Buenas Elecciones ¿Porqué es Importante Cuidar lo que Comes?

 

El auge de los alimentos orgánicos no es una simple moda. Hoy en día tener conocimiento de las cosas que entran al cuerpo y los efectos que provocan, es básico para la salud. La falta de regulación y el poder de la industria permiten la producción y el consumo desmedido de compuestos verdaderamente dañinos para el ser humano. La industria logra imponerse ante la vida y la justicia;  mucha de la comida a nuestro alcance no solamente no nos nutre, sino que atenta contra nuestro organismo. No podemos dejarle a las empresas o al estado, la tarea de cuidar lo que entra a nuestra boca.     

La Organización Mundial de Salud (OMS), en mayo de 2014 publicó una nota denominada “Las dioxinas y sus efectos en la salud humana”. El artículo confirma que las dioxinas son compuestos químicos que principalmente se acumulan en los tejidos animales, tienen niveles de toxicidad tan altos que llegan a provocar problemas de reproducción y desarrollo, afectan el sistema inmunitario e interfieren con el desarrollo de las hormonas y por ende, causan cáncer.  La OMS recalca que el ser humano se expone a este veneno en un 90%, a través de los alimentos, en particular los productos cárnicos, lácteos, pescados y mariscos. Para eliminarlas del cuerpo se requieren entre 7 u 11 años.

 

Pero, ¿cómo llega a los alimentos? Es simple, mediante el ciclo de explotación comercial, desde que se alimentan los animales, hasta los conservadores que utiliza el producto procesado. Además, hay que considerar las enfermedades que no se detectan, medicamentos y antibióticos que consumieron los animales. Por otro lado, la comida del súper pasa por cientos de compuestos químicos y dañinos que se potencializan con herbicidas, plaguicidas, fertilizantes, conservadores, cloro, combustiones y otros procesos; las medidas sanitarias no evitan su toxicidad, simplemente regulan sus niveles.

 

A las dioxinas se le suman los riesgos de otros elementos artificiales como los saborizantes, colorantes y edulcorantes, que tienen múltiples repercusiones en nosotros; como es el caso de la tartracina o E102, mejor conocido como amarillo 5, prohibido en varios países, no obstante en México y Estados Unidos se encuentra al por mayor; puede generar alergias, ansiedad, visión borrosa, hiperactividad o fatiga,  incluso puede causar cáncer. Del azúcar, el gluten y las grasas trans se habla tanto que me parece redundante recalcar sus lamentables consecuencias. 

 

Este texto no tiene por objeto incitar al lector a dejar todos sus hábitos, simplemente prevenir enfermedades, es importante dar herramientas para elegir, no son necesarios los sacrificios, es tan simple como observar lo que comes, toma nota:

Primero, es preciso aprender a comer racionadamente y mejor, elegir comida fresca y sin conservadores; a veces puede ser suficiente con una tercera parte de todo lo que comemos, pero la costumbre y la dinámica social nos impide siquiera imaginarlo. La recomendación es comer pausado y observar si realmente necesitamos tanto o podemos prescindir de algunos excesos. Somos el segundo país en el mundo con obesidad mórbida. Quienes tenemos hijos tenemos que estar conscientes de lo que comen, muchos de los problemas tienen origen en la infancia.

Selecciona mejor, es sencillo, revisa las etiquetas y compra lo más natural, y libre de químicos posible. Tal vez no entender o no poder pronunciar alguno de los ingredientes de un producto, es una buena señal para evitar comerlo. No es lo recomendable escatimar demasiado, a veces lo más puro cuesta más, pero comprar a un costo mayor es una inversión. Si alguien cree que es caro, le sugiero que pregunte por el costo de los tratamientos de las enfermedades.

Comer mejor no significa comer menos, una ensalada verde satisface las necesidades del cuerpo, tiene hierro, magnesio, proteínas y nada de grasa.  Evitemos los empaquetados. Regresemos a los orígenes. Pensemos en los hábitos de consumo de nuestros abuelos, es mejor comprar en mercados locales y darse algo de tiempo para preparar con calma, comer es un acto de amor para ti y para tus seres queridos.

Si puedes producir tu propio alimento, hazlo tú mismo. La vida es maravillosa y se abre paso en cualquier lugar, un balcón o una terraza es suficiente para hacer  huertos, te puede dar mucho y además, es muy  satisfactorio estar en contacto con tu propia transformación. Hay que tomar acciones, se trata de estar a salvo de fertilizantes y pesticidas que también generan dioxinas y otros tóxicos, así que tanto la fruta como la verdura, deben estar libres de esos tratamientos.

Conseguir en un mercado local cosas de la región, además de fomentar el comercio justo, permite librarnos de los químicos y conservadores de las grandes producciones en masa.

Aceptemos que mucho de lo que consumimos tiene calidad de basura. No porque el azúcar este en nuestra dieta desde siempre quiere decir que sea buena, es la causa principal de obesidad y más si se mezcla con grasas o harinas. Es deliciosa,  pero es recomendable reducir su consumo en cualquiera de las formas que pretenden ocultarla, como la maltosa o el jarabe de maíz. 

Es nuestro deber y responsabilidad saber lo que entra al cuerpo y sus consecuencias. Ahora es realmente fácil, la información está al alcance de un click, es cosa de comenzar con pequeños cambios. En pocos días puedes percatarte de grandes transformaciones en tu energía e incluso en tus pensamientos. Así unimos eslabones en la cadena de la salud. El bienestar inicia con buenas elecciones para comer.

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