Aplicación y Relevancia de la Educación para el Desarrollo de la Sociedad Actual

05/01/2010

 

En los anteriores artículos se ha contextualizado y analizado de manera genérica la educación para el desarrollo, dando a conocer su contexto teórico y su relevancia en la sociedad. A continuación, analizaremos sus diferentes métodos de aplicación, desvelados en la siguiente tabla:

 

El sector formal se encarga del espacio académico, oficial, obligatorio y credencialista, ejercido por educadores profesionales. Los grupos objetivo de este sector son los docentes y los estudiantes. Debido a la diferencia de edad, intereses, capacidades y objetivos curriculares del público estudiantil se deben adaptar contenidos, materiales y enfoques didácticos para cada grupo.

El sector no formal está en constante discusión y aunque es de difícil definición, hace referencia a todas aquellas acciones susceptibles de intención formativa, fuera del sistema escolar reglado —o formal—. Este sector se plantea como una alternativa educativa, pero no por ello menos rigurosa ni sistemática en su planificación, ejecución y evaluación. Su público objetivo es amplio e indefinido, lo que proporciona nuevas alternativas y opciones a personas que no pueden o que no han podido gozar de una educación reglada. Los cursos, seminarios, talleres, etcétera, forman parte de este sector y complementan la educación formal, aunque no suelen tener reconocimiento oficial.

El sector informal también es un concepto dinámico, en el que no hay intencionalidad ni planificación, aunque sí relación entre las partes participantes. Es el ámbito más amplio y amorfo, donde el establecimiento de pautas es difícil, puesto que priman más las emociones que el componente racional. Este sector es el utilizado en acciones y campañas de sensibilización, en los medios de comunicación, en investigaciones y publicaciones, etcétera.

La presencia de la ecuación para el desarrollo en sus tres sectores se hace necesaria en esta sociedad, pervertida por el modelo capitalista y por la dominación de la globalización neoliberal. Esta perversión, aunque pertenezca principalmente al ámbito económico, afecta de manera preocupante ámbitos como la cultura, la educación, la política y la ecología. La consecución, por lo tanto, de un desarrollo humano digno, equitativo y global requiere grandes cambios en las instituciones internacionales, en el orden económico mundial, en los patrones de producción y consumo y, sobre todo, en nuestra visión del mundo.Visión que se ampliará y clarificará mediante una aplicación correcta de la educación para el desarrollo, dotando a su vez de mayor conciencia crítica, participación y empoderamiento a la ciudadanía.

Como señalan un sinnúmero de informes internacionales, la situación mundial es cada vez más perentoria tanto para la humanidad como para el planeta. Por ello, no podemos ni debemos esperar a que estos cambios se realicen desde “arriba”, somos los ciudadanos mediante nuestras diferentes identidades (ciudadanos, votantes, consumidores, trabajadores, padres) los ejes transformadores de la sociedad.Tampoco podemos pensar que la solución radica en incrementar el “desarrollo” del sur hasta alcanzar al desaforado norte. Es el modelo generalizado e impuesto por el norte el que debe transmutar, no sólo por su inviabilidad ambiental, sino porque es un sistema generador de injusticias, exclusión, desigualdades y pobreza a lo largo y ancho del planeta. Además, para que los cambios realizados en el sur tengan durabilidad y eficacia, será primordial concientizar al norte mediante la visión, voz y opinión del sur.

Son muchas las medidas a tomar ante este injusto modelo, pero entre todas las líneas de trabajo de la cooperación al desarrollo (ayuda humanitaria, de emergencia, educación para el desarrollo, investigación, etcétera), la educación para el desarrollo es un pilar ineludible, capaz de ofrecer y consolidar (a nivel cognitivo, actitudinal y procedimental) una comprensión global y local de la realidad mundial, de la relevancia de la participación, de la equidad, del desarrollo humano y de la solidaridad intra e intergeneracional. Por lo tanto, para la aplicación de la educación para el desarrollo, en todos sus contextos y ámbitos, será necesario romper todas las barreras jurídicas, técnicas, sociales, religiosas, culturales e ideológicas que por desconocimiento o por diferentes intereses impiden su uso.

Las palabras de Julius Nyerere, presidente de Tanzania, demuestran la relevancia de la educación para el desarrollo en el sur. Cuando un representante de una organización no gubernamental le preguntó cuál era la mejor manera de invertir sus esfuerzos para la mejora del país, la respuesta fue inequívoca: “Invertidlos en vuestro país para explicar mejor lo que pasa aquí” (Jiménez y Martín, 2006). Tristemente, la educación para el desarrollo no es la panacea que forjará el cambio de ese otro mundo social, político, económico, cultural y ecológico más sano, equitativo y humano. No se debe mitificar entonces, más bien se debe considerar como una acción que sumada a otras nos encaminará hacia ese gran reto de sociedad alternativa, basada en el desarrollo humano. Pues, como hemos venido diciendo durante todos estos artículos, sin una ciudadanía global, participativa, fuerte, crítica, activa, solidaria, etcétera, estamos perdidos. Bien lo sabía el escritor José Saramago cuando en una de las manifestaciones en Madrid contra la guerra de Iraq dijo: “existen dos superpotencias en el mundo: una es Estados Unidos, la otra eres tú” (La Opinión Pública).

Para finalizar con esta iniciación y comprensión de la educación para el desarrollo, se introducirá en el próximo artículo un caso práctico de su aplicación en el ámbito formal.

Argibay, M. y Celorio, G. (2005). La educación para el desarrollo. Vitoria-Gasteiz, España: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.

Jiménez W., N y Martín N., J. (2006, del 7 al 9 de diciembre). “Vine a construir un món solidari 2000/2007”. III Congreso de Educación para el Desarrollo, efectuado en Vitoria-Gasteiz. Recuperado el 12 de septiembre de 2008, de http://www.hegoa.ehu.es/congreso/gasteiz/doku/NataJuan.pdf

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