La Corrupción y el Medio Ambiente



La corrupción es un cáncer que provoca graves consecuencias. El 51.4 % de los mexicanos, es decir la mitad de la población, considera que hay un aumento en la corrupción o por lo menos que las prácticas ilegales se mantienen igual; hoy la sociedad está inconforme por los actos de corrupción en los que se ha envuelto el gobierno y que acaban por mandar mensajes de impunidad e injusticia.


Es preocupante que mientras instituciones, organismos sociales y los propios ciudadanos alzan la voz, dan mensajes e intentan trabajar, luchan para cuidar y proteger el suelo de conservación que equivale al 59% del territorio de la Ciudad de México, por otro lado participan de actos de corrupción que dañan e impiden el desarrollo sustentable de la zona rural de la Ciudad de México. Al hacer esto, atentan contra el bienestar de más de 8 millones de personas, ya que esta zona ayuda a la recarga del acuífero de la ciudad, contribuye a la fijación de gases de efecto invernadero, es reservorio de la biodiversidad, ayuda a regular el clima, en la retención de suelo y agua, así mismo tiene una gran importancia en la producción agropecuaria y en valores intangibles.

El suelo de conservación está amenazado por la corrupción, las actividades que son particularmente vulnerables a esta práctica se ven en sectores como la silvicultura, la protección de las especies en peligro, el suministro y manejo del agua, el uso de suelo y los programas de gobierno.

La corrupción ha permeado en todos los niveles, desde los pequeños sobornos a funcionarios para que ignoren e incumplan las salvaguardias ambientales y sociales, sin dejar de lado los pagos por favores para la expedición de permisos y licencias de explotación y mal uso de los recursos y los espacios, hasta la malversación o peculado durante la ejecución de programas ambientales y productivos.

Un ejemplo de los efectos devastadores de la corrupción es el caso de Xochimilco, no sólo desde el punto de vista ambiental, también desde el productivo; una seria afectación a los medios de vida de las comunidades locales, cuya existencia se liga al medio ambiente; son los llamados tiros de cascajo disfrazados de renivelaciones para evitar inundaciones. En la zona chinampera de San Luis Tlaxialtemalco, que pertenece a un área natural protegida, las constructoras pagan a sindicatos para deshacerse de materiales como tierra y cascajo provenientes de sus obras. Esta actividad depende en gran medida, de la corrupción, quienes la ejecutan se aprovechan de la complicidad de los funcionarios que se encuentran a lo largo de toda esta cadena, así como de la necesidad de los campesinos que por una pequeña cantidad, permiten que se depositen los materiales en sus predios.

La situación es muy grave porque causa la pérdida de recursos y hábitats, así como la destrucción de ecosistemas, de los que dependen millones de personas en la Ciudad, tanto la sociedad como el medio ambiente sufren las consecuencias y nadie paga por ellas.

Tenemos que combatir la corrupción para propiciar un acceso más justo a recursos básicos como suelo, agua y alimentos. Para hacer frente a este delito se requiere tener la firme decisión de sumar esfuerzos en todos los frentes: comunidades, instituciones, organismos sociales y empresas. Al mismo tiempo, es necesario elaborar políticas que fomenten la transparencia, rendición de cuentas y la integridad, así como una política agraria que impulse la producción de nuestro campo en la Ciudad de México.


Artículo de la semana
Artículos recientes
Secciones
Archivo

Revista Pensamiento Libre "Por la libre comunicación de las ideas" ®