La Gestión Ambiental es Sólo un Poco de Historia Repitiendose


¡Ya no somos capaces de hacer nuestras propias leyes, tenemos que adoptarlas!

François Pérusse (Cómico quebequense)

Introducción


No se tiene una larga historia de gestión ambiental en México. Sin embargo, esa breve historia ha estado plagada de los mismos vicios políticos y administrativos de siempre. Y en México esto se ha resumido en políticas ambientales adoptadas, mal aplicadas y en el mejor de los casos, con resultados no tan perjudiciales.

Adoptar políticas diseñadas en otros países, para escalas diferentes, recursos y poblaciones distintas ha sido la norma. Además, la estructura política y de poder que impera en México ha impedido al municipio, el orden de gobierno con menos poder y rango de acción, jugar un papel determinante, mismo que naturalmente le corresponde.

Uno de los instrumentos de gestión ambiental mejor estructurados son las Áreas Naturales Protegidas (ANP). Empero, considero que al momento de diseñar políticas de gestión ambientales, resulta ilusorio dejar fuera de la ecuación las particularidades de las poblaciones (lo local) y esperar tener buenos resultados.


Antecedentes y formación del marco normativo

En el período de la Conquista se inició la introducción de diferentes formas de explotación de los bosques, los suelos y el agua, que nunca tuvieron en consideración la conservación del ambiente. Lo que se pretendía era extraer la máxima cantidad de oro y plata para la Corona (Rodríguez Becerra et al., 2002). Pero se sabe que en el Siglo XVIII se tuvieron vedas y restricciones a la tala de árboles, a la cacería de especies silvestres y se crearon zonas protegidas (SEMARNAT, 2006).

Cuando se quiere tocar el tema de la gestión ambiental en México, debemos empezar el recuento de hechos en el Porfiriato, ya que en 1876 se protege por primera vez en nuestro país un territorio delimitado para asegurar el abastecimiento de agua, mediante la conservación de 14 manantiales localizados en el Desierto de los leones.

La conservación de la naturaleza en México ha pasado por diversas etapas, producto de las dinámicas culturales y socioeconómicas propias, así como por la influencia de tendencias y concepciones internacionales (CONANP, 2014).

Si bien se parte de buenas intenciones, la gestión ambiental como política pública quiso atacar las causas más aparentes de contaminación, la industria. Se tomaron medidas de emergencia. Por ello, a principios de los setenta se tomaron medidas para combatir la contaminación, sin considerar siquiera los aspectos sociales (INE, s.a.).

El medio ambiente ocupó los reflectores internacionales a partir de 1972, en la Conferencia de Estocolmo, donde se reconoció el daño causado por el hombre en distintas regiones de la Tierra: contaminación del agua, el aire, la tierra y los seres vivos; trastornos del equilibrio ecológico de la biosfera; destrucción y agotamiento de recursos no renovables; así como el daño en el ambiente que rodea al ser humano, en donde vive y trabaja, con consecuencias nocivas para la salud (CESOP, 2006).

En la década de los setenta, la contaminación y sus impactos sobre la salud humana tomaron importancia en México, lo que sirvió para generar un paradigma ambiental sustentado en los efectos de la contaminación en la salud pública. En 1971 se promulgó la ley Federal para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental y en 1972 se creó la Comisión Intersecretarial de Saneamiento Ambiental, adscrita a la Secretaría de Salubridad y Asistencia y que hasta 1982, coordinó las acciones ambientales de diversas dependencias federales (INAP, 1999; González Dávila, 2004).

En la década de los ochenta, impulsado por factores internos (crisis ambiental y pérdida de consensos básicos tradicionales por las reestructuraciones neoliberales), y por tendencias externas (creación del mercado ambiental global), el tema ambiental se fortalece en México (Micheli, 2010). Se forma el primer instrumento legislativo que incorpora la importancia de la conservación del medio ambiente, la Ley Federal de Protección al Ambiente. Posteriormente, “se promulga la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), que actualmente es la base de la política ambiental del país” (CONANP, 2014:11). México se incorpora al proceso de construcción del mercado ambiental.

Desde la Cumbre de Rio en 1992, se ha avanzado en cuestiones de gestión ambiental en América latina. En México ya se había legislado en materia ambiental en 1990, pero la Cumbre fue fundamental para que se definieran las funciones del Estado y de los organismos públicos responsables en materia ambiental (Rodríguez Becerra et al., 2002).

En 1992 se crea la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO) y poco después el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN).

La gestión ambiental abarca la compleja aplicación de acuerdos y disposiciones globales, la operación de instrumentos y mecanismos de ordenamiento territorial, los procesos legislativos, la formulación de políticas públicas en todos los niveles y la confluencia de los actores, entre muchos otros elementos (Provencio Durazo, 2004). Incluir aspectos ambientales en la gestión pública es un desafío que ningún país ha superado del todo (Cortina Segovia et al, 2007).


Áreas Naturales Protegidas y el municipio

De la LGEEPA se desprenden otros instrumentos, el interesa ahora es el de Áreas Naturales Protegidas (ANP). Las ANP son delimitaciones terrestres o acuáticas del territorio nacional representativas de los diversos ecosistemas, que no han sido alertados o que requieren ser preservados y restaurados debido a una serie de beneficios y servicios ambientales a la sociedad. Las ANP se crean con un decreto presidencial, la LGEEPA y el Programa de Manejo (PM) de dicha ANP establecen las normas y las actividades que pueden llevarse a cabo (SEMARNAT, 2013).

Como ya se mencionó, las estrategias de conservación equivalentes a las Áreas Naturales Protegidas de hoy, iniciaron formalmente en México en 1876 con la protección del Desierto de los Leones. Un área natural protegida es una zona de territorio nacional delimitada geográficamente, decretada, regulada, administrada y operada, a fin de alcanzar objetivos específicos de conservación, en ambientes que no han sido alterados significativamente por las actividades humanas, para asegurar el equilibrio y continuidad de los procesos evolutivos y ecológicos” (SAGARPA, 2004:89).

Las categorías existentes de ANP son:

  • Federales

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