Evolución: Del Teléfono Descompuesto al iPhone 6 Descompuesto

Muchos se han arrancado las pestañas al tratar de definir qué es la vida. Yo aún tengo pestañas, puedo decir que la vida es el proceso dedicado a transferir información sobre sí misma a lo largo del tiempo. Hace unos cuantos millones de años, bajo una incesable tormenta comenzaba el proceso de almacenamiento y reproducción de la información. ¿Pero qué información puede existir para ser transferida en el mundo del caos?

 

Puede parecer burla pero esta información consistía precisamente en: “Cómo transferir información”, en otras palabras, asegurar la transmisión de datos. Se cree que el código y la maquinaria para reproducirlos se encontraba en una molécula llamada RNA, ácido ribonucleico, la cual contenía piezas que por su acomodo químico permitían organizar a las moléculas vecinas para construir más RNA, y posteriormente dar origen al DNA o ácido dexosirribonucleico.

 

Cuando era niña, uno de mis juegos favoritos era el teléfono descompuesto porque la frase original cambiaba después de ser repetida por varias personas a pesar de que todas creían decir la misma frase que les habían dicho. Bueno, pues algo así ocurría con el DNA: cada vez que se copiaba, transfería la información más o menos igual. Incluso cuando el código se transfería al nacer otro individuo, existía un participante más en el juego del teléfono descompuesto, y se amentaban las probabilidades de cambios, por lo que mientras aparecían más seres vivos, había más variantes en el mensaje.

 

El obejtivo era copiar y evitar que se destruyera la información, sólo eso. Sin embargo, había cosas que ponían en riesgo esta transferencia informativa. Comer, defenderse y resolver las necesidades propias antes de convertirse en presa de algún depredador. Así que la información ahora contenía también los códigos para comer, pelear y protegerse. Por ello las frases en el DNA, o código genético, se hacían cada vez más complejas y por ello, mantenerlas igual en cada copia, era más difícil.

 

La transmisión de códigos (a través del teléfono descompuesto) con nuevas estrategias para sobrevivir, reproducirse y preservar la especie a lo largo de 3,800 millones de años, generó que la frase que inició así: “Para transferir información, copie este código” se convertiera en algo tan profuso y enmarañado como “Para hacer una mujer siga este instructivo de tres mil trescientas millones de piezas y luego cópielo cuatrocientas mil veces sin errores para que cada copia pueda producir otro ser humano”.

 

¿Cuáles cambios en el teléfono descompuesto de la vida nos han permitido sobrevivir a tantas adversidades para transferir nuestro código genético a la siguiente generación?

 

Pues si en alguna situación es cierta la frase: “más vale maña que fuerza”, es justamente en esta. Esa fue la sentencia que en el teléfono descompuesto derivó en nosotros, que no teníamos fuerza extrema, súper visión o envidiable velocidad, pero que sí tuvimos un cerebro envidiable, capaz de superar nuestras deficiencias.

 

Los primeros humanos fueron capaces de organizarse para la cacería, para construir comunidades, sistemas de agricultura y almacenamiento de alimentos, herramientas, medios de transporte, civilizaciones, máquinas, etcétera. El cerebro permitió al humano inventar y crear, lo que le simplificaba resolver los retos ambientales para sobrevivir y transferir su código genético de forma más rápida que como lo hacía la evolución biológica. Ahora no debían esperar miles de años a tener mutaciones como brazos de lanza o dedos de cuchillo para alimentarse o defenderse. En mucho menos tiempo fueron capaces de crear herramientas, dando a luz así a la tecnología.

 

Y el cerebro, esta máquina que les permitió crear, fue capaz también de almacenar y reproducir la información para repetirla, justo como el RNA en el inicio.

 

Al igual que la biológica, la evolución tecnológica fomenta no solamente la transferencia de información de forma más segura, sino también su propio avance, por lo que presenta un crecimiento exponencial: el desarrollo de unas herramientas facilita la construcción e invención de otras, así el progreso de la tecnología se convierte en una extensión de la evolución biológica.

 

La comunicación juega un papel fundamental en este proceso, ya que la información almacenada se transfiere a muchos más cerebros receptores, lo que aumenta los participantes en el teléfono descompuesto. Y si hay algún momento cumbre de la comunicación es precisamente el Siglo XXI.

 

Antes, para transmitir información pictórica, escrita y sonora se necesitaban cámaras, papeles, plumas, sistemas de correo, grabadoras de audio, video y miles de dispositivos, ahora todo eso se logra con uno solo, y además con una rapidez sorprendente.

 

Los dispositivos móviles han eliminado muchas restricciones para el acceso a la información ya que manejan una amplia gama de formatos, cumplen tareas cada vez más variadas y complejas; funcionan casi en cualquier lugar, algunos incluso bajo el agua.

 

Pero hay otro elemento aquí. Fuera del área de cobertura y sin redes WiFi, cualquier iPhone6 se convierte casi un “Nokia con lamparita”. El internet ofrece la bondad de ser capaz de transferir toda esta información a miles de usuarios.

 

Actualmente, el internet y los dispositivos móviles son grandes pilares de la cuarta revolución industrial, su éxito en la supervivencia del mundo tecnológico se debe a su eficiencia y facilidad de uso, lo que los vuelve elegibles para muchos usuarios.

 

Si bien en el mundo biológico permanecen las mutaciones que permiten de forma más eficiente la transferencia del DNA, en el mundo tecnológico permanecen las innovaciones que ofrecen mayor comodidad y menor tiempo en su funcionamiento. Las fuerzas evolutivas actúan para mejorar y aligerar nuestra forma de sobrevivir y reproducirnos, pero sobre todo, para mantener la transferencia de la información.

 

Referencias

 

Alberts, Bruce; Johnson, Alexander; Lewis, Julian; Raff, Martin; Roberts, Keith y Walter, Peter (2002). “The RNA World and the Origins of Life”, en The Cell. Nueva York. Garland Science www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK26876/

 

Castells, Manuel (1996). “La era de la información” Economía, sociedad y cultura”. 1, 1-18.

 

Costa, Dan (2012). “Ray Kurzweil Debunks 'Exponential Returns' Doubters at SXSW”. PC. 12/03/2012 www.pcmag.com/article2/0,2817,2401479,00.asp

 

National Human Genome Research Institute (2011). “Terminación del Proyecto del Genoma Humano: Preguntas más frecuentes”. Lanzamiento de las Noticias de NIH. 13/10/2016 www.genome.gov/11510905/preguntas-maacutes-frecuentes/

 

Sony Mobile Comunications Inc. (2016). “Xperia TM ZR”. 13/8/2016 www.sonymobile.com/global-en/products/phones/xperia-zr/

 

Please reload

Artículo de la semana

Los sistemas penitenciarios en México y el mundo

1/1
Please reload

Artículos recientes
Please reload

Secciones
Archivo