Remembranza de Microsep. Reyes Heroles: Una Ventana al Futuro

05/01/2010

 

Durante el gobierno del presidente Miguel de la Madrid, el primer Secretario de Educación Pública fue el licenciado Jesús Reyes Heroles, intelectual preocupado por la introducción de la enseñanza tecnológica en el sistema de educación básica mexicana. Jesús Reyes Heroles destacó muchos años como profesor de la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (por su severidad, los estudiantes le decían Reyes Herodes) donde publicó los tres tomos de su historia del liberalismo mexicano, textos que lo acreditaron como historiador de renombre. Paralelamente, tuvo una trayectoria gubernamental destacada: director general de Petróleos Mexicanos (1964-1970); presidente del Partido Revolucionario Institucional (1972-1975); director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (1975-1976) y, secretario de Gobernación (1976-1979), desde donde impulsó una reforma política democratizadora que hasta el día de hoy se le reconoce: la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procedimientos Electorales. Reyes Heroles ha sido uno de los políticos e intelectuales más importantes de la segunda mitad del siglo XX en México, motivo suficiente para que en este año se le rindiera homenaje por su vigésimo quinto aniversario luctuoso.

La inquietud de Reyes Heroles en torno a la innovación tecnológica se reveló en uno de los proyectos educativos más ambiciosos que ha tenido la República Mexicana en las últimas décadas y que no ha conocido la difusión que merece: el programa Microsep. Éste, de acuerdo con el informe de 1991 (año en que se canceló el proyecto), consistía en lo siguiente:

Atendiendo los objetivos de los planes y programas de estudio vigentes, la microcomputadora es empleada como apoyo didáctico en el aula y para la enseñanza del cómputo en centros de servicios educativos, mismos que posibilitan a todos los actores del proceso enseñanza-aprendizaje ejercitar y comprobar los conceptos impartidos en el aula.2

El diseño integral del proyecto comenzó un día, hacia mediados de 1984, cuando Reyes Heroles llamó al subsecretario de Planeación Educativa, Luis Medina Peña, y le compartió: “Medina, es precisa la introducción de un tercer lenguaje en la enseñanza básica”. Medina se quedó pensando si el secretario se refería al francés, lo cual le parecía extraño, pues todavía hacía falta mucho por mejorar en la enseñanza del inglés en las primarias mexicanas. Ante el silencio de Medina, Reyes Heroles agregó “El lenguaje digital, Medina: la computación”.3 El secretario ordenó la preparación de un primer esbozo del proyecto.

Una propuesta de ese tipo, exigía la consideración de muchas cuestiones legales. De acuerdo con el artículo tercero constitucional, en aquella época los contenidos y métodos de la educación le correspondían al Estado y eran aprobados para las escuelas oficiales. En consecuencia, al Estado le correspondía no sólo el control de los contenidos, sino de los medios de enseñanza, de manera que éstos no podían ser entregados al arbitrio del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Lo anterior también suponía que si el control de los medios estaba en manos del Estado, el gobierno mexicano no podía comprar computadoras, sino que debía fabricarlas.

En ese tiempo, el mercado de la computación tenía muchas marcas que eran incompatibles entre sí, de modo que si se compraba un equipo había que mantener un contrato duradero con la misma línea, sin posibilidad de usar programas o equipo de otras compañías. Por tal motivo, el gobierno mexicano decidió comprar los chips para los ordenadores y ensamblar el resto del equipo en una planta del Instituto Politécnico Nacional. De acuerdo con el ingeniero Jorge Sota, a quien Medina encargó el programa, que inicialmente se llamó Microsep, se trataba de un proyecto pionero tanto en México como en muchos otros países.4 El ingeniero Sota recuerda las palabras de Reyes Heroles que le llevaron a impulsar este proyecto “La SEP es un elefante reumático y hay que moverlo”. Al principio, los intereses sindicales parecían ir en desacuerdo con estas innovaciones. La preocupación era que la computadora reemplazara al maestro, por lo que las autoridades educativas echaron a andar el proyecto sin la aprobación del SNTE.

Durante la puesta en marcha de este programa educativo, Reyes Heroles se sirvió de un organismo internacional cuya sede estaba en México, el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (ILCE)5, institución creada por Jaime Torres Bodet en los años sesenta, que sirvió de pantalla para impulsar el programa piloto. Por su parte, los ingenieros del Instituto Politécnico Nacional, bajo la dirección de Jorge Sota, desarrollaron una computadora hecha en México. Ésta tenía su propio sistema operativo y una serie de programas educativos (software) para facilitar la enseñanza de matemáticas, historia y español. Tras una serie de viajes por Londres (a la BBC), París (a la UNESCO) y Estados Unidos, los ingenieros se capacitaron en el desarrollo de programas educativos con tecnología de punta. El programa arrancó exitosamente en varias escuelas primarias de las ciudades más grandes del país. De manera simultánea, capacitaron a los maestros, quienes aprendieron a programar por sí mismos y a capacitar, poco a poco, a otros profesores. Con el tiempo, las autoridades organizaron concursos de capacitación, estimulando el interés de los gobernadores por adherirse al proyecto.

De acuerdo con el ingeniero Sota, dentro del gobierno también había detractores del programa. Algún funcionario (no dio nombres), filtró información del proyecto que disgustó a las compañías de material para la fabricación de computadoras. Éstas protestaron en México por la construcción de un producto con insumos de ellos. El argumento inicial era que no se estaban pagando derechos de uso del hardware (el material que estas compañías fabricaban). Reyes Heroles aludió razones de interés público y decidió mantener el programa en escuelas con profesores de cierto modo desligados del SNTE. El éxito de MICROSEP creció. Inclusive la BBC y otras compañías extranjeras, que habían capacitado a los ingenieros mexicanos, vinieron a México con el interés de comprar el programa, sobre todo el de enseñanza de matemáticas. En consecuencia, este proyecto se exportó a varios países de América Latina por medio de ILCE. El SNTE no podía protestar pues Reyes Heroles, como presidente honorario del ILCE, decía que era un programa de ese organismo, no de la Secretaría de Educación Pública.

Durante años, el programa ofreció resultados acordes con sus objetivos iniciales, pero cuando Ernesto Zedillo llegó a la SEP en 1992, lo canceló. A diferencia de lo que se dice, según Sota, Zedillo cultivaba aspiraciones presidenciales desde entonces y, para no ponerlas en riesgo, optó por cancelar un programa que tensaba sus relaciones con el SNTE. Según dice con orgullo el ingeniero Sota, Reyes Heroles demostró que era factible impulsar un programa educativo vanguardista con voluntad política,  formulando un buen proyecto y contando con los individuos adecuados.

1. Éstas son las notas resumidas de un proyecto de investigación más largo sobre el origen y cancelación del programa Microsep como ejercicio pionero en la introducción de enseñanza tecnológica para el sistema educativo público en México (1984-1992).

2. Informe Anual de 1991, Programa de Computación Electrónica en la Educación Básica, COEEBA-SEP, p. 87.

3. Serie de entrevistas con el doctor Luis Medina Peña.

4. Toda la información que sigue me la proporcionó el ingeniero Jorge Sota en una entrevista.

5. Desde entonces  y hasta la fecha, el ILCE se encarga de  la producción de televisión educativa, programas de telesecundaria y cursos televisados de computación (lo que hoy se llama Edusat).

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