Energías Renovables: ¿Realidad O Utopía?

02/07/2014

 

Las estimaciones prevén que la población mundial aumentará de 7 mil millones de habitantes del día de hoy a 9 mil millones para 2050. El fenómeno de la sobre población está ya ejerciendo una presión tremenda sobre nuestros recursos naturales, especialmente sobre las producciones energética y alimentaria.

 

 

 

La comunidad internacional ha colocado en el centro del debate político la escasez de los combustibles fósiles, el futuro de las fuentes de energía, así como la forma de reducir las emisiones de carbono a nivel global. Ante esta compleja cuestión, y con el fin de adaptarnos a esta nueva realidad, se convierte en una absoluta necesidad fomentar la colaboración internacional y, sobre todo, encontrar soluciones tecnológicas innovadoras y sustentables.

A pesar de ser una industria relativamente joven que, en ciertos casos, todavía carece de competitividad ante los combustibles fósiles, las energías renovables serán, sin duda, indispensables para superar este desafío. Sin embargo, cabe mencionar que es necesario implementarlas de manera adecuada e independiente.

No todos los países tienen condiciones favorables para la producción de un cierto tipo de energía renovable. El ejemplo de Brasil, quien desarrolló un sistema de transportación doméstica que incorpora de manera completa biocombustibles y combustibles fósiles, se destaca por su impresionante éxito. Sin embargo, el modelo brasileño no puede ser replicado en un país que no disponga de recursos naturales tan abundantes sin tener dramáticas consecuencias de impacto al medio ambiente y a la seguridad alimentaria.

Ante los daños colaterales de los biocombustibles de primera generación, que provienen de cultivos alimenticios, actualmente se desarrollan en varios países biocombustibles de segunda y tercera generación que provienen de residuos vegetales o micro algas, lo que representa un producto que no compite con la producción de alimentos, además de ser un producto mucho más sustentable y eficiente.

Muchos países han fallado en integrar energías renovables de manera sustentable debido a políticas energéticas inadaptadas y a una mala implementación de éstas. Además, si bien fuentes de energía como la solar, eólica, e hidráulica pueden representar gran parte de la combinación energética de algún país, este último no puede depender exclusivamente de estas energías, ya que sus fuentes son intermitentes y no se encuentran disponibles de manera constante.

Por esta razón, tecnologías de almacenamiento de la energía serán clave para el desarrollo de las energías renovables, así como su óptima combinación, teniendo como fin el aumento de sus complementariedades.

Otro de los retos que enfrenta la industria hoy en día no es de naturaleza tecnológica sino más bien económica: los altos costos. Reducir los altos costos de la industria es la clave para hacer que las fuentes renovables de energía puedan competir con las fuentes fósiles. Países europeos que subsidiaron de manera importante esta industria en el pasado, ahora enfrentan dificultades debido a los problemas financieros que acarrearon estas acciones. Recientemente, gobiernos como el de España anunciaron la supresión de las ayudas estatales a la industria energética, lo que ha provocado la ira de los sectores afectados y ha significado la desaparición de varias compañías no competitivas.

Pero las energías renovables no necesitan, necesariamente, de las ayudas estatales para competir en el mercado. Según un estudio publicado por la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) el costo de la producción de electricidad a partir de fuentes renovables disminuye cada año. Los costos vinculados a la producción de energía con paneles solares ha bajado 60% de 2010 a 2012. El camino parece largo y difícil, pero las energías renovables constituyen una enorme oportunidad para combatir el cambio climático y fomentar el desarrollo económico.

Se estima que los países emergentes serán responsables de la mayor proporción del incremento de la demanda de energía a nivel mundial en las próximas décadas. Países fuera de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) representan 83% del crecimiento esperado de la demanda energética entre 2008 y 2035. China, India y Brasil son responsables de 55% del crecimiento de la producción de energía renovable en el mundo.

Estas grandes economías en desarrollo han desempeñado un papel significativo en la reducción del costo de la tecnología en el sector energético. China es el ejemplo más representativo por su capacidad para “localizar” tecnologías y producirlas en masa de manera económica y rápida. Por ejemplo, lo ha hecho con centrales nucleares, turbinas eólicas y sistemas solares fotovoltaicos.

Con 20% de la población que sigue sin tener acceso a electricidad, la producción de fuentes de energías renovables ayudará a combatir la pobreza. Aproximadamente 2.8 mil millones de personas utilizan combustibles fósiles —madera, carbón vegetal, carbón— para cocinar y calentar sus hogares. Se calcula que cada año el humo que producen las cocinas abiertas afecta a cerca de 1.5 millones de personas, principalmente mujeres y niños, de enfisema y otras enfermedades respiratorias.

El acceso a la energía eléctrica es crucial para mejorar la calidad de vida. Algunas personas piensan que la disminución del consumo de combustibles fósiles nos impedirá combatir la pobreza pero, en realidad, sucede lo contrario. Cabe mencionar que los primeros afectados por las consecuencias del cambio climático son las poblaciones en situación de vulnerabilidad. Compañías de energía renovable, fuera de la red de transmisión eléctrica (off-grid), son incentivadas por ayudas gubernamentales con fines sociales como: brindar oportunidades de empoderamiento indígena, aplicar políticas privadas de responsabilidad y programas de asistencia multilaterales, microfinanciar a personas de bajos recursos e identificar nuevas tecnologías y mercados que impliquen soluciones novedosas al mercado.

Hoy en día ya no es válido pensar que el desarrollo sustentable excluye el crecimiento económico. Los Estados están cada vez más confrontados a los costos astronómicos del cambio climático, obligados a lidiar con desastres naturales más violentos y las consecuencias de la adopción de fuentes de energía altamente contaminantes y peligrosas. Por otra parte, las empresas enfrentan regulaciones cada vez más estrictas respecto a sus emisiones y ven los beneficios ligados a un crecimiento sustentable y duradero. Muchas de ellas invierten en sus propias plantas de generación, ya sea de energía solar o eólica.

Las energías renovables son, definitivamente, parte de la energía del futuro. Su buen desarrollo dependerá de políticas públicas más eficientes y de la capacidad de adaptación e innovación del sector privado.

 

 

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