros, estos pueden funcionar como indicador de que un sitio es legítimo y seguro, por ejemplo los de AMIPCI. Cuando veas estos sellos, cerciórate de que no estén falsificados: haz clic sobre la imagen para comprobar que están ligados a la organización que los avala.

 

Respecto con las contraseñas, recuerda que son una llave de acceso a cuentas en línea, correos electrónicos, reservaciones, entre otros; razón de más para que pongas mucho cuidado al crear contraseñas únicas y fuertes. Procura no usar la misma contraseña para distintos servicios, evita usar contraseñas fáciles de adivinar como tu nombre, tu fecha de nacimiento, números telefónicos, series numéricas o alfabéticas (1234 o qwerty, por ejemplo), y no compartas las contraseñas con nadie.

 

Las redes Wi-Fi públicas que usualmente encontramos en restaurantes, parques, aeropuertos, o plazas comerciales son libres y no tienen contraseña; ponen en riesgo a los usuarios pues la información recibida o enviada puede ser interceptada por un delincuente. Lo más recomendable es que realices tus transacciones a través de una red de confianza, como la de casa o trabajo. Si es necesario utilizar redes públicas, es recomendable hacerlo a través de las que cuentan con contraseña.

 

Por último, no utilices equipos públicos para realizar movimientos bancarios o de compras por internet. Tu información puede quedar grabada en ellos con el uso de software maligno.Verifica que tu computadora cuente con un antivirus, un firewall y un antispyware. Con ello evitarás que puedan monitorear y registrar las actividades que realizas en internet o extraer información personal.

 

Para no ser una víctima más de la delincuencia, es recomendable activar las alertas de movimientos vía correo electrónico o teléfono celular, de este modo, podrás recibir un correo o mensaje de texto ante cada movimiento que se realice en tu cuenta bancaria. De esta manera tendrás la oportunidad de reaccionar al instante y no cuando te hayan dejado en ceros o sobregirada la tarjeta.

 

Si eres víctima de un fraude cibernético y se ha hecho mal uso de tus datos financieros, en la CONDUSEF puedes presentar la reclamación por la afectación sufrida y recibir la asesoría necesaria para consultar tu historial crediticio e iniciar la denuncia correspondiente ante el ministerio público de tu localidad.

 

No olvides llamar a aquellas instituciones financieras o establecimientos comerciales en los que tienes cuentas e informar de tu situación para evitar mayores daños. En CONDUSEF puedes  solicitar tu Reporte Especial de Crédito de manera gratuita, si identificas algo anormal notifícalo de inmediato a la Sociedad de Información Crediticia (SIC).

Para más información, visita nuestra página: www.gob.mx/condusef.

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